Posteado por: BPP | diciembre 30, 2007

Situación de la conservación de la tortuga carey en el mundo

Situación de la conservación de la tortuga carey en el mundo

EXAMEN SOBRE EL ESTADO MUNDIAL DE LA TORTUGA CAREY (Eretmochelys imbricata), Y EN ESPECIAL EN EL MAR DEL GRAN CARIBE

PANORAMA GENERAL

La situación de la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) en el Caribe y en el mundo ha sido objeto de numerosos informes, entre ellos un examen mundial realizado por Groombridge y Luxmoore (1989) para la Secretaría de la CITES. En 1999, la revista Chelonian Conservation and Biology dedicó un volumen completo a un profundo examen de esta especie, inclusive la “Status Justification for Listing the Hawksbill Turtle (Eretmochelys imbricata) as Critically Endangered on the 1996 IUCN Red List of Threatened Animals” por Meylan y Donnelly y “Status of the Hawksbill Turtle (Eretmochelys imbricata) in the Caribbean region” por Meylan. Esos dos documentos han servido de base para el presente informe. También se dispone de información actualizada sobre poblaciones reproductoras, tendencias y amenazas.

La tortuga carey cumple los criterios de la Lista Roja de la UICN de 1996 para una especie críticamente en peligro, sobre la base de reducciones de la población global de 80% o más en las tres últimas generaciones (105 años) y disminuciones previstas en las tres próximas generaciones. La mayoría de las poblaciones declinan, están mermadas o son el remanente de otras. Nicaragua, Panamá, Madagascar, Sri Lanka, Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas son zonas en las que se han registrado disminuciones de poblaciones de tortuga carey de esta magnitud. En varias zonas se han registrado disminuciones de la población de 80% en menos de 50 años. Sólo subsisten cinco poblaciones regionales (Seychelles, México, Indonesia y dos en Australia) con más de 1.000 hembras desovadoras al año. Tres de esas poblaciones, las de Indonesia, Seychelles y Australia, declinan. El Gobierno de Australia califica de vulnerables las poblaciones de tortuga carey en el país, que son las mayores del mundo.

Algunas poblaciones pequeñas pero mermadas son ahora estables, y unas cuantas han empezado a aumentar, pero sólo después de varios años de protección. Sólo se han documentado incrementos de poblaciones reproductoras de tortuga carey en unos cuantos lugares: península de Yucatán (México), Isla Mona (Puerto Rico) e Isla Cousin (Seychelles). Todos esos lugares están protegidos efectivamente desde hace casi dos decenios o más. Como los aumentos de la población de tortugas de carey actuales son más bien la excepción que la regla, esos pocos éxitos demuestran que las poblaciones de tortugas de carey pueden reaccionar positivamente a la conservación a largo plazo. Se necesitará ayuda regional para lograr que esos programas sigan teniendo éxito. El Grupo de Especialistas de Tortugas Marinas de la UICN (1995) señaló la necesidad de restablecer las poblaciones de tortugas marinas para que puedan seguir cumpliendo sus funciones ecológicas.

Antes abundaba la tortuga carey, como lo prueban los datos históricos, las anidaciones de gran densidad en algunos sitios que quedan, y las estadísticas del comercio. Parsons (1972) escribió que de las diversas especies de tortugas marinas, la de carey es la que ha sufrido la más larga y continuada explotación. Además de las amenazas que comparte con otras tortugas marinas, como la pérdida de hábitat de anidación y alimentación, la polución del petróleo, la ingestión de desechos marinos y el enmarañamiento con ellos, la tortuga carey es explotada por su concha, material precioso equivalente al marfil, al cuerno de rinoceronte, al oro y a las gemas.

La intensidad y el largo historial de la demanda de conchas de carey en el mundo entero han influido profundamente en el estado de supervivencia de la especie (Carr, 1972; Parsons, 1972; Mack y otros, 1979; Nietschmann, 1981, Mortimer, 1984; Milliken y Tokunaga, 1987; Cruz y Espinal, 1987; Groombridge y Luxmoore, 1989; Meylan, 1989; Canin, 1991; Eckert, 1995; Limpus, 1997; Palma, 1997). Meylan (1999a) sugirió que anteriormente no se había reconocido la verdadera magnitud de este efecto, y que en nuestra percepción actual sobre el estado de la población de esta especie ha influido el síndrome de referencia variable (Pauly, 1995; Sheppard, 1995; Jackson, 1997). Este síndrome indica la tendencia de las personas a medir el cambio por comparación con lo que consideran una condición inicial o de referencia, en general el momento de su vida en que han observado por primera vez ese fenómeno. Por lo tanto, las referencias se reajustan constantemente (e inconscientemente), por lo que se pierde la perspectiva histórica.

Carr (citado en Bustard, 1973) tal vez haya presagiado conclusiones sobre referencias variables respecto a la tortuga carey, al comentar que la distribución moderna de la especie es una imagen aproximada de su área de distribución primitiva. Limpus (1995b) llegó también a la conclusión de que la dispersa anidación observada actualmente es el resultado de una explotación excesiva de las grandes colonias anteriores. Otra confirmación del efecto de referencia variable es que todavía subsisten algunos lugares de anidación aglutinada con 200-660 nidos/km/temporada, como los de las Islas Daymaniyat de Omán (Salm y otros, 1993), la Isla Shitvar, Irán (Groombridge y Luxmoore, 1989) y la Isla Cousin, en Seychelles (J. Mortimer, com. pers.). En los tiempos modernos se ha dicho con frecuencia que la tortuga carey es naturalmente rara (p. ej., Groombridge y Luxmoore, 1989, y otros) y que tiene unas características de anidación más dispersas que otras especies. Esta idea tal vez pueda deberse a que las poblaciones de tortuga carey han disminuido drásticamente a causa de siglos de explotación, antes de que los biólogos hicieran un inventario de ellas (Meylan y Donnelly, 1999). El récord histórico es evidente: literalmente, millones de tortugas de carey han pasado a través de los canales del comercio mundial, y todavía hoy, con algunas excepciones, están representadas sólo por poblaciones pequeñas.

La tortuga carey se sigue capturando por su carne, su concha y sus huevos, en la mayoría de las áreas en que se encuentra. La explotación se ha incrementado a causa de los avances tecnológicos en los aparejos y de la disponibilidad de motores fuera de borda y la mayor área de distribución que ofrece. Las tortugas de carey se capturan fácilmente en las playas de anidación y en el mar. Como se dan en hábitats arrecifales junto a peces y langostas de gran valor comercial, resultan particularmente vulnerables a la explotación, lo cual facilita que rebase el punto de extinción económica. Se espera que la presión no se limite a capturas accidentales, con la expansión de las pesquerías. La falta de conocimientos sobre su conservación y la no aplicación de legislación protectora constituyen importantes problemas.

Tanto el hábitat terrestre como el marino de la tortuga carey se degrada, y en algunos casos desaparece. Las playas de anidación se deterioran debido a la urbanización de las costas, con efectos negativos atribuibles a la extracción de arena para la construcción, luces artificiales que desorientan a las tortugas, limitación de acceso a zonas apropiadas en playas de anidación, a causa de estructuras permanentes (carreteras, edificios, diques, revestimientos, etc.), perturbación por las personas, y vehículos en las playas. La tortuga carey está también íntimamente asociada a los arrecifes de coral, que son uno de los ecosistemas más frágiles y amenazados de la Tierra. Científicos de la UICN han documentado que una importante parte del coral del mundo murió en 1998 como resultado de las más altas temperaturas marinas registradas. Se observaron amplias extinciones continuas en el océano Índico y en el oeste del Pacífico, desde Viet Nam hasta Filipinas e Indonesia. Los arrecifes de coral tienen también una extensión limitada, estimada en 617.000 km cuadrados solamente.

Si bien Hendrickson (1980) sugirió que la tendencia de la tortuga carey a presentar una distribución de anidación dispersa puede conferirle mayores posibilidades de supervivencia, no se ha probado que sea así. La presión de las capturas se ha intensificado, pues las zonas costeras están mucho más pobladas, y en muchas de ellas se captura toda tortuga carey desovadora.

Distribución

Las tortugas de carey están circuntropicalmente distribuidas en aguas costeras; se encuentran en las aguas y en las playas de 82 unidades geopolíticas, y pueden darse en 26 otras (Baillie y Groombridge, 1996). La anidación tiene lugar en playas de por lo menos 60 países, si bien gran parte de ella es de baja densidad (Groombridge y Luxmoore, 1989). No se han documentado importantes criaderos al este de océano Atlántico; a lo largo de la costa del Pacífico de América del Norte, Central y del Sur, ni en el Pacífico central (Groombridge y Luxmoore, 1989; Eckert, 1993; Limpus, 1995a).

La tortuga carey pasa los primeros años de su vida en mar abierto, en la superficie. Los ejemplares jóvenes grandes y los adultos están muy asociados con los arrecifes de coral, pero también se alimentan en otros hábitats de fondo duro a lo largo de las regiones tropicales y, en menor grado, las subtropicales. La tortuga carey anida en playas arenosas insulares y continentales.

Categorías del estado actual

La UICN incluyó por primera vez la tortuga carey en 1968 como en peligro, la mayor categoría de amenaza, y la retuvo en las siguientes publicaciones de la Lista Roja hasta 1996, en que se modificó su estado por el de críticamente en peligro, según los criterios revisados, basados numéricamente (Baillie y Groombridge, 1996). El Grupo de Especialistas de Tortugas Marinas de la UICN llegó a la conclusión de que la tortuga carey estaba críticamente en peligro, como resultado de su examen de registros históricos, información de estudios y datos sobre la cantidad de animales en el comercio. La clasificación se basaba en los siguientes criterios: 1) una reducción observada, estimada, deducida o supuesta de al menos el 80% sobre las tres últimas generaciones, basadas en la observación directa; un índice de abundancia apropiado para el taxón; y niveles reales o potenciales de explotación, y 2) una reducción de al menos el 80%, prevista o supuesta en las tres próximas generaciones, sobre la base de un índice de abundancia apropiado para el taxón; una disminución en la zona de ocupación, extensión de su presencia y/o calidad de hábitat y niveles reales o potenciales de explotación.

