Posteado por: BPP | abril 6, 2008

Ecología y conservación de las aves playeras migratorias de la parte alta de la Bahía de Panamá

shore bird, aves playeras

ECOLOGÍA Y CONSERVACIÓN DE LAS AVES PLAYERAS MIGRATORIAS EN LA PARTE ALTA DE LA BAHÍA DE PANAMÁ

Bryan Watts, Dana Bradshaw, Bart Paxon y Alberto Castillo
Center for Conservation Biology
Traducción: Karl Kaufman
Edición para la publicación: Dana Bradshaw y Marian Watts
Edición digital para internet: Ariel Rodríguez

la migración de aves playeras

Las aves playeras entre las que figuran playeros, chorlos, vuelvepiedras, zarapitos, agujetas, patiamarillos, agujas y falaroposconstituyen uno de los grupos de animales con mayor índice de migración conocidos por la ciencia. Treinta y seis de las 49 especies de aves acuáticas que se reproducen en Norteamérica pasan el invierno septentrional en Lationoamérica. Se cuentan por millones las aves que cada año emprenden el viaje entre el lugar donde se reproducen y aquel donde pasan el invierno. En primavera vuelan rumbo al norte a los habitáis del ártico. En otoño se dirigen al sur a los habitáis de humedales, pastizales y entremareas repartidos a lo largo de Centro y Sudamérica.

La migración durante el verano y el invierno implica rigores físicos extremos. En el caso de algunas de las especies de aves playeras, el viaje de ida y vuelta supone más de 30,000 kilómetros. Semejantes distancias requieren de gran preparación física. Tras la temporada de reproducción, y antes de partir rumbo al sur, las aves pueden acumular hasta un 50% de su peso normal en reservas de grasa. Aún así, en el caso de muchas especies, la energía requerida para llegar al destino superará con creces esta cantidad. Por consiguiente, usualmente se cubrirán las distancias en varios vuelos largos sin paradas, separados por períodos de descanso y de re-abastecimiento.

Para muchas de las especies de aves playeras, el acceso a zonas de refugio y de reabastecimiento de alta calidad es esencial para culminar exitosamente la migración. Las aves migratorias, tras largos períodos de vuelo sin descanso, a menudo llegan a estas zonas con sus provisiones energéticas agotadas. Debido a que estas zonas frecuentemente están separadas entre sí por largas distancias, las provisiones energéticas renovarse antes de volver a emprender la migración. A fin de que estas aves viajen largas distancias, se precisa de una cadena de refugios que conecte directamente las zonas de reproducción y de invernación. En muchos sentidos, los refugios representan trampolines. Individualmente, permiten que se culmine con éxito un tramo específico del sendero migratorio; colectivamente, hacen factible el reabastecimiento de energía necesario para la migración.

Los lugares que ofrecen suficientes alimentos para permitir el reabastecimiento de grandes números de aves playeras son extremadamente escasos en todo el mundo. Por esto, las principales zonas de refugio se revisten de una tremenda importancia desde el punto de vista de la conservación. La concentración de aves playeras en tan pocos lugares los hace más vulnerables en el caso de que se viera comprometida su integridad. Algunos refugios en específico, a menudo están en capacidad de dar sustento a una alta proporción de aves de una sola especie, y, básicamente, pueden servir para regular el tamaño de la población. Recientemente, tras descubrirse que las poblaciones de ciertas especies han disminuido dramáticamente desde los años 70, ha aumentado la preocupación por la conservación de las aves playeras migratorias. Uno de los factores que posiblemente haya contribuido a esta disminución es la pérdida o degradación de zonas utilizadas como refugio durante la migración.

El Playero Pechiacanelado se reproduce en la tundra del extremo ártico. Emigra hacia el sur atravesando Norteamérica, al este de las Montañas Rocosas. Pertenece a una de las tantas especies que emigra a través de Panamá, aunque no pasa ahí el invierno. Atraviesa este país en septiembre y octubre antes de dirigirse hacia las pampas de Argentina, donde invernará. Durante su estadía en Panamá, se suele observar a los Playeros Pechiacanelados en bandadas de diez a veinte ejemplares en pastizales de hierba corta. Foto por Bryan D. Watts

De los Zarapitos Trinadores que se reproducen en Norteamérica hay dos poblaciones marcadamente distintas. La población del oeste se reproduce en Alaska y en el Territorio del Yukón. La del este, en tos alrededores de la Bahía del Hudson. Aparentemente estas dos poblaciones emigran e invernan en costas diferentes.

