Posteado por: BPP | agosto 12, 2008

Vegetación cuenca baja Río Chiriquí (1986)

ECOLOGÍA DE LA VEGETACIÓN DE LA CUENCA INFERIOR DEL RIO CHIRIQUI: SU POSIBLE RELACIÓN CON LAS OBRAS HIDROELÉCTRICAS (1986)

LUIS D’CROZ Y JUAN B. DEL ROSARIO**
Centro de Ciencias del Mar y Limnología Universidad de Panamá

1.      INTRODUCCIÓN.

La construcción de infraestructuras hidroeléctricas casi siempre presupone alteraciones temporales o permanentes en el régimen hidrológico de los ríos afectados por las obras, lo que a su vez implica cambios a corto o largo plazo en los hábitat represa abajo.

La alteración del flujo de los ríos, consecuencia inevitable del aprovechamiento del recurso hidroeléctrico, generalmente ocurre en dos forma: una temporal, cuando ocurre la disminución drástica del flujo (sino la interrupción total), durante el período en que el embalse adquiere el nivel de agua requerido para la operación de la planta hidroeléctrica y la otra alteración, que es permanente, se refiere a que las diferencias estacionales del flujo normal del río se pierden, siendo el caudal turbinado más homogéneo a través de todo año. De las consecuencias ecológicas de esta situación se han hecho comentarios en otra sección de este informe, y con respecto a la ecología de la vegetación costera consideramos que los factores que pueden ser afectados y que mayores repercusiones pueden tener son las variaciones de la salinidad del suelo, cambios en las cargas de sustancias nutritivas disueltas y particuladas, y la alteración en el patrón de sedimentación.

Ver mapa de la cuenca baja del Rio Chiriquí

En este estudio se describirá la vegetación de la cuenca inferior del Río Chiriquí y se analizará su ecología en función de las posibles alteraciones ambientales motivadas por las obras hidroeléctricas.

2. MÉTODOS.

2.1 FOTOINTERPRETACION Y CLASIFICACIÓN DE LA VEGETACIÓN.

Se utilizó un juego de fotografías en blanco y negro que cubre un 90% del área en estudio. Estas fotografías obtenidas de] Instituto Cartográfico Tommy Guardia tienen una escala de 1:40,000 y fueron tomadas en el año de 1972, se les considera las más recientes para el área. Con este juego de fotografías, se construyó un mosaico que cubre el área en estudio.

Antes de la clasificación o la interpretación de las fotos se procedió a una pre-clasificación para su verificación en el mismo lugar del estudio basado en la tonalidad, textura y diferencia de altura entre las especies.

Basado en estos parámetros, se obtuvieron patrones que definen a las diferentes especies y entre ellas, los diferentes tamaños que tienen los árboles. Todas las fotos fueron estudiadas con la ayuda de un esteoroscopio cartográfico marca Nikkon, que permitió la construción de un mapa. Los patrones identificados fueron cuantificados por medio de un planímetro. La clasificación de las fotografías aéreas y la verificación sobre el terreno fue realizada con la colaboración de la Ing. Denis Hernández.

2.2. CARACTERÍSTICAS ESTRUCTURALES DEL BOSQUE.

Con el afán de obtener información sobre la estructura del bosque de mangle, (Cintrón y Novelli,1983), se determinó el diámetro promedio de los árboles, ya que está muy relacionado con otros parámetros tales como densidad, área basal o área cubierta por un árbol. El diámetro fue medido en dos formas, la más sencilla y donde las condiciones lo favorecieron, con una cinta especialmente diseñada para obtener una lectura inmediata del diámetro; esta cinta mide la circunferencia del tallo y no el diámetro haciendo uso de la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro. En esta cinta las marcas están hechas a intervalos de 3.14 unidades, permitiendo la lectura directa del diámetro. La otra forma de conocer el diámetro, es a través de instrumentos ópticos tales como el Relascopio que permite desde un solo punto medir varios parámetros a la vez y no tener que ir de un árbol a otro. Esto es de gran ayuda y sobre todo en lo referente al tiempo empleado para tal fin. Conociendo la distancia horizontal al árbol y el ángulo horizontal que este forma con respecto al instrumento, se calcula el diámetro. La distancia se obtiene con otro tipo de instrumento óptico especialmente diseñado para medir distancia. El diámetro de los árboles se midió a la altura del pecho (DAP) que generalmente corresponde a 1.3 metros en la mayoría de las especies. En el caso del mangle rojo, el diámetro se midió en la base del tronco del árbol.