La tortuga carey está protegida en virtud de la CITES desde 1975, en que entró en vigor la convención. En aquella época, la población del Atlántico estaba incluida en el Apéndice I, y la del Pacífico en la del Apéndice II. En 1977, la población del Pacífico se pasó al Apéndice I. Doce años después, en un examen de la situación mundial de tortugas de carey patrocinado por la CITES, Groombridge y Luxmoore (1989) llegaron a la conclusión de que las poblaciones de tortugas de carey estaban mermadas o disminuían en 56 de las 65 unidades geopolíticas con respecto a las cuales se disponía de alguna información sobre la densidad de anidación, con disminuciones debidamente justificadas en 18 de esas zonas, y supuestas en las 38 restantes. Recomendaron mantener la especie en el Apéndice I. Si bien la prohibición mundial sobre el comercio internacional ha surtido efecto gradualmente, a medida que importantes países importadores y exportadores cumplen la CITES, el comercio lícito de la CITES no cesó hasta finales de 1992, cuando Japón adoptó un cupo de importación cero sobre su reserva relativa a E. imbricata. El comercio entre naciones no signatarias sigue siendo lícito, y en muchos se venden públicamente productos, sobre todo a turistas internacionales.

La tortuga carey está incluida en el Apéndice I y en el Apéndice II de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias (CEM). En 1991, las Partes en el Convenio de Cartagena votaron por unanimidad a favor de incluir E. imbricata en el Apéndice II del Protocolo relativo a Zonas Especialmente Protegidas de Flora y Fauna Silvestres del Convenio de Cartagena, que confiere plena protección a la especie. Todas las especies de tortugas marinas del Hemisferio Occidental estarán protegidas cuando entre en vigor, en 2001, la Convención Interamericana sobre la Protección y Conservación de Tortugas Marinas.

Estimación del tamaño de la población

Es difícil censar las tortugas marinas debido a su gran movilidad. Por razones de accesibilidad, el método más utilizado para controlar las tendencias de la población es contar el número de hembras que llegan anualmente a playas de anidación (Meylan, 1982). Es complicado estimar la población porque las hembras desovan varias veces en la época de cría, normalmente siguen un plan de desove no anual (intervalos cuya longitud puede variar), y pueden reproducir activamente durante decenios (Carr y otros, 1978; Fitzsimmons y otros, 1995; Mortimer y Bresson, 1999). Por lo tanto, la vigilancia durante largos períodos es esencial para documentar la verdadera variación en la población. El limitado acceso a machos reproductivos y a todos los segmentos no reproductivos de la población dificulta la estimación del tamaño total de la población.

Los largos períodos de generación en las tortugas marinas tienen también repercusiones en el análisis de la tendencia de la población (Congdon y otros, 1993). Las generaciones se calculan como la edad a la madurez sexual más la mitad de la longevidad reproductora (Pianka, 1974). Las estimaciones de la edad a la madurez para las tortugas marinas silvestres son elevadas en el caso de la tortuga carey, pues van de 20 a 40 años (Boulon, 1983, 1994; Limpus, 1992, com. pers.; Mortimer, 1998; C. Diez y R. van Dam, com. pers.). El Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas estima moderadamente que el tiempo de generación en la tortuga carey es de 35 años, basado en los datos de crecimiento y longevidad reproductora del mundo entero (Meylan y Donnelly, 1999). Para evaluar las tendencias de población de las tortugas de carey se necesitan, pues, datos de la población de 105 años. La recopilación de datos se ha complicado debido a que la vigilancia científica de las poblaciones de tortugas marinas en las playas de anidación comenzó sólo a mediados del decenio de 1950, y a que relativamente pocos proyectos se han centrado en la tortuga carey.

El resultado del largo período de generación es que los estudios sobre playas de anidación miden con mayor precisión el éxito reproductor de las hembras desovadoras de la generación anterior (y la supervivencia de sus crías) que el estado de la población actual. Las tendencias futuras se determinan mediante ejemplares que todavía no han alcanzado la madurez. En los estudios sobre playas de anidación no se detectan cambios en los ejemplares jóvenes y en las poblaciones de tortugas subadultas que se producen cuando la recolección excesiva de huevos o de hembras en la playa de anidación interfiere con la producción de nuevas crías. Cuando esa explotación excesiva es intensa, se aplaza la disminución del número de hembras desovadoras hasta que se han eliminado virtualmente las clases de edad joven y subadulto (Bjorndal y otros, 1985; Mortimer, 1995a). Cuando el número de anidaciones empieza a disminuir, toda la población se encuentra ya bastante diezmada.

Para comprender lo que sucedió a las poblaciones de tortugas de carey en el pasado siglo, hay que considerar la literatura histórica, las estadísticas del comercio y la información cualitativa, además de los datos sobre vigilancia de las playas de anidación existentes. Dado el elevado nivel de peligro de la especie, se justifica un planteamiento conservador.

Para medir el tamaño de la población se prefiere el número anual de nidos al número de tortugas, porque en muchos proyectos no hay etiquetado de tortugas (sólo huellas), por lo que no es posible distinguir múltiples nidos del mismo ejemplar. Si se utilizan totales anuales tampoco es necesario marcar a los animales para reconocerlos en futuras épocas de anidación (remigraciones) y no es necesario entrar en diferencias geográficas en las frecuencias de los intervalos de remigración. La cantidad de nidos construidos anualmente puede relacionarse con el número de tortugas hembras que desovan anualmente dividiendo por el número medio de nidos por hembra (Richardson y otros, 1989; Guzmán y otros, 1995; Hillis, 1995). Para los fines del presente examen se ha utilizado una gama de 3 a 5 nidos por hembra. La cantidad de hembras desovadoras puede relacionarse con el tamaño de la población total (aunque no con precisión) si se conocen datos apropiados de la población (proporción de los sexos, estructura de la población). Esto raramente se hace por falta de información suficiente.

Una consecuencia de que los biólogos dispongan sólo de remanentes de poblaciones de tortugas de carey para el estudio en tiempos modernos es que siempre se han realizado muy pocos proyectos de vigilancia de nidos (Meylan, 1999a). Como resultado, las estimaciones de población son débiles y el seguimiento de la variación de la población deficiente en la mayoría del área de distribución de la tortuga carey. Los datos sobre tortugas de carey se acopian frecuentemente como información auxiliar para estudios de otras especies de tortugas marinas. En las consideraciones sobre las tendencias de población presentadas aquí, es preciso tener en cuenta esos condicionamientos, lo mismo que la importante distinción entre variaciones de población que se han producido entre los dos y cuatro últimos decenios (período de referencia más usual) y los que tuvieron lugar en los pasados 105 años, que son realmente los más importantes para los criterios de la Lista Roja de la UICN. Algunas poblaciones que ya habían disminuido mucho a comienzos del siglo parecen ahora estables y presentan incluso indicios de aumentar. Sin embargo, debido a su pequeño tamaño, su contribución a la proyección de la supervivencia de la especie a largo plazo sigue siendo limitada.

ESTADO DE LAS POBLACIONES DE TORTUGAS DE CAREY

Gran Caribe (Atlántico tropical occidental, golfo de México y mar del Caribe)

Sobre la base de trabajos anteriores de Groombridge y Luxmoore (1989), Meylan (1989) y Eckert (1995), y de datos más recientes revisados en 1997, Meylan (1999 (a)) estimó que, como máximo, 5.000 tortugas de carey anidan anualmente en la región del Caribe, con exclusión de Guyana, Guayana Francesa, Suriname y Brasil. Se cree que, como máximo, 600 tortugas de carey anidan en esos cuatro países, sobre la base de las siguientes estimaciones: 1-5 nidos/año en Guayana Francesa (J. Fretey, 1987, com. pers.), 30 nidos/año en Suriname (Reichart y Fretey, 1993) y entre 1.200 y 1.500 nidos/año en Brasil (M. Marcovaldi, com. pers.). Las anidaciones de tortugas de carey se dan en bajas densidades en Guyana; no se dispone de una estimación de todo el país.

El estado de las poblaciones de tortugas de carey en la región del Gran Caribe ha sido objeto de numerosos exámenes. Groombridge y Luxmoore (1989) llegaron a la conclusión de que, en el caso de la tortuga carey, “toda la región del Atlántico occidental-Caribe está muy mermada”. Los cálculos de poblaciones hechos por Groombridge y Luxmoore (1989) dieron una estimación máxima de 4.975 hembras desovadoras en el Gran Caribe (Meylan, 1989). Meylan (1989) examinó el estado de las tortugas de carey para el Segundo Simposio sobre las Tortugas del Atlántico Occidental y llegó a la conclusión de que en casi todos los países del Gran Caribe había menos de 100 hembras desovadoras al año. Donde quedaba más población era en México.

Meylan (1999a) evaluó el estado de las tortugas de carey en las 35 unidades geopolíticas que componen el Caribe. Se comunicó que las poblaciones de tortugas de carey disminuían o estaban mermadas en 22 de las 26 unidades geopolíticas del Caribe con respecto a las cuales se dispone de información sobre el estado y las tendencias (en las tres unidades adicionales no se producen anidaciones) (Barmes y otros, 1993; Bjorndal y otros, 1993; Burnett-Herkes, 1987; Butler y otros, citados en Groombridge y Luxmoore, 1989; Carr y otros, 1982; Cordoba, 1997; Cruz y Espinal, 1987; d’Auvergne y Eckert, 1993; Dropsy, 1987; Eckert, 1995; Eckert y otros, 1992; Eckert y Honebrink, 1992; Edwards, 1984; Finley, 1984; Fletemeyer, 1984; Fuller y otros, 1992; Groombridge y Luxmoore, 1989; Higgs, 1984; Horrocks, 1992; Hunte, 1984; Incer, 1984; Kaufmann, 1975; Lescure, 1987; Medina y otros, 1987; Meylan, 1983; Moll, 1985; Morris, 1984; Murray, 1984; Nietschmann, 1981; Ottenwalder, 1981, 1987, 1996; Rosales-Loessner, 1984; Scott y Horrocks, 1993; Smith y otros, 1992; Sybesma; 1992; Wilkins y Meylan, 1984). Se informó de que la población aumentaba en México y Puerto Rico (Isla Mona), y que en Antigua (Bahía Jumby) y las Islas Vírgenes Estadounidenses (Isla Buck) se consideraba estacionaria.

