Posteado por: BPP | julio 27, 2008

Vegetación del valle del Río Changuinola

Caracterización de la vegetación del Valle del Río Changuinola en el área de los proyectos hidroeléctricos Chan 100, Chan 200 y Chan 400

Aclaración:

Los proyectos denominados Chan 100, 200 y 400 luego se convirtieron en los proyectos Chan 75, Chan 140, Chan 220 y Chan 500. Actualmente en julio de 2008 se hablan sólo de los proyectos Chan 75 en construcción, el Chan 220 y el Chan 500 (con estudios de factibilidad terminados)

Introducción

Por tratarse de una región prístina el área en estudio está representada por una diversidad específica muy notable, favorecida por las condiciones ambientales caribeñas. Aún cuando la evaluación florística corresponde a una etapa preliminar, en ella se refleja ya la riqueza de familias (unas 12 entre las plantas inferiores) y una 90 entre las superiores; de ellas se destaca el género Zamia de entre las palmas más antiguas.

Bocas del Toro, Panamá. Foto: David Olsen

Fuente: Isthmian-Atlantic Moist Forest int the Encyclopedia of Earth

Los estudios de campo y la revisión bibliográfica demuestran que el área de tierras bajas bocatoreñas (donde se encuentran los proyectos seleccionados), es sumamente variada en lo referente a orquídeas ya que en ella se encuentra el 10% de las especies registradas en el istmo y el 30% de toda la región occidental de Panamá. Si se tomara en consideración que las zonas más altas (por encima de los 1,000 m) no fueron muestreadas, podemos deducir que el número total de ellas se incrementaría con futuros inventarios. Basado en estos hechos se concluye que la conservación de la diversidad de orquídeas y demás componentes vegetacionales, tiene particular trascendencia en futuros proyectos científicos y ecoturísticos.

Las parcelas presentan un alto potencial de diversidad florística en todos los estratos del bosque, siendo las familias más diversas en el área las Rubiáceas, Solanáceas (friegaplatos), Orquideáceas (con 60 especies), Aráceas (como Anturium, escudos rotos y otras trepadoras), Piperáceas (hinojos), Leguminosas diversas y Melastomatáceas (papelillos y doscaras).

Composición del bosque: estratos

Los estudios de campo y la revisión bibliográfica realizada señalan que la comunidad vegetacional pertenece a los bosques perennifolios tropicales o pluviselvae. En él predominan asociaciones vegetacionales muy diversas, con gran desarrollo de volumen forestal y poca variabilidad estacional; dada la diversidad de microhábitats, tales como bordes de ríos, cañadas y filos, este tipo de asociación permite el desarrollo de una variada fauna silvestre característica de los trópicos.

La zona de estudio está constituida por un bosque alto y poco intervenido hacia los poblados, el cual posee varios estratos vegetacionales. Los árboles emergentes alcanzan alturas promedio de 35 m, siendo las especies más representativas el caucho (Hyeronima), el tangaré (Carapa et Virola), achiotillo (Sloanea), sangrillo (Brosinum), laurel (Cordia), quiebracho (Astronium), copal (Tetragastris), ceiba (Ceiba), roble (Tabebuia) y los higuerones (Ficus), existiendo una marcada zonalidad de estas especies.

Por lo general, los árboles presentan troncos de hasta 1.50 metros de diámetro y un fuste que llega a los 10 m como promedio; en varias especies se dan las amplias gambas de sostén.

El segundo estrato lo constituyen especies de copa estrecha y alturas promedio de 20 metros formando un dosel homogéneo de verdor; entre las especies más representativas están no sólo maderables importantes como el almendro (Terminalia), cigua (Trichilia), arcabú (Zanthoxylum), manchan (Ventanea) o el maría (Callophylum), sino también árboles de valor biológico o alimenticio como el mamey (Achras), guabas (Inga), naranjillos (Aspidosperma), baco (Pseudolmedia), copal (Tetragastris) y caimitos (Chrysophyllum).

