Posteado por: BPP | julio 28, 2007

Vegetación y usos de suelo en el Parque Nacional Santa Fé, Veraguas

Clases de Vegetación y Uso del Suelo

La vegetación de cualquier sitio es producto de sus condiciones climáticas actuales y pasadas, de su historia geológica, de los grupos de plantas que se han desarrollado en él, y de la historia de intervención humana que ha soportado. Esto conduce a la identificación de grandes áreas con características similares, como las zonas de vida del sistema de Holdridge (Tosi, 1971) y las eco-regiones terrestres de América Latina y el Caribe (Dinerstein et al., 1995).

Las zonas de vida representan combinaciones de condiciones climáticas que tienen a los bosques como vegetación clímax potencial, diferenciados por composición de especies y estacionalidad (Gentry, 1990; Tosi, 1971). En este sentido, las condiciones de humedad y biotemperatura son bastante variables, desde la relativamente seca zona de vida del bosque húmedo premontano (no transicional), hasta las condiciones perhúmedas de las zonas de los bosques pluviales premontano y montano bajo (Tosi, 1971). Algunas de estas zonas de vida están bien representadas en las áreas protegidas de Panamá, especialmente las de los bosques muy húmedo tropical, muy húmedo premontano, pluvial montano bajo y pluvial premontano; pero en el área de estudio, algunas de ellas representan los únicos parches de zonas de vida típicas de regiones más altas, como el bosque muy húmedo montano bajo, o de lugares más secos, como el único parche de bosque húmedo premontano no transicional del país (Mapa 3 no incluido en esta versión digital).

Además, considerando la clasificación de eco-regiones de Dinerstein et al. (1995), el área de estudio también es muy diversa, incluyendo cuatro eco-regiones: una eco-región que incluye toda la vegetación de montaña (bosques montanos de Talamanca), una que incluye vegetación de áreas secas (bosques secos de Panamá), otra que incluye la vegetación de zonas húmedas poco estacionales (bosques húmedos del Caribe de América Central) y otra más, donde se incluye la vegetación de áreas húmedas estacionales (bosques húmedos del Pacífico del istmo de Panamá).

Según Dinerstein et al. (1995), algunas de estas eco-regiones tienen una alta biodiversidad, y otras están muy amenazadas, por lo que su prioridad de conservación no es la misma, en relación con el resto del Neotrópico. La eco-región más rica en especies, la de los bosques montanos de Talamanca, se considera relativamente estable (poco amenazada) a nivel regional, pero igualmente se le considera de alta prioridad para conservación; por otro lado, los bosques húmedos del Caribe de América Central, se consideran vulnerables, pero con una menor riqueza de especies, su de prioridad de conservación es moderada a escala regional. Los bosques húmedos del Pacífico del istmo de Panamá tienen menos especies que las eco-regiones anteriores, pero su estado de conservación es crítico, con muy pocas áreas que conservan su vegetación original, por lo cual se le considera con la misma prioridad de los bosques montanos de Talamanca, con máxima prioridad de conservación a escala regional. Finalmente, la de los bosques secos de Panamá es la menos diversa de las eco-regiones del área de estudio, pero su estado de conservación crítico y su reducida extensión la colocan con prioridad regional moderada.

Como cada clasificación se basa en parámetros diferentes, la presencia de varias unidades de cada sistema, aunada al resultado de la interpretación de la imagen de satélite, indica que en el área de estudio pueden existir más de diez unidades de bosques distintos, de acuerdo a su cobertura, estructura, estacionalidad, composición florística, afinidades biogeográficas y distribución proporcional de las especies en los distintos hábitos (Dinerstein et al., 1995; Gentry, 1990; 1985; Raven & Axelrod, 1974).

Una misma clase de vegetación, como el bosque siempreverde (ombrófilo) montano bajo, estará presente en la eco-región de los bosques montanos de Talamanca y además estará influido por las condiciones climáticas de las zonas de vida del bosque muy húmedo montano bajo, bosque pluvial montano bajo y bosque pluvial premontano, aunque el efecto de estas variaciones climáticas y ecorregionales deberá estudiarse con detalle para conocer su alcance sobre la distribución de plantas y la composición florística y la estructura del bosque.