Otro de los parámetros determinados fue el área basal, que es el espacio cubierto por el tronco del árbol. Por convención, el área basal es la sección transversal de un árbol en el punto donde su diámetro es medido. De modo que el área basal de un bosque, es la suma de todas las áreas básales por unidad de área. El conocer el área basal, es de gran importancia en el manejo forestal ya que de una u otra forma está relacionada con el volumen de madera y biomasa del bosque. El área basal fue medida con un Relascopio de Spiegel. En este método se cuenta el número de árboles que sean mayores del diámetro preestablecido, y este número representa el área basal en metros cuadrados por hectárea, medido directamente y sin tener que hacer cálculos ni transformaciones.

Para obtener la densidad del bosque, se hizo uso de tablas basadas en área basal y el diámetro preparado con tal fin y que permite obtener el número de individuos por hectárea (Cintran y Novelli, 1983). La biomasa del bosque también fue obtenida por curvas de regresión basada en el diámetro y altura del árbol (Golley et al, 1975 y Cintrón y Novelli, 1983).La altura fue medida con instrumento óptico, obteniéndose la altura en metros directamente.

2.3. PRODUCCIÓN DE HOJARASCA.

La forma de determinar la producción de hojarasca dentro del bosque fue el más sencillo (Hernández y Huellen, 1977; Rico-Gray y Lot, 1983). Se utilizaron alrededor de 20 canastas en tres puntos del área de estudio escogidos al azar. Estas canastas se construyeron de madera con una base de malla de alambre sobre la cual se superpone otra malla de nylon con los agujeros más finos para impedir la pérdida de material recolectado. La dimensión de éstas fueron en todo momento de 50 cm por 50 cm para obtener un área de 0.25 metro cuadrado.

Las canastas fueron suspendidas sobre base de 4 estacas atadas por la mitad quedando ellas a una altura de 1.5 metros lo que evita que las canastas sean afectadas por las inundaciones de las mareas; en algunos casos las canastas se ataron a las raíces o ramas de los árboles, dependiendo de la especie (por ejemplo, las raíces del mangle rojo) , para evitar que el agua de las mareas estropeara la colecta de hojarasca.

El material atrapado se colectó con frecuencia mensual, para minimizar la pérdida en peso por descomposición, se separó por especie, se secó a 90 C durante 48 horas o hasta lograr peso constante y se determinó el peso seco. Los resultados son expresados en unidad de peso/unidad de superficie/unidad de tiempo.

2.4 FLUJO DE NUTRIENTES.

El muestreo de las mareas se realizó en el punto donde se unen los ríos Chiriquí y Pedregal (Fig.1 en el documento original). Las muestras colectadas fueron congeladas para su posterior análisis.

Para el estudio del flujo y reflujo de mareas la colecta se inició, aproximadamente antes de haber empezado a subir la marea y se terminó hasta tener la certeza de que la marea estuviese alta nuevamente. Todo esto tuvo una duración de 12 a 14 horas, dependiendo de las condiciones ambientales del área.

Se hicieron mediciones de salinidad y temperatura en la superficie y en el fondo (0.2 y 0.8 de la profundidad total), con un salinómetro de campo marca Beckman RS5-3. También se determino el perfil topográfico del fondo del río en la sección donde se realizaron las colectas, durante una pleamar y una bajamar.

La velocidad de las corrientes fue medida en superficie y fondo con un medidor de flujo General Oceanics.

Todas las muestras y mediciones de los parámetros físico-químicos fueron hechas a intervalo de 60 minutos.

El trabajo de análisis de las muestras de agua fue realizado en los laboratorios del CCML de la Universidad de Panamá y del Departamento de Hidrometeorología del IRHE. Todas las determinaciones de nutrientes fueron espectrofotométricas y siguiendo la metodología ya establecida, (FAO, 1972; APHA, 1983; Grasshoff, et al, 1983; Parson et al, 1984 y Valderrama, 1981).