En algunos sectores se aglomeran plantas trepadoras que buscan la luz solar como enredaderas, de varias clases, o pequeños microhábitats (entre éstas tenemos orquídeas y piñuelas epífitas (Bromeliaceas). Apenas algunos individuos de palmas esbeltas superan los 20 metros de altura como lo son la amarga, la gira y la guágara (Iriartea, Astrocaríum et Socratea).

El estrato medio del bosque está constituido por plantas arbustivas grandes o por árboles que no han alcanzado su madurez, o por aquellos de crecimiento limitado por la escasez de iluminación y/o competencia. En este estrato se ubican diversas palmas (Peltogyne, Bactris et Sabal), Melastomatáceas, abundantes Rubiáceas, leguminosas leñosas y Flacourtáceas.

Un segundo componente de este estrato lo constituyen plantas trepadoras y epífitas Piperáceas (Peperomia; lentejitas), Bromeliaceas (género Achmaea, Vryesia et Tillandsia), Aráceas (escudos rotos -Phyllodendrum). En los sectores más húmedos y sombríos es frecuente el desarrollo de asociaciones de liqúenes, musgos y heléchos menores; estos últimos grupos se hacen más diversos y abundantes hacia el curso superior del Changuinola, en el que se registran otros patrones climáticos importantes.

Bosques del Valle del Rio Changuinola a la altura del proyecto Chan 75

Bosques muy húmedos en el Valle del Rio Changuinola, Reserva de la Biosfera y Bosque Protector a la altura del proyecto hidroeléctrico Chan 75

El estrato inferior o sotobosque está definido por algunas arbustivas y herbáceas en el bosque primario, dada la condición limitante de iluminación. En este bosque sólo se destacan plantas jóvenes de palmáceas y árboles leñosos variados, cañaagrias (grupo Costus), palmetos (Zamia) y pita o yute (Agavaceae). Hacia los cursos de agua del bosque denso son frecuentes los platanillos (Calathea et Heliconia) y otoes lagartos (Dieffembagia). Este patrón es mucho más diverso a lo largo de cursos de agua donde penetra la luz y, en sitios donde han surgido claros motivados por deslizamientos o caída de viejos árboles; en estas condiciones proliferan entonces Rubiáceas, Melastomatáceas, Acantáceas (colas de camarón -Justicia), Passifloraceas como la granadilla silvestre (Passiflora), Gesniariáceas, cabuyas (Cychlantaceas), hinojos (Piper) y batatillas (Convolvulus) y algunas enredaderas menores; sin embargo, el árbol predominante en afluentes mayores es la guabita de río y la Calliandra. En esta última condición se incrementan los platanillos (Musa el Heliconia) y friegaplatos (Solanum) apareciendo gramíneas de alto desarrollo como la caña brava y la paja elefante (Gynerium, Panícum et Panisetum). En algunos sitios también se concretan macoyas de bambú o cañaza (Bambusa).

Tipos de ecosistemas cerrados

a. Bosque perennifolio tropical: pluviselva bocatoreña

Esta asociación vegetacional posee tres estratos continuos, representados por lo general por especies arbóreas maduras tanto en el bosque primario como en sectores adyacentes al curso de los ríos en las tierras bajas. Este tipo de selva está representado a lo largo de los ríos Teribe y Changuinola, en los proyectos identificados como Chan-100 y Chan-200.

La pluviselva bocatoreña posee una estructura representada por especies propias de un ecosistema maduro con una composición florística muy diversa; en él se observan especies arbóreas con abundante epifitismo, principalmente orquídeas, aráceas y Ficus seguidas de bromeliáceas. Los árboles emergentes alcanzan los 35-40 m, aunque la norma es presentar un dosel homogéneo de unos 25-30 m. El sotobosque es poco denso, constituido por especies fotófugas y plántulas de árboles leñosos, entre ellas se destacan los helechos arbóreos, las palmas portorrica (Calyptogyne) y Geonoma, así como variadas Rubiáceas, piperáceas, Passifloraceas, siendo más denso hacia el borde de las corrientes de agua y sitios ocasionalmente abiertos por derrumbes.