En el presente documento se proporcionan totales anuales de nidos actualizados para Antigua (Bahía Jumby), Barbados, Islas Caimán, Costa Rica (Tortuguero), México, Puerto Rico (Isla Mona), y las Islas Vírgenes Estadounidenses (Isla Buck) (Anexos I y II). A continuación se señalan las actuales amenazas para esas poblaciones. Una actualización de la evaluación del estado en 1999 del Caribe (Meylan, 1999a) es la siguiente: de 35 entidades geopolíticas, 22 de 26 con respecto a las cuales se dispone de alguna información sobre las tendencias informan de que las poblaciones están mermadas o disminuyen (salvo en Barbados, véanse los comentarios); dos informan de que las poblaciones aumentan (México y Puerto Rico (Isla Mona)); y dos de que están estacionarias Antigua (Bahía Jumby) e Isla Buck (Islas Vírgenes Estadounidenses). México es la única entidad geopolítica con varios miles de nidos documentados. Barbados ha comunicado un constante aumento de nidos en los últimos años (Anexo II), pero los investigadores no están aún seguros de que ese aumento refleje un incremento de la población (Horrocks, com. pers.). No se ha comunicado información sobre las tendencias con respecto a Cuba, Estados Unidos continental (Florida), Granada, Guatemala, Montserrat, Trinidad y Tabago, Venezuela y las Islas Caimán. Anteriormente no se creía que hubiera tortugas de carey en las Islas Caimán, pero en estudios recientes se documentan una o dos hembras al año en el Pequeño Caimán y en el Gran Caimán (Aiken y otros, en prensa). Ni en Aruba ni en Bermuda se conocen anidaciones. Las tendencias en las Bahamas y en las Islas Turcos y Caicos son discutibles, pero no se conocen anidaciones importantes.

A continuación figura más información sobre importantes zonas de anidación en el Caribe.

Antigua. La población reproductora en Bahía Jumby, Antigua, parece estacionaria (Meylan, 1999a; Richardson y otros, 1999) con un máximo de 139 nidos en 1991, y una población estimada en 78 hembras adultas (Richardson y otros, 1999) (véase el Anexo II). La vigilancia de la playa de anidación en Bahía Jumby es muy estricta. En la actualidad las hembras desovadoras y los nidos están debidamente protegidos porque la playa pertenece a un lugar de veraneo privado orientado a la conservación. No se conocen otros emplazamientos de anidación concentrados en Antigua.

Amenazas actuales: El desarrollo adicional del turismo en Bahía Jumby y la mayor presencia humana son motivos de preocupación.

Barbados. La cantidad de nidos de tortugas de carey ha aumentado en Barbados en los últimos años (véase el Anexo II), pero los investigadores consideran que es demasiado prematuro decir que también aumenta la población (J. Horrocks, in litt.) En 2000 se etiquetaron 103 hembras desovadoras.

Amenazas actuales: La degradación de los hábitats de anidación y alimentación (incluidas luces en las playas de anidación), alguna captura furtiva local, y la explotación lejos de las playas de anidación constituyen una amenaza para esta población. Los retornos de animales etiquetados y los estudios de rastreo por satélite han revelado que las hembras desovadoras migran a lugares de alimentación de países vecinos con limitada protección de la tortuga carey.

Costa Rica. La playa de anidación de 35 km se encuentra en las fronteras del Parque Nacional Tortuguero, establecido en 1975. Se vigila desde 1955, sobre todo por lo que respecta a la tortuga verde (Carr y Giovannoli, 1957), si bien se registran casos de anidación de todas las especies. Carr y Stancyk (1975) compararon el número de tortugas de carey halladas por unidad de actividad patrullera en dos períodos de cuatro años. Los hallazgos disminuyeron sustancialmente de 2,3 tortugas por unidad de actividad patrullera en 1956-59 a 0,60 en 1970-73. El valor equivalente en 1988-91 fue calculado por Bjorndal y otros (1993) en 0,35 tortugas, lo que indica una disminución de 85% con respecto a los niveles de 1956-59 (menos del período de una generación). Se observó que la longitud media del caparazón de las tortugas de carey desovadoras en Tortuguero había disminuido considerablemente entre 1955 y 1977 (p=0,0005), lo que indica la inestabilidad de la población (Bjorndal y otros, 1985). Un análisis de los datos de 1972 a 1991 (que comprende años de actividad patrullera normalizada) reveló una notable tendencia descendente (p=0,014), lo que llevó a los investigadores a la conclusión de que la población reproductora de Tortuguero había disminuido continuamente desde que comenzó la vigilancia en 1956 (Bjorndal y otros, 1993). En los últimos 21 años (1980-2000) se ha registrado anualmente en Tortuguero, en los 8 km de playa patrullada continuamente, un máximo de 13 nidos de tortugas de carey (véase el Anexo II).

En 2000 se registró un total de 17 nidos de tortugas de carey (en julio) al sur de Costa Rica, en Gandoca (D. Chacon, com. pers.).

Amenazas actuales: Los nidos y las hembras desovadoras son objeto de captura furtiva en Tortuguero y Gandoca, si bien la fiscalización en el Parque Nacional de Tortuguero ha mejorado notablemente. Las luces y la mayor presencia humana son motivo de preocupación en Tortuguero. Los datos genéticos de Tortuguero muestran que las hembras desovadoras se desplazan a países como Cuba, donde se explota la tortuga carey. Está previsto un importante proyecto petrolero en la costa del Caribe, y entre los lugares propuestos figuran algunos que se encuentran directamente frente al Parque Nacional Tortuguero. Esto representará una amenaza para toda la playa de anidación y el riesgo de que las crías recién nacidas se dispersen en el mar.

Cuba. Sobre la base de los datos del estudio, Moncada y otros (1999) sugirieron que, aunque Cuba tiene un amplio litoral aparentemente apropiado para la anidación de la tortuga carey, la mayoría de la actividad anidadora se limita a pequeñas playas de las islas exteriores. La zona de anidación más importante identificada hasta ahora es la de Doce Leguas, situada a 60 km de la costa meridional (provincia de Camagüey) (Moncada y otros, 1999). El número total de nidos documentados anualmente en Doce Leguas en las temporadas de 1994-1995 a 1997-1998 varió de 105 a 251 (Moncada y otros, 1999). Los autores advirtieron que esos totales no reflejaban toda la actividad anidadora y que el verdadero total es indudablemente más alto. Sin embargo también comunicaron que la actividad reproductora de las tortugas de carey parecía haberse reducido en Doce Leguas en 1997-1998, en comparación con temporadas anteriores, y atribuyeron la disminución a la perturbación humana y a la erosión de la playa. En 1997/1998 se halló un total de 403 nidos de tortugas de carey, lo que representa 101 hembras, en “verificaciones sobre el terreno” a lo largo de la zona sudoriental de Cuba (incluida Doce Leguas). La tortuga carey también anida en otras zonas de Cuba (Moncada y otros, 1999), y los autores llegaron a la conclusión de que seguía sin conocerse toda la extensión de la anidación de tortugas de carey en Cuba, y que no podía estimarse con seguridad. Sin embargo, utilizando una serie de extrapolaciones, propusieron una estimación de 1.700-3.400 nidos anuales (lo que representa 425-850 hembras, sobre la base de cuatro nidos/hembra/año). No se dispone de estimaciones recientes.

Hace tiempo que está probada la importancia de los lugares de alimentación cubanos para la tortuga carey. Doce Leguas (conocida anteriormente como Archipiélago Jardines de la Reina), frente a la costa sur de Cuba, era conocida como uno de los primeros centros de comercio de concha de carey, y se cree que era donde los pescadores de caimán solían cazar con red tortugas de carey (Parsons, 1972). La investigación genética ha revelado que las poblaciones de los lugares de alimentación se componen de un 65% (estimado) de tortugas nacidas en Cuba, y las restantes proceden de Belice, Costa Rica, México, Puerto Rico, las Islas Vírgenes Estadounidenses y Antigua (Bass, 1999; Corporación de Conservación del Caribe, datos no publicados). En Cuba existe desde 1968 una pesca de tortugas de carey organizada. Entre 1968 y 1990, las capturas anuales para obtener conchas y para el consumo de carne local promediaron 4.744 animales al año (Carrillo y otros, 1999). Después de 1990, el cupo de capturas se redujo gradualmente a 500 animales (una reducción de 90%). J. Frazier (in litt.) observó que los mayores registros de anidaciones de tortugas de carey en México habían coincidido con la disminución de las capturas en las aguas adyacentes cubanas. Si bien la disminución de las capturas cubanas pueden ser un posible factor, se considera que el aumento de la población reproductora con las crías recién nacidas en México, y las mayores tasas de supervivencia de ejemplares jóvenes, subadultos y adultos debido a las medidas de conservación locales, son las principales causas de la mayor anidación en México (Garduño y otros (1999)).

Amenazas actuales: El desarrollo del turismo en Cayo Largo puede dar lugar a una mayor presencia humana y alumbrado artificial en esta zona de anidación. La erosión de la playa se considera también un problema en las playas cubanas.

Jamaica. Sobre la base de estudios de la playa en 1991-1996, se estima que en Jamaica hay entre 200 y 275 nidos (R. Kerr, com. pers.).

Amenazas actuales: Jamaica ha perdido más del 90% de su hábitat de arrecifes de coral desde 1980 (R. Kerr, in litt.). Las playas de anidación están amenazadas por el amplio desarrollo del turismo y sus problemas concomitantes.

México. México es el único país del Gran Caribe con una cantidad relativamente grande y creciente de nidos (Guzmán y otros, 1995; Garduño y otros, 1999). En 1996 se registraron en total 4.522 nidos en los estados de Campeche, Yucatán, y Quintana Roo, lo que representa siete veces más en la zona de estudio, y 56 veces más de nidos en comparación con el número de nidos protegidos en 1977 (Garduño y otros, 1999). Garduño y otros (1999) consideraron que los mayores niveles de anidación en el período 1977-1992 se explica sobre todo por los mayores esfuerzos de vigilancia, pero atribuyeron los aumentos entre 1993 y 1996, en que se maximizó la cobertura de la playa, a un verdadero cambio de población. Guzmán y otros (1995) llegaron a la conclusión de que el mayor número de nidos registrado en el estado de Campeche en los últimos años era indicio de una recuperación gradual y efectiva, y señalaron que el aumento en Campeche se había producido después de 17 años de protección de las playas. En el Cuadro 2 se presentan los totales anuales de nidos entre 1997 y 2000. En 2000 se registraron en Yucatán 5.595 nidos (V. Guzman, M. Garduño, K. López, y M. Medina, com. pers.), lo que representa entre 1.119 y 1.865 hembras (suponiendo una media de 3 a 5 nidos/hembra/temporada, Richardson y otros, 1989; Hillis, 1995; y Guzmán y otros, 1995), pero ese año no se abarcaron todas las playas vigiladas anteriormente.