El Zarapito Trinador es una de las especies de ave playera que utiliza la parte alta de la Bahía de Panamá como refugio durante la migración, parte de la población también pasa allí el invierno. Hacia finales de agosto, las aves migratorias empiezan a desplazarse a la parte alta de la Bahía, y, hacia finales de octubre, la mayoría ya habrá pasado. Mientras se encuentran en la parte alta de la Bahía, la mayor parte de las aves se asocia con la zona de entremareas, aunque también puede vérselas en habitáis de humedales y de pastizales. Foto por Bryan D. Watts.

parte alta de la bahía de panamá

La posición que ocupa Panamá, como puente de tierra entre dos inmensos continentes, la ha dotado de una extraordinaria diversidad de flora y fauna residentes. Asimismo, este puente de tierra es uno de los principales corredores migratorios del Hemisferio Occidental para las aves migratorias intercontinentales. Cada año millones de aves emigran entre los lugares estivales norteamericanos donde se reproducen y los sitios donde pasan el invierno en Sudamérica. Como la arena a través de un reloj de arena, estas aves vuelan desde todas partes de Norteamérica únicamente para converger en el estrecho Istmo de Panamá antes de continuar hacia las inmensas áreas de Sudamérica.

Panamá tiene forma de una “S” que descansa sobre un eje este-oeste. En la costa del Pacífico, la formación que tiene forma de herradura más próxima a Sudamérica es el Golfo de Panamá. La Bahía de Panamá es la sección más al norte del golfo. Dos de las características más sobresalientes de la parte alta de la Bahía son la Ciudad de Panamá, y, adyacente a ésta, el Canal de Panamá. La Ciudad de Panamá es moderna y cuenta con más de 600,000 habitantes. No obstante, si nos desplazamos fuera de la ciudad, ya sea hacia el este o el oeste, la costa se vuelve cada vez más rural e inaccesible. Pasados 10 kilómetros, únicamente hay uno que otro pueblecito de pescadores.

Debido a su forma poco usual y a las condiciones climáticas circundantes, la amplitud de mareas en la parte alta de la Bahía de Panamá se aproxima a los siete metros. Esto, combinado con la geología local, ha tenido como resultado la formación de una extraordinaria zona de entremareas. Durante la bajamar, las zonas que quedan expuestas y que se extienden hacia el este de la Ciudad de Panamá, pueden alcanzar varios kilómetros de ancho. Muchos de estos

Vista de la costa al este de la Ciudad de Panamá. Al este de la ciudad, la topografía aledaña al litoral es una planicie costera baja. La zona de entremareas es amplia y está compuesta de cieno, arena y materia orgánica. Foto por Dana S. Bradshaw

Vista de la Ciudad de Panamá desde el este. Los vastos fangales expuestos en marea baja se extienden desde el extremo oriental de la ciudad a lo largo de la costa por más de 100 km. Foto por Dana S. Bradshaw.

Vista de la costa al oeste de la Ciudad de Panamá. Al oeste de la ciudad, la topografía es abrupta a lo largo del litoral. La zona que queda descubierta en marea baja es generalmente más estrecha y se compone de roca volcánica, arena y conchas. Foto por Dana S. Bradshaw.

fangales están relacionados con manglares y son de lodo enriquecido, compuesto por cieno fino y materia orgánica. Al oeste de la Ciudad de Panamá, el terreno es más montañoso y la zona de entremareas está compuesta de roca volcánica y fangales. A diferencia de la costa al este de la Bahía, la mayor parte de los fangales no están relacionados con manglares, sino que están formados por arena y fragmentos de conchas.

Además de la vasta zona de entremareas, la parte alta de la Bahía posee tanto habitáis de humedales como de pastizales, que frecuentemente utilizan las aves playeras. Los habitáis de humedales se localizan en regiones donde las zonas bajas contienen agua por un período de varias semanas. Estas zonas incluyen tierras pantanosas, plantaciones de arroz y márgenes de arroyos y estanques. Los hábitat de pastizales se concentran en las instalaciones militares que rodean la entrada del Canal por el Pacífico, donde hay miles de hectáreas de prados recortados asociados con campos de adiestramiento y de aviación. Aparte de estas tierras, entre los habitáis de pastizales figuran tierras de pastoreo, cultivo y campos de aviación comerciales. Panamá cuenta con una gran diversidad de aves playeras, incluyendo especies migratorias y residentes. Al menos durante gran parte del año se pueden observar más de 40 especies diferentes de aves playeras. La parte alta de la Bahía de Panamá desde hace tiempo ha sido especialmente conocida por los observadores de aves como un lugar donde se congregan cantidades extraordinarias de aves playeras durante el período de migración de otoño y primavera. Algunas aves migratorias llegan a la Bahía ya para finales de julio y principios de agosto.