Los dos componentes principales de la estructura ecológica son la estratificación vertical y los microhábitats. La estratificación es bastante irregular dadas las pendientes predominantes de la zona montañosa. El mayor número de árboles corresponde a individuos maduros de especies de gran fuste y gran valor forestal; entre ellos se destacan el sangrillo, el laurel, tangaré, roble, achiotillo, sigua, maría y copal y palmas corno la gira, Euterpe y maquenque complementan el dosel del bosque. Para la fauna silvestre tienen importancia alimenticia los variados guabos (Inga sspp.), caimitos, membrillos, corozos de palmas y almendros, consumidos primordialmente por aves frugívoras y mamíferos diversos, principalmente los roedores del bosque.

El segundo estrato está constituido por plantas arbóreas en diferente etapas de desarrollo, arbustivas, plantas trepadoras y algunas epífitas que logran desarrollarse sobre la corteza de los grandes árboles, el resto lo constituyen palmas jóvenes. El tercer estrato lo constituye el piso del bosque con sus típicas palmas menores, palmetos y rastreras; entre ellas destaca la Zamia.

Los microhábitats principales lo constituyen las epífitas asentadas en el tronco principal así como ramas del dosel, las cavidades de troncos secos propicias para ciertas trepadoras, epífitas y la propia fauna silvestre como insectos dendrófagos, aves insectívoras, murciélagos, y mamíferos nocturnos. Por lo general, la caída de un gran árbol crea espacios propicios para el asentamiento de especies pioneras.

Los sitios sombríos y húmedos favorecen especies adaptables a gradientes de poca iluminación, destacándose pequeñas palmas, begonias, heléchos y herbáceas que favorecen los habitáis de ciertos invertebrados, anfibios (especialmente ranas), reptiles, aves y mamíferos. Estos sitios no sólo brindan alimento sino también refugio; de igual manera los cursos de agua y el suelo suelto favorecen a especies acuáticas o de conducta excavadora. De igual manera, los sitios expuestos al sol o sometidos al viento favorecen el desarrollo de ciertas enredaderas de los grupos de batatillas (Convolvuláceas), ñames (Dioscoreaceas), rubiáceas (género Psiguríá) y granadillas (Passifloráceas).

Las especies representativas de este tipo de asociación vegetal son los grandes árboles maderables, al igual que muchas orquídeas, bromeliáceas y aráceas.

Entre las especies sensibles de la flora de la pluviaselva bocatoreña tenemos: aquellas de importancia económica, alimenticia, medicinal o simplemente, ecológica. Por lo genera!, las especies de valor económico son árboles maderables de gran fuste y aquellas plantas menores que pueden alcanzar cierto nivel como ornamentales; entre ellas tenemos algunas orquídeas, begonias, colas de camarón (Acantháceas) y melastomatáceas. También se debe citar el comercio de los píxbaes en el contexto económico de la región.

Entre las plantas de valor alimenticio también están los pixbaes, aguacates, nísperos, caimitos y diversas guabas comestibles del bosque. De importancia para la fauna silvestre tenemos los corozos de variadas palmas, frutas suculentas como jobos (Spondias), aguacatillos (Nectandra), guarumos (Pouruma, Cecropia, Oreopanax et Didymopanax), tangaré, almedros, higuerones diversos (Ficus) y copal (Tetragastris).

Aún cuando los grupos indígenas muestran cierta aprehensión en dar información sobre plantas medicinales de la región, es conocido el valor de ciertas plantas menores para la curación de enfermedades frecuentes tales como infecciones, dolores de cabeza, lombrices intestinales o males estomacales. Entre las más conocidas está el cedrón (Simaba cedrón), las lentejillas (Peperomia; Piperaceae), el tilo (Acanthaceae), las guanábanas silvestres (Annonaceae), heléchos (Pterydophyta), zarzaparrilla (Smilax), el copal (Tetragastris), friegaplatos (Solanáceas), cítricos, yerba de limón, yerbabuenas y salvia entre las Verbenáceas, así como algunas euforbiáceas. Entre las plantas empleadas como berbasco para la captura de peces está el ñame chombo (Dioscorea).