Si bien no hay duda de que la anidación ha crecido espectacularmente, dos factores complican una estimación precisa del aumento en el número de hembras reproductoras anuales en Yucatán: México impuso una prohibición total a la captura de todas las tortugas marinas en 1990, y las capturas en los lugares de alimentación en Cuba adyacente han disminuido considerablemente desde 1993, después de que Japón, el principal mercado de la concha cubana, adoptara una moratoria a las importaciones de tortugas de carey (Donnelly, 1991; TRAFFIC, 1994). Ambas medidas habrían permitido que las tortugas inmaduras sobrevivieran lo suficiente para anidar, y también que las tortugas ya reproductivamente activas completaran más ciclos de anidación. Las poblaciones mexicanas – que representan varios miles de nidos anuales – son las únicas de este tamaño en el Hemisferio Occidental.

Amenazas actuales: La tortuga carey está amenazada en México por la urbanización de importantes playas de anidación en la Península del Yucatán para casas de turismo y vacaciones, la construcción de carreteras costeras que permiten el acceso a playas anteriormente remotas, y la degradación de los arrecifes.

Estados Unidos continental, Puerto Rico e Islas Vírgenes Estadounidenses. En un examen de 1995 sobre el estado de la tortuga carey en las aguas jurisdiccionales de Estados Unidos en el océano Atlántico y en el mar del Caribe (Florida, Puerto Rico, Islas Vírgenes Estadounidenses), Eckert (1995) estimó que en la zona había como mínimo 650 nidos anuales, o aproximadamente 130-216 hembras desovadoras. Meylan (1999b) aumentó esa estimación a 1.050 nidos (650 en Puerto Rico, 400 en las Islas Vírgenes Estadounidenses), debido a la mayor anidación en la Isla Mona (Diez y otros, 1998; C. Diez y R. van Dam, com. pers.) y a los datos de nuevas actividades de vigilancia en Puerto Rico continental (K. Hall, in litt.; C. Diez, in litt.). Se considera que la población reproductora de tortugas de carey en la Isla Mona, Puerto Rico, aumenta, con un récord de nidos (541, lo que representa entre 108 y 180 hembras) documentado en 2000 (C. Diez y R. Van Dam, com. pers.) (véase el Anexo II). Diez y Van Dam (en prensa) consideran que Isla Mona es el mayor criadero de tortugas de carey en la cuenca del Caribe. Atribuyen el reciente incremento de los nidos a la protección en Mona y a la reducción de la pesca en la región del Caribe.

La población reproductora en el Monumento Nacional de Arrecifes de la Isla Buck, en las Islas Vírgenes Estadounidenses, parece estacionaria, con un máximo de 135 nidos en 1995.

En Florida sólo se han registrado anualmente entre 1 y 4 nidos de 1979 a 2000 (Meylan y otros, 1995, base de datos del Estudio de Playas de Anidación del Estado de Florida).

Amenazas actuales: En esas diversas zonas existen numerosas amenazas, incluida la urbanización de playas de anidación, la mayor presencia humana en las playas y en los hábitats de alimentación, la extracción de arena, la depredación de nidos, la captura furtiva de hembras y recolección de huevos, los derrames de petróleo, el enmarañamiento y la degradación de hábitats de alimentación.

TENDENCIAS A LARGO PLAZO EN EL GRAN CARIBE

Es difícil evaluar los cambios a largo plazo (es decir, más de 100 años) en el estado de las poblaciones de tortuga carey, porque los programas formales de vigilancia existen sólo desde hace unos decenios. Para tener una perspectiva a largo plazo es necesario evaluar datos (p. ej. números de hembras desovadoras, modificación del tamaño de esas hembras, cantidad de personas que intervienen en el comercio, cambios en las tasas de captura en el mar) de una diversidad de fuentes. Todos los lugares donde existen esos datos para la región caribeña indican considerables disminuciones.

Panamá. Una de esas zonas es la Playa Chiriquí, provincia de Bocas del Toro, Panamá, que Carr (1956) considera la más importante playa de anidación de tortugas de carey del Caribe. Los registros de la playa se remontan al menos a comienzos del siglo XIX, cuando Roberts (1827) mencionó su importancia en la reseña que hizo del comercio de conchas de carey en la región en 1815. La producción de tortugas de carey desde esa playa de 29 km ha sido suficientemente importante para la economía local durante el siglo XX, por lo que la playa se dividió en secciones de aproximadamente una milla y fue arrendada por el Gobierno. Los veladores pagaban un impuesto por persona para tener derecho a todas las tortugas de carey hembras que anidaran en su sección de la playa. Antiguos veladores entrevistados en el decenio de 1980 independientemente comunicaron la captura de 35 a 50 tortugas de carey como mínimo en su sección de una milla por noche a principios del decenio de 1950 (Meylan y Meylan, datos no publicados). Suponiendo una densidad de anidación igual en toda la playa, esto representaría como máximo 900 hembras desovadoras en una sola noche. Una sección denominada Satu produjo un total de 200-300 tortugas de carey en 1942. Esos mismos veladores estimaron que sólo podrían capturar entre 1 y 5 tortugas de carey por noche en 1980 (una disminución de 90% con respecto a comienzos del decenio de 1950). El sistema de arriendo del Gobierno ya no existía en 1980, aunque los indios ngobe disponían aún de un sistema de atribución de derechos con respecto a las tortugas de carey que anidaran en la playa Chiriquí. Estudios sobre el terreno de toda la playa en 1980 y 1981 durante la temporada de anidación revelaron 17 y 13 huellas, respectivamente. Las huellas correspondían a animales de diversas edades y comprendían tentativas de anidación fructuosas e infructuosas (Carr y otros, 1982). Suponiendo un máximo de 17 nidos en toda la playa, eso representaría una disminución del 98% con respecto a los niveles de 1950. Los reconocimientos aéreos de la playa de 1979 a 1981 tampoco revelaron ninguna anidación significativa. Un estudio sobre el terreno de toda la playa durante la temporada de anidación de 1990 probó la existencia de un nido de tortuga carey y la aparición de dos sin anidación (Meylan y Meylan, datos no publicados). Se encontró a seis grupos de indios ngobe en la playa buscando tortugas de carey durante la noche del estudio. Esta aglutinación de nidos se puede considerar muy mermada.

Colombia. En 1969, un crucero de investigación colombiano visitó Providencia y las riberas adyacentes de Quitasueño y Serrana, para evaluar el estado de los recursos marinos (Ben-Tuvia y Rios, 1970). Los pescadores entrevistados por los investigadores comunicaron capturas de hasta 100 tortugas de carey diarias anteriormente en toda su vida (no se indicó el tiempo exacto). Como parte de la misión de investigación, se contrató a buzos locales para capturar tortugas de carey. Cuatro de ellos que trabajaron durante siete horas capturaron una tortuga carey en la ribera de Quitasueño (tasa de captura de 1 tortuga por 28 horas-hombre); tres trabajaron ocho horas para capturar seis ejemplares en ribera Serrana (1 tortuga por 4 horas-hombre).

En 1980, Archie Carr realizó entrevistas y estudios sobre el terreno en el archipiélago de San Andrés (concretamente en las Islas de San Andrés y Providencia y en los cuatro atolones de Cayos del Sureste, Cayos Albuquerque, Ribera Roncador y Ribera Serrana) e informó asimismo de que la tortuga carey estaba mermada allí (Carr y otros, 1982). Las capturas de tortugas de carey y tortugas marinas combinadas disminuyeron de 100 tortugas por embarcación y temporada a 25 (reducción del 75%), según datos de entrevistas. Carr detectó durante su visita un problema crucial para la tortuga carey: buzos que cazaban con arpón tortugas mordedoras y mero, y con trampa langostas, capturaban también accidentalmente tortugas de carey, y seguirían haciéndolo aunque estas últimas escasearan mucho (Carr y otros, 1982). Ese fenómeno se da en todas las partes del Caribe y en las regiones tropicales, debido a la superposición de hábitats entre esas especies valiosas que viven en arrecifes, y a la relativa facilidad con que se capturan las torturas de carey (Carr y Meylan, 1980). Por lo tanto, la explotación excesiva puede causar la extirpación absoluta, y no sólo la “extinción comercial.”

Cordoba (1997) estudió las tortugas de carey en el archipiélago de San Andrés en 1996, con inclusión de San Andrés, Providencia, Catalina, Bolívar, Albuquerque, Roncador, Serrana y Serranilla. En los estudios de las playas realizados desde mediados de abril hasta finales de noviembre (lo que abarcaba la temporada de anidación), se registraron en total 21 nidos de tortugas de carey (lo que representa entre 4 y 7 hembras) (Cordoba, 1997; Cordoba y otros, 1998).

Nicaragua. Se dispone de datos sobre las variaciones en las tasas de captura de tortugas de carey entre 1969 y mediados de 1997 a lo largo de la costa este de Nicaragua. Nietschmann (1981) estimó que a lo largo de esa costa se capturaron a finales del decenio de 1960 y comienzos del de 1970 entre 1.000 y 1.200 tortugas de carey anuales. Lagueux (1998) registró desembarcos de capturas mínimos de 86, 109, y 53 tortugas de carey en 1994, 1995 y 1996 (promedio de 83), respectivamente, en ocho de las principales comunidades de tortugas y centros comerciales costeros del Caribe desde Bahía Sandy en el norte hasta Set Net en el sur (justo al norte de Bluefields). Esta cobertura representa la mayoría de la zona donde se producen capturas; no comprende los desembarcos de los indios rama en la parte meridional del país. Los desembarcos de capturas mínimos registrados por Lagueux representan una disminución de la tasa de capturas del 92% en 28 años (menos del tiempo de una generación para la tortuga carey).

Lagueux (1998) comparó también los desembarcos de capturas totales de tortugas de carey en la comunidad de Tasbapaune durante el mismo período de seis meses en 1968 y 1971 (Nietschmann, 1972, 1973) con los del mismo período de seis meses en 1995, 1996 y 1997. El número medio de 1968 y 1971 fue 67; el de 1995, 1996 y 1997 fue de 14 tortugas de carey anuales (una disminución del 79%). Lagueux (1998) atribuyó la variación a una disminución de la población de tortugas de carey más bien que a una reducción de la demanda de la concha de carey. Informó de que el mercado de conchas de carey en Nicaragua seguía siendo activo, debiéndose la demanda de conchas a industrias familiares y a joyerías al por menor. Los productos de concha de carey se venden en todo el país, inclusive en el aeropuerto internacional.