Las cantidades de aves migratorias aumentan durante septiembre y octubre, sólo para disminuir a lo largo de noviembre, conforme algunas aves de ciertas especies se desplazan más hacia el sur. Muchas aves playeras permanecen en la Bahía como residentes durante la totalidad del invierno septentrional. En febrero y marzo la cantidad de aves migratorias aumenta nuevamente, ya que las mismas regresan del sur y empiezan a desplazarse rumbo al norte, hada las tierras árticas donde se reproducen.

Gran parte de las especies conocidas de aves playeras de la Bahía de Panamá fueron observadas al realizarse trabajos de campo en el otoño de 1997. Éstas incluían cuatro especies que se reproducen en Panamá, así como treinta especies que emigran a Panamá desde diferentes puntos de Norteamérica. Se encontró mayor concentración de aves playeras en los habitáis de entremareas ubicados al este de la Ciudad de Panamá, aunque también se observaron números considerables de aves que utilizaban los habitáis de humedales y pastizales.

PRINCIPALES HÁBITAT A QUE SE ASOCIAN LAS AVES PLAYERAS MIGRATORIAS EN LA PARTE ALTA DE LA BAHÍA DE PANAMÁ

hábitat de entremareas

Gran número de aves playeras utilizan los hábitat que quedan al descubierto durante la bajamar en la parte alta de la Bahía de Panamá. Durante el otoño de 1997, las cantidades calculadas aumentaron de menos de 50,000 a fines de agosto, a más de 370,000 a mediados de octubre. Debido a que muchas aves continúan desplazándose semanalmente, los números tope subestiman el número total de aves playeras que utilizan la Bahía durante todo el otoño. Se calcula que solamente por la zona de entre-mareas pasan entre 1,000,000 y 2,000,000 de aves durante la migración de otoño.

En términos generales, las especies más pequeñas de aves playeras predominaban en número. Se calculaban como un solo grupo porque era imposible separarlas por especies durante los reconocimientos aéreos. Sin em­bargo, repetidos estudios en las zonas donde se posan durante la marea alta revelaron que entre las aves playeras pequeñas predominaban los Playeros Occidentales (78.4%), los Playeros Semipalmeados (13.1%) y los Chorlos Semipalmeados (8.5%). Entre las otras aves playeras de entremareas que más abundan figuran los Playeros Aliblancos, los Zarapitos Trinadores, las Agujetas Piquicortas playeras corresponden estrechamente a la distribución de manglares. Más del 95% de la totalidad de las aves playeras que se observaron estaban vinculadas con las vastas zonas de entremareas al este de la Ciudad de Panamá. Aproximadamente el 80% de las aves utilizaron un tramo de costa de 30 kilómetros ubicado al este de la Ciudad de Panamá. Las aves playeras en esta zona alcanzaron la extraordinaria densidad lineal de más de 10,000 aves por kilómetro de costa. La mayor parte de las que se observaron a lo largo del litoral ubicado al oeste de la ciudad estaban asociadas con parches aislados de manglares que se forman en las desembocaduras de riachuelos.

EL PLAYERO OCCIDENTAL

El Playero Occidental se reproduce en la tundra del extremo ártico de Alaska y Si-beria. Por lo general, la reproducción empieza de mediados a finales de mayo, y, en el caso de la mayor parte de la población, culmina a mediados de julio. Algunos adultos desde fi­nales de junio empiezan a prepararse para la migración de otoño en las tierras del litoral de Alaska. La mayor parte de la población emigra hacia a lo largo del litoral Pacífico, deteniéndose para reabastecerse durante cortos períodos de tiempo en una serie de refugios. Algunas aves invernan en la costa del Pacífico, incluso tan al norte como en California y Washington. Pese a que gran número de estas aves pasan todo

el invierno septentrional en la Bahía de Panamá, muchas continúan hacia el sur e invernan en las costas colombianas, ecuatorianas y peruanas. Generalmente, los machos emigran más tarde que las hembras y recorren distancias más cortas. Por consiguiente, los machos tienden a pasar el invierno en áreas más hacia el norte. A principios del otoño, uno de cada ocho Playeros Occidentales que se encuentran en la Bahía de Panamá son machos. A finales del otoño aumentan a uno por cada cuatro.