Aún cuando existen algunas especies de gran valor ecológico.d en la región se señala que, el bosque en sí posee un enorme valor dada su diversidad y complejidad ecológica. Dentro de las especies más representativas están los palmetos (Zamia) y la rica flora de orquídeas. Dada la particularidad de este último pálmete – en su origen prehistórico, éste debe considerarse como amenazado de extinción; a él se incorporan orquídeas de gran vistosidad, susceptibles a la colecta y comercialización, pudiendo acarrear su extinción local, entre los géneros más buscados están los Catasetum, Sthanopea, Epidendrum, Oncidium, Tricopilia, Cattleya, Maxillaría, Mormodes, Sobralia et Stelis.

b. Bosque perennifolio tropical: selva muy húmeda bocatoreña

Este tipo de bosque se destaca por su gran diversidad y complejidad específica; ello está asociado a las zonas montañosas de mayor altura y a las particularidades climáticas prevalecientes en él: temperaturas promedio menores, altas precipitaciones y estacionalidad moderada; a ello se incorpora el efecto del viento y una mayor saturación del aire. Por otro lado, las grandes precipitaciones favorecen la descomposición del material vegetal caído creando así un suelo orgánico superficial, muy rico para las especies arbustivas. Esta selva está representada por los sectores adyacentes a La Ceiba, Chan-400, sobre el río Changuinola.

La estructura florística de este tipo de selva muestra una gran diversidad específica con especies arbóreas de gran tamaño, especialmente maderables, un tanto más frondoso que el tipo anterior, pero de menores alturas promedio. :La diversidad específica se observa no sólo entre los árboles del dosel, sino también en el estrato medio y mayormente en el sotobosque. En la selva muy húmeda bocatoreña predominan las Melastomatáceas, Piperáceas, Rubiáceas, Heliconiáceas, Passifloráceas, Moráceas, Bombacáceas, Aráceas, Solanáceas y abundantes orquídeas y bromelias epífitas.

La estratificación vertical de esta selva es irregular, ya que está sujeta a las particularidades del relieve zonal; por lo general, representa una asociación vegetacional de especies arbóreas maduras tanto en el bosque primario como en los sectores adyacentes a los cursos de agua.

Esta asociación selvática posee dos o tres especies dominantes cuyas alturas no superan los 30 m. El resto del dosel está constituido por variados componentes arbóreos, heterogéneos y siempre con un esplendoroso verdor. Sobre los grandes árboles descansan asociaciones particulares de epífitas y trepadoras (algo más densa que la pluviselva anterior). El segundo estrato está constituido por arbustivas menores, árboles en diferentes estados de desarrollo, palmas de mayor variedad y enredaderas hacia los sitios de mayor iluminación. El sotobosque es mucho más denso, ya que aparecen múltiples asociaciones de jengibres, caña agrias, Calatheas, platanillos y enredaderas. También son frecuentes las Rubiáceas, principalmente el género Psychotria, hinojos (Piper), friegaplatos (Solanum et Wetteringia) y palmas menores.

La presencia de grandes árboles en este tipo de selva, especialmente Bombacáceas y Moráceas (género Ficus) favorece la aparición de nuevos microhábitats, ya que su frondosidad sombrea con mayor profusión el piso del bosque; sin embargo, debido a que este tipo de asociación, en su mayoría tiene troncos desnudos, el epifitismo del estrato medio disminuye. Al igual que la selva anterior, la caída de grandes árboles favorece el desarrollo de especies pioneras, favoreciendo la proliferación de la fauna. Los cursos de agua y cañadas profundas también favorecen el desarrollo de asociaciones de caña agrias, platanillos y enredaderas.