3. VEGETACIÓN DE LA CUENCA INFERIOR DEL RIO CHIRIQUI.

La fotointerpretación del mosaico de fotografía aéreas del área estudiada (figura 1 en documento original) indican alrededor de 10,129 hectáreas (has.) de vegetación, principalmente halófita, que cubren la porción no agrícola de la cuenca inferior del Río Chiriquí. La mayor parte de esta cobertura vegetal son manglares, dominados por el mangle rojo Rhizophora mangle y por el mangle piñuelo Pelliciera rhizophorae. También hay presencia de otras especies halófitas, como el alcornoque Mora oleifera, el mangle negro Avicennia germinans, el mangle blanco Laguncularia racemosa y el helecho Acrostichum aureum.

Según Snedaker (1981) los manglares de la Provincia de Chiriquí se desarrollan principalmente en el área de la desembocadura de los ríos que forman deltas. En estos, la acción de las mareas y la descarga de los ríos crean islas cubiertas por manglares, que constantemente están sometidas a procesos geológicos de cambios. La elevada descarga de aguas dulces y sedimentos terrígenos, presumiblemente aportan sedimentos y nutrientes al suelo del manglar, contribuyendo a su productividad. Estos manglares, por sus características estructurales se definen como del tipo ribereño, y por la topografía del área, las mareas inundan toda el área. Posiblemente, como consecuencia de lo anterior, no hay una zonación típica de especies en estos manglares.

La clasificación de la vegetación a partir de la fotointerpretación y observaciones en el terreno, muestran que el mangle rojo cubre cerca de 3,000 has. en rodales predominantemente monoespecíficos, en los cuales la altura del dosel fluctúa entre 10 y poco más de 20 metros. Alrededor de mil hectáreas de rodales de mangle rojo tienen dosel superior a los 20 metros de altura (R1), y el resto de los rodales de Rhizophora (2,000 has.), tienen un dosel entre 10 y 20 metros. Los rodales de mangle rojo con más de 20 metros de altura del dosel se localizan generalmente en las riberas del cauce principal del Río Chiriquí, o en la porción más costera del estuario, que es la más afectada por el efecto de marea y la salinidad del mar. Los rodales de mangle rojo de menor altura (R2) , por lo general se encuentran en las áreas del manglar que no tienen contacto directo con el mar y alejadas del cauce principal del río.

Los rodales de Pelliciera rhizophorae generalmente tienen dosel entre los 5 y 15 metros y con frecuencia están rodeados por mangle rojo. Los rodales con el dosel más alto (P1), predominantemente se encuentran cerca del borde más interno del manglar, colindando con vegetación terrestre, aunque algunos pequeños rodales con estas características pueden encontrarse cerca de la costa. La fotointerpretación indica la presencia de 1,356 has. de piñuelo con altura de 10 a 15 metros (P1) . Por otro lado, se estima que hay unas 1,768 has. de piñuelo con dosel entre 5 y 10 metros de altura (P2), localizadas principalmente en la parte inferior del estuario y alejadas del cauce principal del río.

Se observa que los rodales clasificados como R1y P1 se encuentran frecuentemente en forma adyacente, al igual que los rodales denominados R2 y P2, lo que parece indicar que ambas especies tienen exigencias y tolerancias medioambientales similares y posiblemente presentan un “rol” ecológico paralelo dentro del ecosistema.

Entre los rodales de mangle rojo y piñuelo se han identificado zonas de transición entre R1-P1 (3,552 has.) y entre P1 y R2 (179 has.)

Se efectuaron 11 mediciones del área basal y diámetro de los árboles, en rodales seleccionados en función de su accesibilidad y se considera que si bien dan una idea de la estructura del bosque, no puede generalizarse a partir de estos datos. Los cuadrantes inventariados son mixtos y corresponden principalmente a los rodales clasificados como P1-R2, M1-P2 y P1-M1, que como se ha indicado corresponden a menos del 5% de la cobertura vegetal del área. Los resultados correspondientes muestran un área basal promedio de 4.91 m2/ha. para el mangle rojo, 9.91 m2/ha. para el mangle piñuelo y 5.63 m^/ha. para el alcornoque, en rodales mixtos. El área basal promedio, incluyendo todas las especies, es de 20.09 m2/ha. Esta área basal es alta y característica en manglares del tipo riverino, como el estudiado. Según Cintrón y Schaeffer-Novelli (1983), el área basal máxima en estos manglares es de 29 m2/ha.