OCÉANO ATLÁNTICO ORIENTAL

El estado y la distribución de tortugas de carey al este del Atlántico se conoce muy poco. Groombridge y Luxmoore (1989) no hallaron datos que indiquen una anidación significativa, pero existe un informe de 200 hembras que desovan anualmente en las Islas Meio, Guinea Bissau (Paris y Agardy, 1993) que es preciso corroborar. Resumiendo los registros de existencia de anidación en la costa occidental de África, Fretey (1998) describió la distribución de la tortuga carey a lo largo de la costa del Atlántico de África como esporádica, habiendo también anidaciones en las Islas de Cabo Verde, Mauritania, Senegal, Bioko, Santo Tomé y Principe. En el golfo de Guinea, Santo Tomé y Príncipe se reconocieron a finales del siglo XIX como lugares donde había anidaciones de tortugas de carey y se fabricaban y comerciaban artículos de concha de carey (Greef, 1884). Datos recientes de Santo Tomé y Príncipe y Bioko confirman que sigue habiendo anidaciones, pero no existen estimaciones del número de nidos (Castroviejo y otros, 1994). Esos autores señalan que la población de tortugas de carey está muy mermada debido a la explotación excesiva para el comercio de la concha. Graff (1996) informó de que la captura de tortugas en Santo Tomé seguía sin reglamentar, y que se vendían artículos de concha de carey a los turistas.

No se han publicado estimaciones del número total de anidaciones de tortugas de carey al este del Atlántico. Sobre la base de la información actual, al parecer sólo anidan anualmente en la región unos cuantos centenares de animales.

Amenazas actuales en el Atlántico oriental: La explotación no reglamentada de huevos y adultos y las capturas accidentales suponen importantes amenazas.

MAR MEDITERRÁNEO

Jamás se ha informado de anidaciones de tortugas de carey en el mar Mediterráneo, y los informes documentados de observaciones en el mar son casi inexistentes (Groombridge, 1990).

OCÉANO ÍNDICO

Las poblaciones reproductoras de tortugas de carey en África y Asia continental y en la mayoría de las islas han disminuido enormemente en los últimos 100 años (Dupont, 1929; Petit, 1930; Polunin, 1975; Hughes, 1973; Bain y Humphrey, 1980; Ginsberg, 1981; Frazier, 1982; Salm, 1984; Schulz, 1984, 1987, 1989; Mortimer, 1984; 1988; Groombridge y Luxmoore, 1989; UICN/PNUMA, 1996). Históricamente, el océano Índico ha sido una zona sumamente importante para la tortuga carey, con grandes poblaciones que probablemente incluyeran decenas de miles de hembras desovadoras anuales (Meylan y Donnelly, 1999). Las poblaciones en el mar Rojo se han calificado de “inmensas” (Hirth y Latif, 1980), en tanto que la tortuga carey se daba antaño en las Seychelles en “cantidades prodigiosas” (Parsons, 1972). Sin embargo, ha habido un largo historial de explotación de hembras anidadoras y huevos en toda la región, con informes de poblaciones muy reducidas. En la actualidad, sobre la base de los conocimientos de anidación de tortugas de carey en el océano Índico, entre 6.000 y 7.000 hembras anidan anualmente como máximo en la región, incluidas las que desovan en las playas del océano Índico de Tailandia y Malasia, pero excluidas las que anidan en playas de océano Índico de Indonesia y Australia (Meylan y Donnelly, 1999).

Quizá la mejor indicación de la antigua importancia de las poblaciones de tortuga carey en el océano Índico sea que tres de las seis clases geográficas de conchas de carey reconocidas en el comercio europeo de este artículos procedían del océano Índico: Zanzíbar-Bombay, Mauricio-Seychelles, y Sri Lanka (Parsons, 1972). Madagascar, Seychelles, Mauricio, el archipiélago de Chagos, las Maldivas, las Islas Lakshadweep (anteriormente Laccadives) y la costa sur de Sri Lanka han sido importantes productores de conchas a lo largo de los años (Parsons, 1972). El volumen del comercio de conchas de carey, relativamente reciente, en el océano Índico da una idea de la importancia de las poblaciones de tortugas de carey en el siglo XX. En un examen detallado del comercio de tortugas marinas japonés entre 1970 y 1986, Milliken y Tokunaga (1987) indicaron que las importaciones japonesas de bekko fueron de 67.331 kg (lo que representa 90.987 tortugas de carey del océano Índico) procedentes del oeste del océano Índico (Kenya, Tanzanía, Somalia, Maldivas, Etiopía, Madagascar, Mozambique, Reunión y las Comoras). Japón fue uno de los países que importaron considerables cantidades de conchas de carey de la región en los últimos 50 años.

En el océano Índico existen pocos programas de vigilancia de larga duración de tortugas de carey, pero los estudios de la fauna y los registros del comercio indican que las poblaciones han disminuido en toda la región. Según se describe a continuación, esas disminuciones han sido muy grandes en algunos casos, y en algunas zonas las hembras desovadoras han sido casi extirpadas de los sitios de anidación tradicionales. Sólo hay dos poblaciones (Seychelles y la plataforma noroccidental de Australia) que comprenden, según se ha documentado, más de mil hembras desovadoras anuales (Mortimer, 1984; Limpus, 1997); en una tercera (Irán) la cifra se estimaba en un millar de hembras desovadoras, sobre la base de estudios realizados hace 27 años (Kinunen y Walczak, 1971). El tamaño actual de la población iraní no se conoce. La población de Seychelles se consideraba ya mermada en 1984 (Mortimer, 1984), y se cree que ha disminuido todavía más desde entonces (Mortimer, 1998).

OCÉANO ÍNDICO OCCIDENTAL

Frazier (1982) examinó el estado de las poblaciones de tortugas de carey en el océano Índico centrooccidental, sobre la base de estudios preliminares realizados a finales del decenio de 1960 y comienzos del de 1970, y estimó el número de tortugas que anidan anualmente como sigue: Seychelles, 600, Comoras, 50, Mayotte, 25, Tanzanía, 50, Kenya, 50 y Somalia, cifra desconocida (en total unas 800 tortugas de carey que anidan anualmente en toda esta región). Los informes nacionales sobre el estado de las poblaciones de tortugas marinas de Eritrea, Kenya, Tanzanía, Zanzíbar, Mozambique, Sudáfrica, Madagascar, Seychelles, Mauricio, Comoras, Mayotte y las Islas Eparses (Reunión, Tromelin y Europa) presentados en un cursillo regional celebrado en 1995 (UICN/PNUMA, 1996) contienen datos más recientes sobre el océano Índico occidental. Según esos informes, es sabido que la tortuga carey anida en pequeñas cantidades en todas esas zonas geopolíticas, salvo Sudáfrica, pero la única población significativa que se sabe existe en la actualidad es la de Seychelles. Casi todos los demás informes nacionales mencionan pruebas de poblaciones de tortugas de carey mermadas o en disminución, y una explotación continua (UICN/PNUMA, 1996). Además, estimaciones recientes de Mortimer y Day (1999) sugieren que cada año anidan en los territorios británicos del océano Índico entre 300 y 700 hembras.

Seychelles. Las mayores poblaciones de tortugas de carey que quedan en el océano Índico occidental son las de Seychelles, donde se estimaba que entre 1.230 y 1.740 hembras anidaban anualmente a comienzos del decenio de 1980 (Mortimer, 1984). Sin embargo, desde entonces, las poblaciones han disminuido aún más, debido a capturas casi totales de hembras desovadoras en la mayoría de las islas durante los 30 años anteriores a 1994, en que se aplicó una prohibición oficial total de capturas de tortugas (Mortimer, 1998). Una excepción a la tendencia descendente es la reducida población desovadora (30-80 hembras/año) en la Isla Cousin, debidamente protegida desde 1970. La población de la Isla Cousin presenta indicios de aumentar (Mortimer y Bresson, 1994b; Mortimer, 1995b), pero representa sólo entre el 2 y el 7% del número total estimado de tortugas de carey que anidaban en Seychelles a comienzos del decenio de 1980 (Mortimer, 1984). La explotación de tortugas de carey en Seychelles fue particularmente intensa después de 1965, debido a las máscaras y a los tubos de respiración, los arpones submarinos, las luces submarinas, los motores fuera de borda, y los elevados precios pagados por las conchas sin trabajar (Mortimer, 1984).

Madagascar. Las disminuciones de las poblaciones de tortugas de carey en Madagascar se han calificado de “drásticas” y se señalaron ya en 1930 (Hughes, 1973). La tendencia a largo plazo de la población de tortugas de carey de Madagascar está debidamente documentada, y se atribuye a una gran explotación humana. Los primeros indicios de esa drástica disminución se observaron poco después de la Primera Guerra Mundial (Petit, 1930). A mediados del siglo XX, las exportaciones disminuyeron a unos 1.000 kg/año; en 1973 el comercio carecía de importancia económica (Hughes, 1973). Hughes (1973) atribuyó la gran disminución de la población a la explotación excesiva. Calculó que al menos 1.600 tortugas adultas se habían matado anualmente durante un período de 100 años. Groombridge y Luxmoore (1989) pusieron en duda la interpretación de Hughes (1973) sobre las tendencias de la población entre el final de la Segunda Guerra Mundial y 1973, especulando con que la reducción de las exportaciones de concha sin trabajar podían haberse compensado, en parte, con mayores exportaciones de concha trabajada. Esos autores señalaron que las mayores capturas de tortugas jóvenes en los últimos años probablemente tuviera un efecto a largo plazo sobre las poblaciones restantes. El comercio y la explotación continúan, y se fomentan debido al aumento de la industria turística, incluidos los cruceros (Rakotonirina y Cooke, 1994).

Amenazas actuales en el océano Índico occidental: La destrucción de hábitats de anidación y alimentación, la explotación de huevos y hembras en playas de anidación y la extinción paulatina y generalizada de arrecifes de coral constituyen amenazas para esas poblaciones.