Las especies más representativas de la selva muy húmeda tropical son por lo general, árboles leñosos de valor forestal, ya citados en el Cuadro 3.5.4.3, observándose una disminución en ejemplares más característicos de tierras bajas tales como el roble, el guayacán, el laurel, caimitos, nísperos y algunas acacias. A esta selva se incorporan grandes ejemplares de ceibo (Bombacopsis), zapateros (Hyeronima), copal (Tetragastris), cerillo o manchan’ (Symphonia globulifera), zorro o ronrón (Astronium graveolens) además de las característicos tangarés (Carapa et Virola), maría (Callophyllum), sorogá (Vochysia) ysangrillo (Brosimum).

Entre las especies sensibles de la flora tenemos de valor económico todas las especies maderables arriba citadas. De importancia alimenticia para la fauna silvestre están aquellas abundantes especies productoras de néctar como los platanillos (Heliconia) y árboles florales, vitales para colibríes y aves melívoras. El aumento del sotobosque favorece enormemente la producción de insectos, primordiales para aves insectívoras; de igual manera, el incremento en el número y diversidad de palmas mejora la alimentación de roedores del piso del bosque.

Las especies de valor medicinal de la selva muy húmeda bocatoreña son las mismas de uso casero citadas en la pluviselva. En el libro de CITEB-SECAB (1995) se citan decenas de plantas presentes en los bosques bocatoreños.

Al igual que en la asociación anterior, las orquídeas, que en este tipo de selva son más diversas, requieren de una atención especial en el futuro, dada su comercialización; es de reconocer que la limitación principal de ellas son las largas distancias y pendientes de la región.

c. Bosque perennifolio subtropical: selva nubosa bocatoreña.

La realización de sobrevueles a lo largo del río Changuinola y Teribe evidencian una enorme riqueza florística para esta región. La estructura vegetacional está representada por asociaciones heterogéneas de árboles de diámetros variados, aunque también se observa una disminución en las alturas promedio.

Los árboles del bosque nublado bocatoreño por lo general pertenecen a especies del grupo de las Myrtaceas, Crucifíceas, y muy especialmente Lauráceas, siendo los géneros más representativos Ocotea, Persea y Nectandra. Otra de las particularidades de este bosque hacia las alturas mayores (por encima de los 1,000 m) es la proliferación de los encinos o mameicillos (género Quercus) tanto en individuos como especies. Hacia los sectores pioneros producto de derrumbes, se desarrolla una especie de álamo (Alnus) y los balsos (Ochroma), siendo muy abundantes los carricillos y bambúes silvestres (géneros Chusquea et Bambusa). A iguales alturas se desarrollan nuevas variedades de palmas menores, especialmente del género Bactris.

El bosque nublado bocatoreño posee tres estratos con algunos árboles emergentes como el encino y el cigua, los que no superan los 20-25 m de altura, aunque en muchos casos poseen un diámetro de fuste notable. Hacia las grandes alturas los árboles disminuyen en su tamaño; sobre estos grandes árboles se desarrolla un conglomerado de plantas epífitas siendo las más frecuentes las orquídeas endémicas de tierras altas, los copés (Clusia) y muy diversas aráceas (tipo Phyllodendron). El dosel medio está representado por especies arbóreas en desarrollo, especialmente heléchos gigantes, palmas, plantas trepadoras (especialmente Aráceas y grandes Solanáceas). El sotobosque es muy denso dada la abundancia de hinojos (Piper et Peperomia), friegaplatos (Solanum et Wetteringia) y grandes Asteráceas y Boragináceas de flores blancas y amarillas. En mucho lugares el piso del bosque se recubre de heléchos variados, begonias y musgos.

Los estudios de campo arrojaron información notable sobre la estructura vertical de este bosque, así como la diversidad florística del mismo. Las bajas temperaturas regulan de por sí el movimiento de la fauna en la búsqueda de alimento y refugio.

La apertura de accesos a estas áreas podría motivar la colecta de orquídeas endémicas valiosas, tal cual está ocurriendo en iguales zonas de vida hacia el sector chiricano.

d. Bosque montano bajo: selva enana bocatoreña.