La cobertura vegetal del área de estudio se pre­senta de acuerdo al estado de conservación de la vegetación, iniciando con las clases de dosel más alto, con mayor número de estratos y florísticamente más ricas, hasta finalizar con las clases de uso del suelo más alteradas. De acuerdo con la interpretación de la imagen de satélite, en el área de estudio se identificaron siete clases de vegetación y de uso del suelo, de las cuales se visitaron cinco durante la corroboración de campo. Las clases aparecen listadas en la Tabla 1 en el orden en que se presentarán en este informe. La descripción de las clases de vegetación que no pudieron ser visitadas se hará a partir de las imágenes de satélite, la recopilación bibliográfica y entrevistas a científicos que han trabajado en el área de estudio.

En la Tabla 1 se muestran las cifras de la extensión de estas clases de vegetación y uso de suelo en el área de estudio, siendo el bosque siempreverde la clase más extensa, y la vegetación escasa y suelos desnudos la clase de menor extensión.

Tabla1  Extensión de cada clase de vegetación y uso del suelo por sitio de

 evaluación.

Clase de vegetación y de uso del suelo

Extensión

(en Ha)

%

Bosque siempreverde

63455,9

81,6

Bosque nublado

443,0

0,6

Vegetación escasa, rocas y  suelos desnudos

155,1

0,2

Arbustales y rastrojos

671,1

0,9

Herbazales y potreros

1748,4

2,3

Área cubierta de nubes

11271,0

14,5

Total/Sitio

77744,5

100

Fuente: Imagen de satélite LandSat TM, de 1995, datos de campo y hojas topográficas de escala 1:50.000.

Además de las clases de vegetación presentadas en la Tabla 1, posiblemente también puedan encontrarse pequeños sectores de bosque abierto submontano tropical, el cual se presenta en fajas angostas en cerros de vegetación similar, como Cerro Pirre en Darién, pero esta clase de vegetación es casi imposible de diferenciar en las imágenes de satélite y requiere comprobación de campo para su confirmación, por lo cual no será considerada en los resultados y discusiones de vegetación. Además, en un sector de la parte media de la imagen, la bruma alteró los registros de reflección de la vegetación y las clases que se observan en todo ese sector no representan exactamente la vegetación real.

A continuación se presentan las clases de vegetación, con el nombre de la clase y su equivalencia con el sistema de la UNESCO (Ellemberg & Mueller-Dombois, 1974) y con el mapa de ecosistemas de Panamá. Para las clases de uso del suelo se indica el nombre, consistente con los trabajos anteriores realizados por el equipo de la DNCC y su equivalencia con el sistema del mapa de ecosistemas de Panamá.

Clases de vegetación

Bosque siempreverde (Bosque ombrófilo tropical)

Esta es la vegetación característica de las faldas y las cimas de las montañas de la cordillera Central y del macizo de cerro Hoya, y de las tierras bajas de la vertiente del Caribe. Como unidad de paisaje, el bosque siempreverde es el más extenso del área de estudio, y ocupa más del 95 % de la superficie de la propuesta área protegida. Generalmente tiene un dosel compuesto por especies de árboles que permanecen con hojas todo el año, aunque puede haber hasta un 25 % de individuos de especies deciduas mezclados con las especies de hoja perenne. En el área de estudio de Santa Fé, se encuentra en todos los sitios de evaluación y es la vegetación más rica en especies.

De acuerdo con sus características climáticas y geográficas, en el bosque siempreverde se pueden encontrar cuatro clases distintas, indicadas en la Tabla 2.

Tabla 2. Altura, en metros sobre el nivel del mar, a la que aparecen las clases de bosque siempreverde, por vertiente.

Clases de bosque siempreverde

Vertiente del Pacífico

Vertiente del Caribe

Límite inferior

Límite superior

Límite inferior

Límite superior

De tierras bajas

0

700

0

500

Submontano

700

1200

500

1000

Montano bajo

1200

1800

1000

1500

Montano alto

1800

2300

1500

2000

Fuente: Adaptada de Kappelle (1996), Gentry (1988), Gómez (1986) y Huber (1986).

La diferencia en la altura a la que se ubican las distintas clases se debe a que en la vertiente del Caribe hay mayor humedad y nubosidad todo el año y la tasa de evapotranspiración es menor que en la vertiente del Pacífico, lo cual permite a muchas especies de plantas que prosperan en ambientes con biotemperatura relativamente baja, ocupar regiones a menor altitud en una vertiente (la más húmeda) que en la otra.