El helecho gigante Acrostichum aureum se encuentra muy distribuido en el borde del manglar que colinda con el cauce principal del río. También se han identificado un par de pequeños rodales monoespecíficos de Acrostichum que suman en

total menos de 2 has., siempre en el borde donde colinda la vegetación halófita y la propiamente terrestre. A parte de esto, en la parte superior del estuario, donde el ambiente salino casi ha desaparecido, se han clasificado 12 has. de rodales con vegetación terrestre, adyacentes a los manglares, o rodeados por éstos.

Aunque no fue posible identificar en las fotografías aéreas rodales de mangle negro y mangle blanco, las observaciones sobre el terreno indican que el primero se encuentra en rodales mixtos con Rhizophora y Mora, sobre todo en la parte superior del estuario (cerca del puerto de Pedregal). El mangle blanco Laguncularia racemosa generalmente coloniza los recodos del cauce principal del río y de los pequeños esteros, donde hay intensa deposición de sedimento alóctono transportado por el río. Estos detalles estructurales del manglar no es posible reconocerlos en las fotografías aéreas disponibles que tienen una escala de 1:40,000.

En resumen, la fotointerpretación y clasificación del mosaico de fotografías aéreas indica:

-el mangle rojo representa el 42% de la vegetación de la cuenca inferior del río.

-los rodales de piñuelo forman otro 42%.

-las zonas de transición entre Rhizophora y Pelliciera constituyen el 7% de la vegetación.

-los rodales de alcornoque forman el 2.5% de la cobertura y las zonas de mezcla con piñuelo cuentan por otro 2.5% (total 5%).

-el porcentaje restante corresponde a los rodales de helechos gigantes y vegetación terrestre localizada dentro del perímetro del manglar.

4. FLUJO DE LOS NUTRIENTES.

La disponibilidad de nitrógeno y fósforo, en sus formas asimilables, determina en gran medida la producción orgánica de la vegetación. En el caso de la vegetación costera estudiada, fundamentalmente manglares, el aporte nutritivo esta dado por el drenaje continental, el aporte de las mareas y la contribución atmosférica. Sin embargo, el manglar pierde nutrientes a través de la exportación hacia la zona costera de materia orgánica detrítica, principalmente derivada de la producción de hojarasca. Según Odum et al., (1982), a pesar del continuo flujo de nutrientes hacia la zona costera, los manglares tienden a acumularlos. Una elevada acumulación de nutrientes y en consecuencia elevada producción primaria, ocurre cuando hay un flujo continuo de nutrientes hacia el manglar que supera las pérdidas por exportación de materia orgánica. Por el contrario, cuando este flujo de nutrientes es equivalente en magnitud a la pérdida nutritiva por exportación de materia orgánica detrítica, entonces el almacenamiento de nutrientes es mínimo, baja la producción primaria y el bosque generalmente está constituido por pequeños arbustos.

4.1. APORTE DE NUTRIENTES DEL RIO Y LAS MAREAS.

Según los valores de los aforos y la concentración de nutrientes en las aguas del Río Chiriquí a nivel de la Carretera Interamericana presentados por el Departamento de Hidrometeorología del IRHE (1982), se estima que la escorrentía del río es de 5,087 millones de metros cúbicos (MMC) por año. La concentración promedio de fosfatos (P-P04) en las aguas del río es de 6.3 ug at./L, mientras que la de nitrato (N-NO3) y amonia (N-NH3) son de 10.7 y 4.4 ug at./L respectivamente. Los datos anteriores representan una descarga anual de 993 toneladas métricas (t.m.) de P-P04 y 1075 t.m. de nitrógeno inorgánico disuelto. Esta contribución nutritiva es alta cuando se compara con los aportes de otros ríos caudalosos de la vertiente del Pacífico, como los ríos Bayano (170 m3/s) y Tabasará (88 m3s). El primero aporta anualmente 225 t.m. de P-PO4 y 370 t.m. de N-NO3. Mientras que el Rio Tabasará, contribuye anualmente con 840 t.m. de P-P04 y 360 t.m. de N-NO3. La concentración de estos nutrientes es notoriamente más alta en las aguas de los ríos que drenan en el Golfo de Chiriquí, que la encontrada en el Río Bayano que drena en el Golfo de Panamá.