Apenas fue se pudo realizar un sobrevuelo sobre la cima del cerro Fábrega en el sector bocatoreño. Las fotografías observadas muestran un paisaje rocoso recubierto de un pastizal de altura, con predominio de plantas arbustivas y retorcidas por el viento.

Extrapolando las muestras recogidas en iguales sectores chiricanos, tenemos que el cerro Fábrega está caracterizado por una selva enana con abundantes representantes del grupo de Myrtales, Asteráceas y Boragináceas como los diente de león; entre las plantas compuestas están variados cardos (Cardus). Entre las cañadas proliferan los carricillos (Chusquea) y Cruciferales. Especial mención tienen las especies de Ericáceas, muchas de ellas endémicas de las tierras altas talamanqueñas (Costa Rica-Panamá), además de la planta sombrero de pobre (Gunnera tinctoria; Gunneraceae). Complementan la escena conglomerados de pequeñas orquídeas terrestres y epífitas, las que han de asumirse como propias de estas grandes alturas (3,400 m), y las Bromeliáceas tipo Vriesia et Guzmania.

Al igual que la zona anterior, merece especial atención la conservación de las orquídeas y demás plantas ornamentales que pudieran ser explotadas en un futuro, como es el caso del cardo morado (Cardus) y, los llantén (Plantago sspp.) como planta medicinal casera.

Valor forestal de los ecosistemas cerrados

A fin de estimar el valor forestal de la selva húmeda y la pluviselva bocatoreña se hizo una revisión de mapas y se seleccionaron tres parcelas forestales de un décimo de hectárea en los sitios próximos a la cota +100 msnm del fondo del cauce del río Changuinola +100 y de las quebradas El Guayabo (cota +200 msnm) y La Ceiba (cota +400 msnm).

Los valores forestales en este tipo de bosque no son muy significativos, no sólo en volumen sino también en la calidad de árboles maderables presentes.

Por lo general, los fustes exceden los 7-10 m, lo que le dan un valor adicional maderero. Los árboles de mayor altura correspondieron al sangrillo (Brosimum), laurel (Cordia), tangaré (Virola et Carapá), manchar! (Symphonia), achiotillo (Sloanea) almendro y guayabillo (Terminalia), cigua (Tríchilia), zorro, ronrón (Astronium), (Vantanea) y zapatero (Hyeronima). De las especies encontradas se destacan, por su valor comercial: caoba (Swartzia), tangaré (Virola et Carapá), maría (Callophyllum), roble (Tabebuia), laurel (Cordia), almendro y guayabillo (Terminalia), baco (Pseudolmedia), sangregallo (Preocarpus), arcabú (Zanthoxylum) y el sorogá (Vochysia).

Entre las palmas empleadas en la construcción tenemos la gira (Socratea) y el maquenque (Oenocarpus), aún cuando las palanquillas (Calyptrogyne), Bactris et Chamadorea no adquieren valores forestales, sí se mencionan por ser un componente primordial en la confección de techos de vivienda.

Las especies forestales mencionadas son empleadas (ocasionalmente para la construcción de viviendas (paredes y fogones), y la confección de botes o canoas, transporte principal de la región. Para la extracción se emplea el hacha y con más frecuencia las motosierras manuales. Apenas se hace referencia de las limitaciones de estas especies forestales, las cuales se reducen a la alta pendiente en que se ubican los individuos, así como el factor de precipitación y por supuesto, la ausencia de una vía de acceso a los sitios de explotación forestal.

Tipos de ecosistemas abiertos

a. Bosque de galería

El bosque de galería es una asociación vegetal de tierras bajas, ubicada en las riberas del río Changuinola, el cual se desarrolla sobre un suelo aluvial, inundado eventualmente en sitios planos o vados. En él se destaca una vegetación de bajo crecimiento y pionera, con abundantes enredaderas, leguminosas leñosas, rastreras y gramíneas. En sitios ya intervenidos por el hombre, la sucesión vegetativa es más evidente y el bosque se ve truncado en algunos sectores.