MAR ROJO, GOLFO DE ADEN, MAR ARÁBICO, GOLFO DE OMÁN Y GOLFO PÉRSICO

Las poblaciones de tortuga carey en el mar Rojo y en el golfo de Aden no se han estudiado suficientemente, pero hay datos que indican amplias anidaciones de la especie en islas frente a las costas de Egipto (Frazier y Salas, 1984), Sudán (Moore y Balzarotti, 1977; Hirth y Latif, 1980), y posiblemente Eritrea (Hillman y Gebremariam, 1996). Frazier y Salas (1984) hicieron una estimación de un orden de magnitud de 500 ejemplares que anidaban anualmente en Egipto. Moore y Balzarotti (1977) estimaron que entre 300 y 350 tortugas de carey anidaban anualmente en Sudán, pero Groombridge y Luxmoore (1989) sugirieron que esa estimación podía ser bastante conservadora. No se dispone de estimaciones con respecto a Eritrea. Los reconocimientos aéreos de la costa del mar Rojo de Arabia Saudita revelaron una baja densidad de anidación de tortugas de carey desde las islas del archipiélago Farasan hasta la Isla Tiran, en el golfo de Aqaba (Miller, 1989). La Isla Perim y la Isla de Jabal Aziz en Yemen se consideran importantes lugares de anidación de tortugas de carey (Hirth y Carr, 1970). Green (1996) informó de que las tortugas de carey también anidan regularmente en la Isla Kamaran y en las Islas Makran. Ross y Barwani (1982) estimaron que un total de 500 hembras anidaban anualmente en Yemen. La mayoría de los estudios de esta región se realizaron hace 15 o más años, y hay gran necesidad de nuevos estudios.

Se estima que entre 600 y 800 tortugas de carey anidan anualmente en Omán, sobre todo a lo largo de las playas del golfo de Omán, (Salm y otros, 1993; Baldwin y Al-Kiyumi, en prensa). Las Islas Daymaniyat representan entre 250 y 350 de esas hembras desovadoras. Debido al estado protegido de las islas y a los elevados niveles de polución que existen en el golfo Pérsico, Salm y otros (1993) consideraron que este es el último santuario de verdadero valor para las tortugas de carey en la región.

Las anidaciones de tortugas de carey en Arabia Saudita están concentradas en dos islas del golfo Arábigo: Isla Jana e Isla Karan (Miller, 1989; Pilcher, 1999). Ross y Barwani (1982) estimaron que unas 100 hembras anidaban anualmente en Arabia Saudita. Esa estimación ha de revisarse al alza, pues Pilcher (1999) logró etiquetar 164 y 127 hembras desovadoras en Jana, Karan, y las Islas Kurayn en 1991 y 1992, respectivamente. Pilcher (1999) declaró que la única aglutinación de anidaciones de tortugas de carey en Arabia Saudita se encontraba en las cuatro pequeñas islas del golfo Arábigo que comprenden Jana y Karan. Un reconocimiento aéreo realizado en 1991 y estudios sobre el terreno llevados a cabo entre 1989 y 1992 revelaron que no había importantes zonas de anidación a lo largo de la costa de 1.742 km de Arabia Saudita en el mar Rojo, ni a lo largo de los 450 km de la costa continental del mar Arábigo (Pilcher, 1999).

Se dispone de datos limitados sobre anidaciones de tortugas de carey en Irán de estudios anteriores (Kinunen y Walczak, 1971; Ross y Barwani, 1982) según los cuales se ha estimado que un total de 1.000 hembras anidan anualmente en todo Irán. No existen estimaciones de nuevas poblaciones, pero una comunicación reciente (Asghar Mobaraki, in litt.) confirma la continua anidación de tortugas de carey en varias zonas, incluidas las Islas Shitvar y Nakhiloo (provincia de Bushehr). Existe planes para iniciar un censo de poblaciones de tortugas marinas. Las amenazas actuales son la urbanización de playas de anidación, las capturas accidentales con redes de arrastre, la venta de tortugas como curiosidades, y varios tipos de polución. Irán puede resultar una de las zonas de anidación más importantes en el océano Índico.

Amenazas actuales en el mar Rojo, el golfo de Aden, el mar Arábigo, el golfo de Omán y el golfo Pérsico: Las poblaciones de tortugas de carey están amenazadas por la explotación, la polución causada por el transporte de petróleo y las instalaciones de carga de petróleo, y las actividades bélicas

OCÉANO ÍNDICO CENTRAL Y ORIENTAL

Maldivas. Las Maldivas han sido una fuente de conchas de carey durante siglos, y ha continuado en los tiempos modernos (Parsons, 1972; Frazier y otros, 1988). Frazier y otros (1988) informaron de que existía un importante comercio turístico de curiosidades y tortugas disecadas, y que también se exportaban conchas. Frazier y otros (1988) observaron que los datos sobre anidaciones eran inadecuados. Llegaron a la conclusión de que la anidación estaba generalizada, pero no concentrada, y estimaron que la población reproductora anual totalizaba centenares. Señalaron que en muchas islas desérticas probablemente se mataran todas las tortugas desovadoras. Sobre la base de la explotación anterior y en curso, Frazier y otros (1988) llegaron a la conclusión de que la población había disminuido espectacularmente. En junio de 1995 entró en vigor una moratoria de diez años sobre la captura o matanza de toda tortuga en las aguas territoriales de las Maldivas, pero sigue autorizada la recolección de huevos (Zahir y Hafiz, en prensa).

India. Al parecer, la anidación de tortugas de carey en India continental es sumamente reducida, y tiene poca importancia nacional o regional (Groombridge y Luxmoore, 1989). Bhaskar (1993) estimó que 250 tortugas de carey anidan anualmente en las Islas Andaman y Nicobar, la mayoría en Andamans. India ha sido un importante exportador de conchas de carey (Mack y otros, 1979), si bien no se sabe si es el lugar de origen de la concha o sirve de conducto para su comercio.

Sri Lanka. En torno a Sri Lanka hay algunas anidaciones de tortugas de carey, pero la especie se considera rara (Dattatri y Samarajiva, 1983). Entre julio de 1995 y junio de 1996, sólo 403 huevos de tortugas (probablemente 3 nidos) pasaron a los criaderos situados en las costas occidental, suroccidental y meridional de Sri Lanka (Amarasooriya, 1996); a lo largo de la costa sur de Sri Lanka sólo se depositaron 10 nidos durante 1993-96 (Jaywaradene, 1996). Se dice que las tortugas de carey anidaron abundantemente a lo largo de esa costa en el siglo XIX. Dattatri y Samarajiva (1983) informaron de que es probable que la especie siga declinando.

Desde la Edad Media, Sri Lanka ha sido un centro comercial para árabes, indios, javaneses y chinos en busca de conchas de carey (Parsons, 1972). La concha de carey se ha importado para la manufactura local. Deraniyagala (1939) comunicó que las tortugas de carey estaban mermadas en Sri Lanka en el momento de su informe, e hizo referencia a una reseña histórica de Bennett (1843) de densas anidaciones de tortugas de carey en la costa sudoriental a mediados del siglo XVIII. Bennett señaló que las anidaciones de las tortugas de carey eran tan abundantes que el Gobierno concedió derecho a las personas a obtener la concha de las tortugas desovadoras (aparentemente similar al sistema velador descrito en el caso del Panamá caribeño). Si bien el comercio de conchas de carey sigue existiendo en Sri Lanka, la mayoría de las conchas sin trabajar pasan ahora de contrabando desde Maldivas (Jaywaradene, 1996). No se dispone de datos recientes con respecto a las costas septentrional y meridional de Sri Lanka debido a los desórdenes políticos, pero las playas de anidación históricas se encontraban en la costa meridional.

Myanmar. Las tortugas de carey se consideran raras en Myanmar (Birmania); se estimaba que 30 hembras anidaban en la zona de Bawmi, distrito de Bassein, en los primeros años del siglo XX (Groombridge y Luxmoore, 1989). Se cree que las poblaciones han disminuido, lo mismo que las tortugas verdes (en un 90%) en el presente siglo (Groombridge y Luxmoore, 1989).

Malasia, Tailandia, Indonesia y Australia tienen playas de anidación al este del océano Índico, pero se describen en la sección del océano Pacífico a fin de agrupar el tratamiento de las unidades geopolíticas.

Amenazas actuales en el océano Índico central y oriental: Las poblaciones de tortugas de carey están amenazadas por la explotación de huevos y adultos, las deficientes prácticas de gestión de los criaderos, y la extensiva pérdida de arrecifes de coral debido a la extinción en aguas cálidas en los últimos años.

OCÉANO PACÍFICO

Malasia, Tailandia, Indonesia y Australia tienen playas de anidación al este del océano Índico que se describen en esta sección para agrupar el tratamiento de las unidades geopolíticas.

El tamaño de las acumulaciones de nidos de tortugas de carey en el Pacífico varía de grandes poblaciones en Australia a poblaciones muy mermadas al sureste de Asia y en el Pacífico insular. Es particularmente difícil hacer estimaciones para la región, pues comprende zonas en que los estudios son incompletos o inexistentes, como playas en Papua Nueva Guinea, Indonesia y Vanuatu. Por lo tanto, no es posible estimar con confianza la población reproductora en el Pacífico.

Tailandia. Las tortugas de carey anidan en la costa occidental de Tailandia, en el océano Índico (mar de Andaman) y en la costa oriental del golfo de Tailandia. El menor número de huevos recolectados en los últimos 40 años indica que las poblaciones de todas las especies han declinado considerablemente a lo largo del siglo, como resultado de la recolección de huevos, capturas accidentales en pesquerías, matanza de adultos y destrucción de hábitat de anidación (Polunin, 1975; Humphrey y Bain, 1990; Ginsberg, 1981; Mortimer, 1988; Groombridge y Luxmoore, 1989; Monanunsap, 1997; Chantrapornsyl, en prensa). En el océano Índico, las tortugas de carey presentan bajos niveles de anidación, con unas cuantas docenas de hembras que anidan anualmente (Mortimer, 1988; Monanunsap, 1997).

En el golfo de Tailandia, Ko Khram (e islas adyacentes) se ha reconocido desde hace mucho como una importante zona de anidación compartida por tortugas verdes y de carey. Las poblaciones reproductoras en la Isla Khram se consideran las más concentradas en toda Tailandia (Mortimer, 1988; Monanunsap, 1997). Ha habido una extensa recolección de huevos autorizada en esas islas; se estima que a mediados del decenio de 1950 anidaban anualmente 100 tortugas de carey (Groombridge y Luxmoore, 1989; Monanunsap, 1997). Entre 1973 y 1995, el número anual de nidos variaba entre 27 y 126 (lo que representa un máximo de 9-42 ejemplares) (Monanunsap, 1997). Entre 1990 y 1995 se registró una media de 55 nidos, lo que representa de 11 a 18 hembras. Esto indicaría una disminución del 76% en los últimos 40 años. A pesar de esta larga reducción, se considera que la población reproductora de tortugas de carey de Ko Khram es estable en los últimos años (Limpus, 1997). Monanunsap (1997) comunicó que esta población reproductora no ha disminuido mucho en esos años.