Las mediciones efectuadas durante este estudio en el área del estuario, indican que la velocidad de la corriente del río muestra un patrón característico, dependiente del estado de la marea (figura 3) . Durante la marea baja, la corriente del río (reflujo), adquiere su mayor intensidad, siendo esta superior a la velocidad que se registra durante la marea alta en hasta casi 3 veces su magnitud. Los valores máximos de la corriente durante el reflujo de marea superaron los 100 cm/s, mientras que durante el flujo de marea llegaron como máximo a 50 cm/s. Este patrón es dependiente del tipo de marea prevaleciente (mareas vivas o de luna, o mareas muertas, de cuartos), así como de la precipitación pluvial en el área. Las características en el drenaje del río tienen importancia en el proceso de exportación de material orgánico del manglar hacia la zona costera, y en el suministro de los nutrientes del río y de las mareas, necesario para el manglar. En las figuras 4 a 10 se observa como la calidad del agua varía de acuerdo al estado de la marea. Conforme aumenta el nivel del agua con la marea, se observa el efecto de la salinidad, la que se incrementa desde casi 0 0/00 durante la marea baja, hasta poco más de 20 0/00 en la pleamar. Esto es consecuencia de la intrusión de la masa de agua salada…(información faltante, consultar fuente original Biblioteca de Universidad Tecnológica).

Estudios anteriores realizados por del Centro de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Panamá, indican que la descomposición bioquímica de la hojarasca puede generar anualmente hasta 30 kg de nitrógeno total disuelto por hectárea, de los cuales hasta el 2% (0.6 kg), puede transformarse en nitrógeno inorgánico asimilable por las plantas. Esta cantidad de nutrientes queda a disposición del manglar para ser reasimilada. Algo similar ocurre con el fósforo, liberándose hasta 44 kg de fósforo total disuelto/ha/año, siendo la fracción inorgánica P-P04 realmente muy pequeña.

Otras fuentes de nutrientes, que no han sido caracterizadas en este estudio, pueden ser los depósitos de guano derivados de las poblaciones de aves que habitan de manera permanente o temporal en los manglares.

En conclusión, nuestro estudio identifica y cuantifica las fuentes de nitrógeno y fósforo que son necesarias para mantener el bosque en un estado de equilibrio constante. Así mismo reconoce que el nitrógeno, y no el fósforo, resulta el factor nutritivo limitante para la producción orgánica.

La exportación de fósforo y nitrógeno desde el manglar hacia la zona costera se ha estimado en 418.7 kg de nitrógeno total /ha/año, 151.6 kg de nitrógeno inorgánico disuelto/ha/año, 165.4 Kg de fósforo total/ha/año y 50.0 kg de P-PO4/ha/año.

Conclusión

En cuanto al posible impacto ecológico del represamiento del río sobre la vegetación estudiada, dadas las características actuales (1986) de las obras hidroeléctricas no parece realista predecir ningún cambio a corto ni mediano plazo. Los factores que más podrían afectar a esta vegetación estarían ligados a los cambios hidrológicos relacionados con la disminución del caudal del río. Si este fuera el caso podría afectarse el flujo de nutrientes, la sedimentación que resulta importante en la formación de substrato apropiado para el desarrollo del manglar, y el aumento en la salinidad del suelo, que produciría una tensión fisiológica sobre el manglar capaz de causar extensa mortandad. Toda vez que el río no ha sido afectado notablemente en su flujo, ninguna de las condiciones anteriores parece factible de ocurrir.

7- LITERATURA CITADA.

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REFERENCIA

**D’Croz y J. Del Rosario. 1986. Ecología de la vegetación de la cuenca inferior del Río Chiriquí: su relación con las obras hidroeléctricas. En: Evaluación ecológica del Río Chiriquí, en relación a la construcción de la represa hidroeléctrica Edwin Fábrega (Fortuna). D. Hernández y L. D’Croz (Eds.). Centro de Ciencias del Mar y Limnología, Universidad de Panamá.

Edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos


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  1. ESTA MUY BONITO TODO DESEARA CONOCERLO ENVIDIO A LOS QUE CONOCEN


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