La estructura florística de este bosque está representada por asociaciones vegetacionales heterogéneas con árboles que no superan los 25-30 m, como lo son los higuerones (Ficus), ceibos y bongos (Ceiba et Bombacopsis), caimitos (Chrysophyllum), jobos (Spondias), algunos cedros amargos (Cedrelá), guarumos (Pouruma et Cecropiá), guachapelíes (Pithecolobium), carates (Burserá), madroños (Callycophyllum), balsos (Ochroma), abundantes guabitos de río (Inga), palmas diversas (Socratea, Calyptogyne, Geonoma, Bactrís) y macoyas compactas de cañazas (Bambusa). En los sectores más maduros suele desarrollarse el epifitismo donde se destacan las aráceas, bromelias y orquídeas, además de los comunes higuerones estranguladores.

El piso del bosque de galería está constituido por abundantes Piperáceas, Rubiáceas, Melastomatáceas, Zingiberáceas, Aráceas terrestres y Heliconiáceas. En muchos sectores la selva prístina se incorpora al bosque incluyéndose mimosoides y bombacáceas corpulentas, donde finalmente se fusionan las enredaderas, lianas y epífitas, cayendo sus ramas y raíces sobre la superficie del río.

La estructura ecológica está representada por un estrato arbóreo irregular ocasionado por el desarrollo asincrónico de especies pioneras; en este estrato se observan componentes que no superan, en la mayoría de los casos, los 20 metros de alto. Un breve estrato medio lo constituyen algunas leñosas, palmas diversas y el sotobosque es extremadamente densos en algunos sitios específicos. En adición a los ya citados se incorporan las familias Acaníháceas, Verbenáceas, Solanáceas, Passifloráceas y Convolvuláceas diversas. En los sitios enteramente abiertos predominan las grandes gramíneas, principalmente la caña brava (Gynerium), paja elefante (Panicum) y pajas menores como el Panisetum y Brachiarias.

Los microhábitats del bosque de galería están reducidos a algunos sitios sombreados o lagunosos, creados por las inundaciones periódicas o a sitios donde se concentra la madera arrastrada por la corriente. Por lo general, éstos son colonizados rápidamente por enredaderas.

Las especies representativas e indicadoras de este tipo de bosque son por lo general aquellas de desarrollo rápido o pioneras, siempre que posean un buen sistema radicular, resistente a la fuerte corriente durante las inundaciones. Se citan nuevamente los balsos, higuerones, variados guabos, caimitos, cedros, guarumos, jobos, laureles y algunas palmas.

Las especies de valor económico se reducen sólo a los laureles (Cordia), cedros amargos (Cedrelá) de poco diámetro, bongos y ceibas (Ceiba et Bombacopsis), robles (Tabebuia).

Entre las especies de valor alimenticio tenemos los higuerones, las guayabas (Psidium), pixbaes (Bactris), guabos (Inga), guarumos (Pouruma et Cecropia), caimitos (Chrysophyllum) y eventuales nísperos (Manilkara), palmas menores, platanillos (Musa et Heliconia) importantes por sus fuentes de néctar para los colibríes y algunas nuevas enredaderas como el género Cissus.

b. Agroecosistemas: campos de cultivo.

Los campos de cultivo tradicional son sólo de uso intensivo. Para ello se realiza un “tumbo” o remoción de la vegetación prístina, o en su defecto, del rastrojo o barbecho de varios años. Dado los niveles de precipitación en la región no siempre se realizan quemas tradicionales del área deforestada, aunque si se realiza el denominado “repique” de la vegetación caída o los renuevos. Según la temporada, se procede a la siembra del maíz, arroz, yuca, ñame y otras hortalizas menores, realizándose una segunda limpieza; luego de la cosecha, los campos son abandonados.