Tailandia ha ocupado un lugar destacado en las importaciones y exportaciones notificadas de concha de carey (Mack y otros, 1979), aunque Groombridge y Luxmoore (1989) sugirieron que las exportaciones notificadas de “concha de carey” deben corresponder realmente a la concha de tortugas de agua dulce. Sin embargo, Ginsberg (1981) informó de que las tortugas de carey se explotaban muchísimo por su concha, por lo que es posible que al menos algunas de esas exportaciones fueran de conchas de carey.

Malasia. Mortimer y otros (1993) compilaron estimaciones del número de nidos construidos anualmente por las tortugas de carey en cada uno de los Estados de Malasia en que es sabido que existe la especie; la suma de esas estimaciones totalizaba un máximo de 1.325 nidos de tortugas (265-442 hembras). Recientemente se señaló que el Parque de las Islas de las Tortugas de Sabah (Malasia), en que anidan anualmente varios centenares de hembras, posiblemente sea el mayor criadero restante de tortugas de carey del sudeste de Asia (Limpus, 1997). En aquella época, Limpus (1997) sugirió que esa población podría estar aumentando, pero señaló que Mortimer aconsejó prudencia en la interpretación de esos datos debido a problemas en el mantenimiento de registros durante los primeros años del programa. La información posterior de la región muestra una fuerte disminución del número de nidos en 1997 y 1998 (Limpus, in litt.).

Se han escrito numerosos informes sobre la considerable disminución de poblaciones de tortugas marinas en Malasia en este siglo (de Silva, 1969, 1982, 1984; Siow y Moll, 1982; Mortimer, 1988; Mortimer y otros, 1993; Groombridge y Luxmoore, 1989; Liew, 1997; Limpus, 1997). Se han recolectado grandes cantidades de huevos durante muchos decenios, lo que ha contribuido sustancialmente a esas disminuciones (de Silva, 1982; Groombridge y Luxmoore, 1989). En 1927, la preocupación por el estado de la tortuga carey en Sabah dio lugar a una prohibición temporal de las capturas y a la introducción de una temporada de veda (de Silva, 1982). Liew (1997) señaló que, si bien se realizaban esfuerzos de conservación en Malasia desde hacía 40 años, las actividades de gestión parecen insuficientes; exceptuadas las poblaciones de las Islas de las Tortugas de Sabah, la mayoría siguen disminuyendo, algunas hasta casi extinguirse. Malasia no ha exportado grandes cantidades de conchas de carey a lo largo de los años, si bien se han comerciado grandes cantidades de huevos de tortuga (Groombridge y Luxmoore, 1989).

Indonesia. Es particularmente difícil evaluar el estado de las poblaciones de tortugas de carey en Indonesia, porque existen pocos datos de censos y el hábitat es grande. Hace 15 años, Salm (1984) estimó que en Indonesia se construían anualmente 20.000 nidos de tortugas de carey (4.000-6.666 tortugas). Schulz (1987) calculó una estimación de 21.000 a 28.000 nidos (5.600-9.333 tortugas). Limpus (1997) informó de que en Indonesia había numerosas zonas donde existían entre decenas y centenares de hembras desovadoras, y estimó que en el país anidaban anualmente más de 2.000 hembras (C. Limpus, in litt).

Si bien se trata de una estimación importante para normas regionales e incluso mundiales, las actuales poblaciones de tortugas de carey en Indonesia aparentemente sólo son una pequeña parte de su anterior tamaño (Suganuma y otros, 1999). La tortuga carey se ha explotado muchísimo durante bastantes decenios por los huevos y la concha y, más recientemente, por el comercio de curiosidad de especímenes disecados (Mack y otros, 1979; Polunin y Nuitja, 1982; Salm, 1984; Schulz, 1984, 1987, 1989; Milliken y Tokunaga, 1987; Groombridge y Luxmoore, 1989; Greenpeace y TRAFFIC Japón, 1990; I. Suwelo in litt.).

J. Schulz (in litt. a K. Bjorndal, 1995) concluyó que la disminución del número de tortugas desovadoras en Indonesia en los 100 últimos años podía llegar al 80%, sobre la base de su amplio trabajo de investigación y la familiaridad con el país, así como de los datos retrospectivos. Personalmente visitó 300 islas e islotes en 1984-92, y halló entre 1 y 10 nidos anuales en aproximadamente la mitad de ellos. La producción anual en 15 playas de la provincia de Riau, donde se construyeron más de 100 nidos anuales en los primeros años del decenio de 1970, se ha reducido a menos de 10 nidos en cada playa (disminución de más del 90%). Señaló que “se recolectan prácticamente todos los huevos en cada lugar de anidación de Indonesia, por pequeños que sean o por muy lejos que puedan estar”; todos los pescadores se quejaban de que las tortugas de carey eran ya raras y que pocas veces se capturaban de gran tamaño.

Kitchener (1996) describió los resultados de 13 expediciones a Indonesia oriental (Nusa Tenggara y Maluku Tenggara) entre 1988 y 1995. En la totalidad de los criaderos importantes conocidos o comunicados de tortugas de carey y tortugas verdes examinados durante esos estudios no había nidos o había muy pocos; al parecer, algunos habían disminuido desde 1990. Sólo en cuatro criaderos de esas provincias se hallaron más de 10 nidos de tortugas anidadoras por noche.

En un reciente estudio de 15 de los 30 criaderos de tortugas de carey conocidos en el mar de Java, Suganuma y otros (1999) determinaron que la predación de nidos por personas era casi total. De los 1.200 nidos registrados en 170 islas, únicamente se habían salvado una nidada, que incubó in situ, y 10.000 huevos (que representaban alrededor de 80 nidos) que volvían a enterrarse anualmente por la Asociación Japonesa de Bekko (AJB) – Proyecto de la Dirección General de Protección de los Bosques y Conservación de la Naturaleza de Indonesia (PHPA) en las islas Seribu y Segama. Suganuma y otros (1999) señalaron que, durante el último decenio, las cifras anuales de nidos de tortugas de carey en las islas Momperang al nordeste de Belitung, disminuyeron de 3.250 (Schulz, 1987) a unos 400 en 1996 (un 88% menos), y que la disminución total en el mar de Java había sido del orden del 72%. Suganuma y Kamezaki (1997) estimaron que en Java occidental, el estrecho de Makassar y el estrecho de Karimata había anualmente entre 2.900 y 3.500 nidadas.

Halim y otros (1997) informaron de que las tortugas desovadoras visitaban aún muy pocas de las 108 islas Seribu, en el mar de Java. Sin embargo, todavía se sigue considerando que esa zona es un importante criadero de tortugas de carey, en la que anidan anualmente unos 300 ejemplares (I. Suwelo in litt.). Como factores de la disminución se citan la explotación y, en los últimos años, el desarrollo del sector turístico.

Aunque no se han estudiado muchas playas de Indonesia, los recientes informes citados sobre las zonas abarcadas coinciden en que la recolección de huevos es intensa y en la gran disminución de las anidaciones. Esto ha sucedido en los últimos decenios; en menos de una generación de tortugas de carey. En 2000, Indonesia clasificó la tortuga carey como críticamente en peligro (Suwelo in litt.).

Indonesia ha servido de fuente del comercio de conchas de carey durante siglos. Más recientemente, en el período 1970-86, las estadísticas oficiales de importación japonesas prueban que Indonesia exportó 105.479 kg de bekko (lo que representa 140.638 tortugas de carey adultas) (Milliken y Tokunaga, 1987). Se cree que gran parte de los 44.411 kg de bekko enviados a Japón desde Singapur en ese mismo período procedían de Indonesia (Milliken y Tokunaga, 1987). En un informe de 1974 a la Asociación de Conchas de Carey de Japón, Kajihara estimó que unas 5.000 tortugas se capturaban anualmente en la principal zona pesquera antes de 1971; a partir de 1972, las capturas aumentaron a 30.000 anuales (citado en Schulz, 1987). Además, Indonesia ha mantenido un considerable comercio interno de conchas de carey (Limpus, 1986; Greenpeace, 1989, 1991; Greenpeace y TRAFFIC Japón, 1990). También existe un considerable comercio de curiosidades de conchas de carey en Indonesia. Entre 1970 y 1986 se exportaron de Indonesia a Japón 428.859 tortugas de carey jóvenes disecadas, y Singapur exportó otras 88.539 tortugas, probablemente de origen indonesio (Milliken y Tokunaga, 1987). En total, esos datos de exportación de 1970-86, que no comprenden las exportaciones de Indonesia a todos sus asociados comerciales, documentan el comercio de conchas de carey y especímenes disecados, que representan más de 700.000 tortugas jóvenes y adultas (Milliken y Tokunaga, 1987).

Filipinas. Las tortugas de carey anidan en pequeñas cantidades en toda Filipinas, pero no se han identificado importantes aglutinaciones de nidos (Palma, 1994, 1997). No se dispone de datos cuantitativos sobre niveles de anidación, salvo para las Islas de las Tortugas en el mar Sulu, donde las tortugas de carey constituyen una importante parte de la población reproductora (la mayoría de las tortugas de carey en las Islas de las Tortugas anidan en las islas malasias (Groombridge y Luxmoore, 1989). Las poblaciones de las Islas de las Tortugas, que comprenden tortugas verdes y de carey, han sufrido una disminución de la producción de huevos del 82% en los últimos 45 años, debido a capturas de grandes proporciones durante largos períodos (Palma, 1997).

La disminución de las poblaciones de tortugas marinas en Filipinas, incluidas la de carey, está debidamente documentada (Alcala, 1980; de Celis, 1982; Groombridge y Luxmoore, 1989; Palma, 1994, 1997). Las poblaciones han disminuido como resultado de la explotación por la concha, la carne y los huevos. Palma (1997) informó de que la principal razón de la rareza de la tortuga carey era la preferencia por su concha en el comercio internacional. Filipinas constituía la tercera fuente en orden de importancia de bekko para Japón. Entre 1970 y 1986, Filipinas exportó 32.921 kg de conchas de carey (lo que representa 44.488 tortugas), y 8.698 tortugas disecadas a Japón (Milliken y Tokunaga, 1987).

Papua Nueva Guinea. Spring (1982 a,b) informó de que la tortuga carey está muy extendida en Papua Nueva Guinea (PNG). En los estudios de la costa se informó de la presencia de tortugas de carey en los arrecifes, en casi todos los pueblos (Spring, 1982 a,b), pero la información anecdótica indica que la tortuga carey no abunda tanto como antaño (S. Spring, com. pers.). La explotación de tortugas marinas ha aumentado al abandonarse los métodos de captura tradicionales (Spring, 1982 a,b). Ulaiwi (1997) informó de que las poblaciones de tortugas marinas en PNG habían disminuido notablemente en los últimos 20 años. C. Limpus (com. pers.) predice que se descubrirán más playas de anidación de tortugas de carey cuando los investigadores visiten zonas alejadas que no se han estudiado.