El Playero Occidental es la especie de aves playeras más abundante que utiliza la parte alta de la Bahía de Panamá. Ya desde finales de julio y principios de agosto, unas cuantas aves migratorias empiezan a llegar a la parte alta de la Bahía de Panamá. Para mediados de agosto se encuentran en la Bahía aproximadamente 40,000 aves. La población continúa aumentando durante principios de otoño, llegando a un tope de aproximadamente 300,000 individuos a fines de octubre. Estos números descienden a finales de otoño, a medida que algunas de estas aves se continúan desplazandose más hacia el sur para pasar el invierno. Ya en febrero y marzo las que emigran en primavera comienzan a desplazarse al norte, y, nuevamente, la cantidad de aves en la Bahía se ve incrementada para descender conforme pasan camino al norte, donde se reproducen. Durante su primer año, parte de las aves más jóvenes -entre 10,000 y 12,000 no emigran hacia el norte para reproducirse, sino que pasan los meses de verano en Panamá.

hábitats de humedales

Muchas de las especies de aves playeras de entremareas utilizan los habitáis de humedales para descansar o buscar comida durante los períodos de marea alta. Además de estas especies, existen varias otras especies de aves playeras que utilizan estos habitáis casi exclusivamente. Entre las más comunes figuran el Playero Menudo, la Cigüeñuela Cuellinegra, los Patiamarillos Menor y Mayor y el Playero Solitario. Estas especies se alimentan de pequeños peces, cangrejos, camarones y otros invertebrados acuáticos. La búsqueda de alimentos no es influida por las mareas, y, por lo general, no se ven en zonas de reposo comunales.

Humedales de agua dulce en la parte alta de la Bahía de Panamá. Estos hábitats dan sustento a grandes cantidades de aves playeras, así como de aves acuáticas, garzas y otras aves en general. Foto por Dana S. Bradshaw.

AVES DE PASTIZALES

Varias especies de aves playeras de entremareas y de humedales utilizan los habitáis de pastizales. Una de las aves que se observan más comúnmente en los prados es el Zarapito Trinador. Esta y otras especies pueden verse buscando alimento en los pastizales. luego de lluvias intensas. La lluvia suaviza la tierra y hace que las presas invertebradas se aproximen a la superficie.

Además de las especies de zonas de entremareas y de humedales, varias otras especies de aves playeras utilizan los pastizales como su habitat principal. Entre otros, estas especies incluyen al Pradera, al Playero Pechiacanelado, al de Baird y al Pechirrayado. Estas especies suelen desplazarse a través de la parte alta de la Bahía algo más tarde en el otoño que la mayor parte de las otras especies, pero no pasan allí el invierno. Algunas pueden detenerse en la parte alta de la Bahía durante tres semanas o más antes de continuar hacia los lugares donde invernan en el sur de Sudamérica.

AVES PLAYERAS Y PIRÁMIDE ENERGÉTICA

Las aves playeras precisan de muchísima energía para satisfacer las necesidades normales de su metabolismo y para poder viajar largas distancias. La riqueza de provisiones energéticas disponibles es sin duda la razón primordial para que tantas aves playeras se congreguen en la parte alta de la Bahía de Panamá. En los 30 km. que abarca la zona de concentración ubicada justo al este de la Ciudad de Panamá, sólo en el mes de octubre las grandes cantidades de aves playeras migratorias tendrían que extraer más de 50 toneladas métricas de gusanos marinos exclusivamente para satisfacer sus necesidades energéticas normales. Se requieren grandes cantidades de energía complementaria para culminar con éxito la muda de plumaje, y, en el caso de algunas especies, para acumular grasa para proseguir con la migración. A fines de septiembre, a algunos Playeros Occidentales les crece más del 50% de sus remeras de manera simultánea. Para una muda de plumaje de esta índole se precisan cantidades elevadas de energía.