Las diferentes clases de bosque siempreverde comparten la misma fenología de las especies dominantes y una altura del dosel bastante similar (30 y 35 m), con variaciones locales debidas a influencias climáticas (especialmente el viento) y topográficas, que pueden reducir la altura de la vegetación en unos 10 m. El diámetro promedio de los troncos más grandes, a pesar de ser bastante similar entre las distintas clases, también muestra una tendencia a disminuir en los bosques de mayor altura; pero esta condición también parece ser producto de los vientos y las pendientes, ya que en bosques ubicados a alturas mayores (2500 msnm) en las faldas del volcán Barú, los árboles alcanzan diámetros parecidos a los de los bosques submontanos y de tierras bajas registrados en este trabajo.

El bosque montano bajo fue visitado marginalmente, en un área cercana a la cima del cerro San Antonio, donde está el límite teórico con el bosque submontano; sin embargo, el bosque montano alto, no se visitó debido a su inaccesibilidad. Los datos para estos bosques se obtuvieron de Gentry (1985), D’Arcy (1987) y Dressler (1993).

Los estratos arbóreos inferiores y el sotobosque son similares en apariencia, excepto en el bosque montano bajo, donde se apreció más denso y de mayor altura que los de los otros bosques siempreverdes. Una característica bastante común en todos los sitios visitados fue la gran cantidad de árboles caídos, a diferencia de los bosques de tierras bajas de Darién, donde los árboles caídos son menos frecuentes. Sin embargo, en el Corredor Biológico de la Serranía del Bagre y en la región de Petaquilla, se observaron árboles caídos en los filos y las colinas más altas, lo cual sugiere que la acción del viento, la lluvia, las pendientes del terreno y la firmeza de los suelos están relacionados con la elevada tasa de caídas de árboles en estos sitios.

La estructura y composición de especies dominantes por estratos se presenta en las tablas que aparecen después de las descripciones de cada clase.

Bosque siempreverde de tierras bajas (bosque ombrófilo tropical de tierras bajas)

Esta clase de vegetación se puede encontrar en el lado Pacífico, desde la costa hasta los 500 msnm en la vertiente del Caribe y los 700 msnm en la vertiente del Pacífico. Debe presentar la mayor riqueza de especies de toda el área de estudio, especialmente en árboles y arbustos, aunque también tiene una gran diversidad de epífitas y hemiepífitas, aunque con menos biomasa en estos últimos hábitos que los bosques situados a mayor altura; sin embargo, debido a su menor extensión, es posible que los bosques submontanos sea más ricos en conjunto que los bosques de tierras bajas.

En el área de estudio, esta clase de vegetación se extiende principalmente por las tierras bajas del Caribe, al pie de la cordillera, hasta los 500 msnm. La mayor superficie de bosque de tierras bajas está en la cuenca del río Concepción y su afluente, el río Santiago, además de algunos parches considerables en los ríos Guázaro, Veraguas y Bejuco. En las cuencas de los ríos Calovébora y Belén se encuentran polígonos más pequeños. En la vertiente del Pacífico el bosque siempreverde de tierras bajas llega hasta los 700 msnm y los mayores parches se localizan en la cuenca del río Santa María, en la del río Mulabá y el río Bermejito, todas situadas al norte de Santa Fe.

En la vertiente del Pacífico, el dosel de este bosque es alto, de 30 – 35 m, con árboles que pueden llegar a los 40 – 50 m de altura en los valles protegidos de los ríos, donde es menos intensa la acción de los vientos, especialmente de los alisios del norte, que soplan con regularidad entre diciembre y abril (Tabla 5.3). De acuerdo con datos recopilados en trabajos anteriores es posible que los bosques de tierras bajas del lado Caribe sean ligeramente más bajos (25 – 30 m de altura), que los bosques del lado Pacífico, debido a la pluviosidad, topografía y efecto de los vientos; aunque muchas de las especies dominantes del dosel en el área de estudio también están presentes en los bosques de Petaquilla. Sin embargo, cuando se comparan con los bosques de tierras bajas del área de Bocas del Toro, el dosel resulta de altura similar, pero hay menos similitud entre las especies dominantes del dosel, el cual está compuesto por especies comunes a los bosques siempreverdes estacionales del centro de Panamá y Darién.