Las tortugas de carey se capturan en PNG por su concha, sus huevos y su carne. Cuando se encuentran huevos, se cogen y se comen; la concha se utiliza para una diversidad de bilas tradicionales, como anillos, peines, anzuelos y artículos apreciados para novias. Las conchas se guardan también como artículo decorativo o se venden en los mercados y en las tiendas para turistas (Spring, 1981, 1982 a,b). Existe un pequeño comercio interno de conchas y adornos tradicionales y artículos de joyería realizados con ellas.

Australia. Limpus (1997) resumió el estado de las poblaciones de tortugas de carey en Australia. Existen dos grandes aglutinaciones reproductoras de tortugas de carey, cada una de ellas integrada por varios criaderos importantes: 1) Arrecife de la Gran Barrera del Norte, Estrecho Torres, y nordeste de Arnhem Land; y 2) la Plataforma del Noroeste. La estimación del orden de magnitud de la primera aglutinación anterior fue que más de 3.000 hembras anidaban anualmente. Datos más recientes indican que esa población es de 6.500 hembras, y que 2.500 anidan anualmente al este de Arnhem Land, y 4.000 en Queensland (Limpus y Miller, 2000). Recientemente se han confirmado los primeros datos de la Isla Milman, playa característica al nordeste de Australia, 1) anterior, según los cuales esta población reproductora podría estar disminuyendo (Limpus, 1997; Limpus y otros, 1997, Dobbs y otros, 1999). En un informe en que se resumen los resultados de un estudio decenal, Limpus y Miller (2000) llegan a la conclusión de que la disminución anual de 3% en la población reproductora, y el hecho de que más del 20% de las hembras crían por primera vez, indican la existencia de un considerable problema de gestión de la conservación de esta población. Señalan que la fuente más evidente de mortalidad la constituyen las grandes capturas de tortugas de carey por su carne y su concha en países vecinos. La población reproductora en la plataforma del noroeste de Australia no se ha estudiado totalmente ningún año, pero se estima que consta de unas 2.000 hembras que anidan anualmente (Limpus, 1997). Limpus (in litt.) señaló que se espera que el número total de hembras desovadoras en Austria aumente cuando se analicen zonas nuevas y otras no estudiadas totalmente; Broderick y Moritz (1998) han hallado una prueba genética de que puede haber un abundante criadero no descubierto de poblaciones de tortugas de carey que se alimentan al oeste del Pacífico.

La estabilidad de las poblaciones australianas no se conocía anteriormente debido a la falta de datos sobre censos de largos períodos (Limpus, 1997). Los huevos de tortugas de carey se comen en el Estrecho Torres y en Arnhem Land, pero en Australia se capturan actualmente muy pocas tortugas de carey (Limpus, 1997). En el Plan Provisional de Recuperación de Tortugas de Carey en Australia (1998) se informa de una “sustancial” repercusión de capturas indígenas de huevos y una predación excesiva por dingos y varanos al nordeste de Australia (Territorio del Norte) sobre todo las poblaciones de tortugas de carey. Se cree que la captura de animales que han migrado a países adyacentes, sobre todo las Islas Salomón e Indonesia, está mermando las poblaciones australianas. Limpus (1997) consideró que las poblaciones reproductoras australianas son vulnerables o posiblemente estén amenazadas debido a la continua disminución de anidaciones en países vecinos, las elevadas tasas de captura, y los condicionamientos biológicos de la especie para compensar las pérdidas de población. La tortuga carey está incluida oficialmente como Vulnerable en la Lista I de la Ley de Protección de Especies en Peligro de Australia de 1992.

Amenazas actuales en el Pacífico occidental: La intensa recolección de huevos, la depredación de nidos, la matanza de ejemplares jóvenes para el comercio de curiosidades y de adultos por su concha, la urbanización costera, las capturas accidentales de tortugas en los calamentos de pesca, y la gestión insuficiente constituyen amenazas para estas poblaciones

PACÍFICO SUR

Las tortugas de carey se han explotado muchísimo en las islas del Pacífico para la exportación de conchas sin trabajar y el comercio de curiosidades para turistas (Groombridge y Luxmoore, 1989). El crecimiento demográfico, las mejoras del transporte, las facilidades de acceso a islas desérticas, el debilitamiento de las creencias tradicionales que limitaban la captura, y el aumento del tráfico turístico han contribuido a la mayor explotación en los últimos decenios. En el de 1970, la recolección de huevos y la explotación de las tortugas de mayor tamaño eran intensas en muchas islas, y en los últimos 25 años se ha informado de la disminución, la merma o la reducción de cantidades remanentes de las poblaciones reproductoras en Tonga, Samoa americana, Samoa occidental, los Estados Federados de Micronesia, Tuvalu, Fiji, Tokelau y Palau (Hirth, 1971; Bustard, 1972; Pita, 1979; Witzell y Banner, 1980; Balazs, 1982; McCoy, 1982; Pritchard, 1982a, 1982b; Johannes, 1986; NMFS y USFWS, 1998).

Geermans y Farago (1993) estimaron que entre 500 y 1.000 tortugas de carey anidaban anualmente en el Pacífico sur, y señalaron que se carecía de información sobre varias zonas principales (Papua Nueva Guinea, Vanuatu, Chuuk en los Estados Federados de Micronesia, y Samoa americana y occidental). En un estudio sobre Samoa americana (Tuato’o-Bartley y otros, 1993) se estimó que anidaban allí anualmente 120 tortugas verdes y de carey

Limpus (1997) ofreció también un panorama general de las poblaciones del Pacífico sur. Se considera que las Islas Salomón constituyen la mayor aglutinación de nidos de la región, donde varios centenares de hembras anidan anualmente. En los últimos años, los investigadores han descubierto en las Islas Salomón que más del 90% de las tortugas de carey reproductoras crían por primera vez (identificado por laparoscopia), lo que indica que la mayoría de las hembras no sobreviven a la anidación durante más de una temporada (C. Limpus, in litt.). Después de ocho años de etiquetado no han vuelto al nido hembras etiquetadas (C. Limpus, in litt.). Si bien los datos del censo son inadecuados, Limpus (1997) estimó una disminución del orden del 50% en esta población en el último decenio, e indicó que la reducción podía ser aún mayor. Atribuyó el problema a la captura anual de varios miles de tortugas de carey para el consumo local y para el comercio de conchas japonés. Broderick y Limpus (NMFS y USFWS, 1998) sugirieron que las poblaciones de tortugas de carey reproductoras en las Islas Salomón tenían “que haber sido en el pasado reciente de decenas de miles”, para haber producido el volumen de conchas recolectadas de esas islas a mediados del siglo XX. Según las estadísticas comerciales del Gobierno, las Islas Salomón exportaron 18.650 kg de conchas (lo que representa unas 20.000 tortugas adultas) entre 1983 y 1990 (Geermans y Farago, 1993). Continúa la captura en las Islas Salomón, a pesar de que en la actualidad no hay exportaciones legales desde las islas (Limpus, 1997).

En el Plan de Recuperación de las Poblaciones de Tortugas de Carey del Pacífico de Estados Unidos (NMFS y USFWS, 1998) se declara que la especie se aproxima rápidamente a la extinción en la región. El equipo de recuperación sugirió que la falta de estudios cuantitativos regulares sobre la distribución y el estado han contribuido a que no se reconozca la gravedad de la merma de poblaciones de tortugas de carey en el Pacífico. Señalaron que “el estado de esta especie es claramente motivo de gran preocupación en el Pacífico, y se recomienda la adopción de medidas inmediatas para impedir su extinción”. La población reproductora anual de Palau (20-50 hembras), que ha disminuido notablemente, se considera la mayor población reproductora de Micronesia (NMFS y USFWS, 1998). Las cantidades anuales de anidación en toda Micronesia, zona que abarca miles de islas y atolones, puede limitarse a tan sólo varios centenares de hembras (NMFS y USFWS, 1998). Se comunica que pocas tortugas de carey anidan en otras zonas, incluidas las Marianas septentrionales, Nueva Caledonia, Guam y la Polinesia Francesa. Limpus (1997) informó de que en los lugares de alimentación de Fiji se habían capturado grandes cantidades de tortugas de carey, y se estimaba que todos los años, hasta mediados de 1994, se habían capturado unas 2.000 tortugas.

Amenazas actuales en el Pacífico sur: Las principales amenazas se consideran la mayor presencia humana, la recolección directa de huevos de tortugas (incluido el pillaje en islas alejadas por tripulaciones de barcos de abastecimiento y barcos de pesca comerciales), la urbanización de playas de anidación, la captura accidental en pesquerías de aguas lejanas, y la predación de mangosta.

PACÍFICO ORIENTAL

La anidación de tortugas de carey en el Pacífico oriental se considera rara (Witzell, 1983). Hay anidaciones de baja densidad en playas seleccionadas a lo largo de la costa del Pacífico de América Central, pero no se conocen importantes criaderos (Cornelius, 1982; Witzell, 1983; Groombridge y Luxmoore, 1989).

Expresiones de agradecimiento

Deseo dar las gracias a A. Abreu Grobois, J. Aiken, C. Bell, J. Blumenthal, Corporación de Conservación del Caribe, D. Chacon, C. Diez, M. Donnelly, G. Ebanks Petrie, M. Garduño, V. Guzmán, Z. Hillis-Starr, J. Horrocks, C. Limpus, K. López Gonzales, M. Medina, P. Meylan, A. Mobaraki, J. Richardson y S. Troeng por los datos que han aportado para la redacción de este documento y demás asistencia proporcionada.

Referencias

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Responses

  1. Mi nombre es jaime enrique perez soy parte de el equipo veterinario protortugas que desde el año 2000 trabajamos en el santuario de tortugas marinas llamado poza del nance en sipacate escuintla.

    Creo que seria una actividad muy impresionante debido a que estas tortugas de mas de 200 libras no se observan a simple vista , pero debido a que presentan problemas de salud y para realizar su control de salud y boimetria completa . las capturamos y de ahi que puden observarse. estas tortugas no desovan en Guatemala lo hacen en costa Rica. Mexico e Isla GAlapagos de ahi la importancia de conocer y de conservar dicho lugar .


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