Además de requerir muchísima energía durante los meses de otoño, las especies de aves playeras que dependen de habitáis de entremareas enfrentan rigurosas limitaciones en cuanto al tiempo de que disponen para la búsqueda activa de su alimento. Aparte de los límites de tiempo que diariamente impone el ciclo de mareas, estas aves también se enfrentan a los que imponen la búsqueda de alimento conforme avanza el otoño. En la parte alta de la Bahía, las aves playeras de entremareas no tienden a buscar alimento bajo la lluvia, sino que se desplazan a tierras más altas. Los trastornos que trae consigo la lluvia aumentan después de principios de octubre, a medida que esta parte de la Bahía entra en la temporada de mayor precipitación del año. Además de las alteraciones producidas por el incremento en las lluvias, tanto el Merlín como el Halcón Peregrino empiezan a emigrar a la Bahía a mediados de octubre. Estos depredadores aéreos cazan aves playeras concentradas en la zona de entremareas. La cacería continua mantiene a las aves perturbadas y ello puede hacer reducir considerablemente el tiempo de búsqueda diurna de alimentos. La coincidencia anual de estas alteraciones parece resaltar la importancia de llegar temprano. Las aves que llegan temprano pueden reemplazar su plumaje a principios de otoño, antes de que los inconvenientes antes mencionados limiten el tiempo disponible para la búsqueda de alimento.

A diferencia de los habitáis de pastizales y humedales, en los fangales y arenales no crecen plantas, teniéndose que depender de las tierras aledañas o del mar abierto para la obtención de energía. En las zonas tropicales, los manglares constituyen una de las principales comunidades de plantas que convierten la energía solar en energía química y se la ofrecen a los organismos de la zona de entremareas. La energía captada en los manglares es transportada a la zona de entremareas en forma de hojas muertas, ramitas y otras materias orgánicas conocidas como detritos. Esta materia orgánica regularmente fluye de los manglares conforme la marea baja y se distribuye a lo largo de la zona expuesta durante la bajamar. En esta materia encontramos la base de la cadena alimenticia de entremareas.

Los manglares, que únicamente se encuentran en latitudes tropicales y subtropicales, son una de las pocas plantas leñosas que puede soportar el alto contenido de sal de mar abierto. Los manglares se forman de sedimentos sueltos en la orilla del mar y convierten la energía solar en tejido vegetal. Una parte de este tejido se desprende regularmente en forma de hojas y cae sobre el suelo. Este material es llevado a los fangales adyacentes conforme baja la marea, constituyendo la base de la cadena alimenticia de las zonas de entremareas.

Las aves playeras extraen energía en forma de gusanos marinos de la zona de entremareas. Debido a que el flujo de energía a través de la cadena alimenticia es intrínsecamente ineficaz, las aves playeras precisan de gran cantidad de gusanos marinos para satisfacer sus necesidades. Asimismo, los gusanos marinos requieren de una cantidad relativamente grande de detritos provenientes de los manglares para crecer y reproducirse. Los manglares pueden producir 10 toneladas métricas por hectárea de detritos cada año. Los fangales asociados a la zona de entremareas podrían dar sustento a hasta 40,000 organismos marinos por metro cuadrado.

A lo largo del año, la parta alta de la Bahía de Panamá proporciona sustento a numerosas aves playeras. El papel que juega la Bahía en el ciclo de vida de estas aves probablemente varía enormemente entre las especies. Para algunas, es un lugar Importante para pasar el invierno. Para otras, la Bahía es un notable refugio durante la migración de otoño o primavera o el lugar donde pasan el verano las aves que no se reproducen. Actualmente no existe la Información adecuada -ni sobre la propia Bahía ni sobre otras zonas similares para Indicar con certeza cuan Importantes son los recursos existentes en la Bahía para la mayoría de las aves playeras. No obstante, la Información recabada recientemente empieza a brindarnos una ¡dea general de su importancia.

Para el Playero Occidental, la parte alta de la Bahía parece ser una zona importante para pasar el invierno. Los reconocimientos aéreos de aves playeras que realizó el Canadlan Wildlife Service durante el invierno de 1993 nos presentaron la primera oportunidad de comparar la importancia de la Bahía de Panamá con respecto a otras zonas de Centro y Sudamérica en las cuales las aves playeras pasan el invernó. En un sólo vuelo en enero, el Canadlan Wildlife Service registró más de 224,000 aves playeras en la parte alta de la Bahía. Estudios del resto del litoral panameño sugieren que aproximadamente el 90% de las aves playeras de entremareas que pasan el invierno en Panamá, lo hacen en la zona superior de la Bahía. La abrumadora mayoría de estas aves eran Playeros Occidentales. El hecho de que la parte alta de la Bahía sea utilizada predominantemente por las hembras adultas de esta especie, le añade relevancia a este lugar.