Estas características en la estructura y composición de los bosques de tierras bajas del Caribe y de la porción Pacífica del área de estudio, es atribuible a condiciones climáticas similares, especialmente en la cantidad y distribución de la precipitación pluvial.

Los estratos arbóreos inferiores tienen una gran cantidad de individuos de especies adaptadas a las condiciones de luz del interior del bosque, además de ejemplares de las especies del dosel. Es notable la cantidad de palmas, indicadoras de humedad elevada a lo largo del año, aunque la mayoría pertenecen a sólo tres especies, dos de ellas en el subdosel (unos 20 – 25 m) y la otra en los estratos arbóreos inferiores (10 – 15 m). En el sotobosque, en cambio, hay menos riqueza de especies de palmas que en los bosques submontanos.

Bosque siempreverde submontano (bosque ombrófilo tropical submontano)

Es la clase de vegetación más extensa del área de estudio y se localiza en las tierras de mediana altura a ambos lados de la cordillera, desde los 500 hasta los 1000 msnm, en el lado del Caribe; y desde 700 hasta 1200 msnm, en el Pacífico. En el Caribe se extiende en un gran parche continuo que va desde la cuenca del río Calovébora hasta la cuenca del río Belén. En el lado Pacífico está presente en el área entre los ríos Mulabá y Santa María, en el cerro Guayabo, y en la cuenca del río Gatuncito. Sobre la divisoria de aguas, el bosque submontano ocupa las porciones más bajas de la cordillera, entre los cerros Cabeza de Toro y Negro, y entre cerro Negro y las estribaciones de cerro Los Puercos.

El bosque sumbmontano tiene un dosel de 30 – 35 m de altura, con árboles emergentes dispersos que sobresalen hasta 15 m por encima del resto de la vegetación. A pesar de presentar un dosel de altura ligeramente menor que el bosque de tierras bajas, comparte con él numerosas especies, cuyos rangos de tolerancia ecológica son bastante amplios. Pocas (o tal vez ninguna) especies de árboles son exclusivos de este bosque; sin embargo, algunas familias comienzan a ser más abundantes en el bosque siempreverde submontano a medida que se asciende, especialmente las de origen Laurasiano (Gentry, 1985).

Los estratos medios son densos y tienen individuos jóvenes de las especies del dosel, además de palmas y árboles típicos del interior del bosque. El sotobosque es relativamente abierto, con numerosos arbustos de las familias Arecaceae, Rubiaceae y Piperaceae, componentes típicos del este estrato. Las hierbas no son abundantes, al igual que las trepadoras; sin embargo, las epífitas y hemiepífitas son numerosas tanto en individuos, como cantidad de especies presentes.

Bosque siempreverde montano bajo (bosque ombrófilo tropical montano bajo)

Ocupa una porción considerable del área de estudio, en muchas de las cimas y laderas superiores de la cordillera. En el lado Pacífico aparece entre 1200 – 1800 msnm y en el lado Caribe se presenta entre 1000 – 1200 msnm.

Las porciones más grandes se localizan en la división continental, especialmente en la parte que va desde el cerro San Antonio hasta el límite con Coclé, entre las nacientes de los ríos Veraguas y Belén, en el área de cerro Negro y entre las cabeceras de los ríos Narices y Caloveborita. En el Caribe hay varios parches en las cabeceras de los ríos Santiago y Bejuco, y en las cimas de los cerros La Gaita y Piragual. Del lado Pacífico, este bosque se encuentra cerca de la cima de los cerros Cabeza de Toro y Mariposa.

El dosel del bosque montano bajo es relativamente bajo (Tabla 6.5) en las laderas expuestas al viento, de altura similar a la altura de los parches de dosel abierto (alterado), del bosque siempreverde submontano. Pero en los sitios más protegidos, posiblemente las laderas orientadas al sur, donde se siente menos el impacto de los vientos alisios del norte en la época seca, la altura del dosel debe ser mayor.