Muchos sitios de cultivo tradicional son posteriormente plantados de pixbaes (Bactris gasipaes), bananos o cacao, siempre que se hayan dejado árboles de sombra, siendo el más empleado la guaba (Inga), balsos (Ochroma) y el palo santo o pito (Erythríra glauca). En menor escala se siembra cañas de azúcar o pinas, siempre cerca de los sitios habitados.

En la región es tradicional la creación de un huerto casero con maderables, especialmente laureles y cedro amargo del bosque original, y abundantes frutales como guabos, guayabos, marañones curazao (Syzigium malaccense), cítricos diversos y por supuesto, palmas de pixbaes y cocos. Detalles en el documento impreso original.

Aún cuando no se observa un particular esmero en la presentación de un jardín casero entre los poblados del río Changuinola, sí se logró obtener una lista representativa de las principales plantas ornamentales de la región. Por lo general, éstas son empleadas bien como parte del jardín o lo complementan como cercas vivas.

c. Ecosistemas silvopastoriles

Con el incremento de los poblados, el mejoramiento de las vías de comunicación y el desarrollo de proyectos de desarrollo a lo largo del río Changuinola, se ha visto incrementado el nivel de deforestación con fines ganaderos. Comunidades como Súrsuba, Valle de Risco o quebrada Gavilán son un claro ejemplo de la expansión ganadera. En general, la tala y quema, la transformación de la selva virgen en un sistema silvopastoril, se ha estado dando en épocas tempranas y hoy, los potreros son muy buenos en las tierras bajas de dicha región.

Por lo general, el ganadero deja ciertos árboles maderables del bosque original tales como el laurel (Cordia), guayabón (Terminalia), roble y guayacán (Tabebuia sspp.), madroños (Calycophyllum) así como algunas palmas a fin de obtener pencas para los techos de su vivienda. Posteriormente construyen cercas alternadas de estacones y vivas siendo las plantas más comunes el macano (Diphysa), el balo o bala (Glyrícidia), el palo santo o pito (Erythrina), el jobo (Spondias) y aprovechando algunos ejemplares de la selva nativa.

La siembra y desarrollo del pasto se da con prontitud, especialmente la ratana (Brachíaria), y dados los niveles de precipitación, ésta prospera en muy corto tiempo (afortunadamente, este tipo de pasto estolonífero favorece la protección del suelo y evita la erosión por escorrentía ya que, a la fecha, la ganadería del río Changuinola se ha desarrollado en terrenos relativamente planos u ondulados).

Finalmente, el ganadero logra asentarse en dichos terrenos, construyendo una vivienda estable con un pequeño huerto, y en muchos casos, una pequeña cría de animales domésticos, principalmente cerdos, patos y gallinas.

Se conoce de pequeños proyectos de apoyo para el desarrollo ganadero en estas tierras de reserva indígena aunque, recientemente se ha actuado con más mesura, apoyando sólo aquellos proyectos que reflejen una verdadera sostenibilidad. El desarrollo integral de ecosistemas agrosilvopastoriles debe ser de prioridad en el desarrollo comunitario de los poblados de las riberas de río Changuinola. Se advierte que ya existen prósperos potreros hacia las altas pendientes de la comunidad de La Ceiba (Chan-400) promovidos por colonos chinéanos, los cuales ya poseen caminos de conexión con Monte Lirio de Boquete; el sitio es conocido (ocalmente como Valle Libre. Durante la gira de evaluación se observó una transacción de terneros entre un colono y un indígena de dicha comunidad. En el documento original se presenta la distribución de la vegetación del área, en el cual se asocian a las diferentes zonas de vida.

REFERENCIA

Consorcio Sweco-CAI. 2000. Diagnóstico Ambiental de la Cuenca de los Ríos Teribe y Changuinola –Caracterización del Medio Biológico. Informe Técnico. Anexo I.

Edición digital para educación ambiental: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, FCNET, Universidad de Panamá.


Responses

  1. Excelente artículo y difusión ambiental, felicitaciones, me gustaria reproducr su foto con el crediito del fotografo y la institución, que debo hacer?
    Estoy haciendo un libro e incluyo la historia de la cuenca de estos rios.


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