Además de ser un destino invernal, cabe señalar que la parte alta de la Bahía de Panamá se presenta corno una zona de refugio importante para aves migratorias que se dirigen hacia el sur. Los trabajos de campo llevados a cabo durante el otoño de 1997, Indican que muchas especies que no pasan el invierno o que lo pasan en pequeñas cantidades, atraviesan la parte alta de la Bahía en grandes cantidades. Esto es especialmente cierto de las aves playeras de entremareas que pasan el invierno a lo largo del litoral Pacífico de Sudamérica, como también es cierto de ciertas especies de humedales y de pastizales.

Además, se supone que para diversas especies la Bahía de Panamá es un lugar destacado para la muda de plumas. Ejemplares de ciertas especies culminan su muda de plumas en la Bahía, donde permanecen durante los meses de invierno. Otros, puede que se queden en la Bahía por largas temporadas para terminar pardal o completamente la muda de plumas antes de dirigirse más hacia al sur para pasar el invierno.

Tanto las especies de aves playeras que utilizan la parte alta de la Bahía durante la migración como las que pasan allí el invierno, tienen necesidades ecológicas particulares. La satisfacción de estas necesidades constituye un paso esencial hacia la sostenibilidad de las aves migratorias, y debería ser la piedra angular de cualquier iniciativa de conservación. Sin embargo, antes de que se formule cualquier estrategia deben abordarse tres extensos campos de investigación.

¿Qué papel juega la parte alta de la Bahía de Panamá en el ciclo de vida de las aves playeras?

La gran influencia del trabajo del Canadian Wildlife Service junto con el trabajo de campo realizado durante el otoño de 1997 empieza a revelar la importancia de la parte alta de la Bahía de Panamá para diversas especies de aves playeras y sus ciclos anuales. Sin embargo, este trabajo todavía está en pañales. Se requieren estudios integrados todo el año para evaluar tanto la importancia de la Bahía para las aves en sus diferentes períodos del ciclo anual como la importancia de sus edades y sexo. También se precisa de trabajo adicional para determinar hasta qué punto estas aves dependen de los servicios que ofrece la Bahía en períodos especialmente críticos de su ciclo vital.

¿Qué servicios les presta la parte alta de la Bahía de Panamá a las aves playeras?

Para comprender el papel que juega la parte alta de la Bahía de Panamá en el ciclo de vida de las aves playeras y para poder mantenerlo, es de vital importancia identificar los servicios ecológicos específicos que la Bahía brinda. Dada la época del año en que las aves playeras utilizan esta zona y las inmensas cantidades de aves implicadas, cabe suponer que la Bahía les ofrece una rica fuente de energía. Sin embargo, se sabe poco sobre el presupuesto de energía natural y los procesos ecológicos conexos de la parte alta de la Bahía de Panamá. Hay que trabajar para determinar las diferentes fuentes de energía y su dinámica según la temporada. También hay que llevar a cabo la labor de determinar con mayor precisión cómo encajan las aves playeras en el entramado ecológico de la Bahía.

¿Cómo podemos conservar los servicios ecológicos que la parte alta de la Bahía de Panamá les brinda a las aves playeras?

En el fondo, por defecto o intencionadamente, la sociedad debe llegar a una decisión acerca de la manera de utilizar los recursos naturales. Esta decisión tiene consecuencias tanto previstas como imprevistas. Si se cuenta con información y planificación, frecuentemente las consecuencias negativas pueden evitarse. Hay que llevar a cabo toda una labor para determinar cómo el uso de los diversos recursos naturales de la parte alta de la Bahía de Panamá y sus alrededores, puede -directa o indirectamente tener impacto sobre las aves playeras y los recursos de los cuales éstas dependen. Sólo cuando empecemos a comprender estos vínculos entre causa y efecto podremos tomar decisiones informadas sobre la manera óptima de utilizar estos recursos a beneficio de la sociedad.
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Edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, FCNET, Universidad de Panamá.

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