Bosque siempreverde montano alto (bosque ombrófilo tropical montano alto)

Esta vegetación ocupa la menor extensión del área de estudio y sólo se encuentra en las partes más altas de la cordillera, cerca de la divisoria de aguas, entre los 1500-2000 msnm del lado Caribe y los 1800-2000 msnm del lado Pacífico. El polígono más grande está alrededor del cerro sin nombre que es la mayor altura de Veraguas (1964 msnm), y hay polígonos más pequeños en la cima de cerro Chicú y en la divisoria entre los ríos Concepción y Gatuncito.

Los registros de la vegetación que se presentan en esta clase de vegetación no se colocaron en tablas, debido a que la información disponible se obtuvo de las referencias bibliográficas disponibles para los bosques situados a alturas similares en otras partes del país indican que las especies dominantes pertenecen a familias representativas de las zonas montañosas del país, como Lauraceae, Magnoliaceae, Myrtaceae, Cunoniaceae, Podocarpaceae y Juglandaceae (D’Arcy, 1987; Gómez, 1986; Gentry, 1988, 1985, 1982). Los reportes de Quercus (Fagaceae), elemento dominante de los bosques de altura de la cordillera de Talamanca (Kappelle, 1996; Gómez, 1986; Gentry, 1985), son anecdóticos y no tienen muestras de referencia para confirmarlos, sin embargo, en la serranía de Pirre, en la provincia de Darién, hay una especie de Quercus que crece a menor altura (800 – 1200 msnm) (Polanco, en prep.); y en la base de datos electrónica del Jardín Botánico de Missouri (W3Tropicos, 2000), hay dos especies de Quercus registradas en la cordillera Central en Coclé, al oeste del área de estudio; y en el macizo de cerro Hoya, entre las provincias de Veraguas y Los Santos, al sur.

La altura de la vegetación se estima en 30-35 m, con algunos emergentes, aunque la topografía y el viento pueden impedir que en muchas partes la vegetación pueda alcanzar esa altura. Las mayores diferencias se dan en las especies del sotobosque y en las epífitas, donde hay un elevado grado de endemismo, especialmente en los grupos cuyo centro de dispersión está localizado en el norte de los Andes, como Anthurium, Psychotria, Pleurothallis, Epidendrum y Peperomia (Croat 1997, 1986; Gentry, 1985).

Bosque nublado (Bosque nublado ombrófilo tropical)

El bosque nublado se localiza en las cimas de los cerros, donde el viento y la nubosidad constantes crean las condiciones apropiadas para el desarrollo de esta clase de vegetación. A lo largo del país, y en el resto del neotrópico, se encuentran ejemplos de esta clase de vegetación en alturas tan diferentes como 800 y 2500 msnm, lo cual indica que las condiciones climáticas y topográficas locales son más importantes que la altitud en la distribución de esta vegetación. Al igual que ocurre con los bosques siempreverdes, el bosque nublado tiende a aparecer a menor altura en la vertiente del Caribe, debido a la mayor nubosidad que hay todo el año en ese lado del país.

Las diferencias de altura indicadas anteriormente son producto del “efecto de elevación de masas”, el cual es responsable de permitir que cimas de poca altura, solitarias o ubicadas en macizos pequeños, tengan condiciones climáticas similares a cimas más elevadas localizadas en macizos más grandes. El mejor ejemplo de esto lo encontramos en áreas como El Valle y los cerros Campana, Jefe, Sapo y Tacarcuna, donde diversos organismos se encuentran por debajo de la altura a la que se encuentran en la parte más alta de la cordillera de Talamanca (Croat, 1997; Ridgely & Gwynne, 1993; Gentry, 1985).

Consecuentemente, la ubicación de los bosques nublados se realizó en la imagen de satélite utilizando los criterios de altura, condiciones de humedad, clima y vegetación (Myers, 1969), por lo cual en los sitios marcados en el mapa 5 como bosques nublados, el contorno se trazó de acuerdo con las curvas de nivel más próximas a las cimas. Sin embargo, a pesar de que todos los factores son importantes, los más decisivos en la determinación de la fisionomía de la vegetación son la humedad y la nubosidad constante.

En los trabajos de Croat (1997, 1986) y Dressler (1993), Myers (1969) se encuentran referencias breves a la vegetación de algunas cimas ubicadas dentro del área de estudio, donde se han descrito especies endémicas o restringidas a bosques nublados. En estos bosques están las especies endémicas más raras, que en muchas ocasiones están restringidas a sólo una o dos parches de bosque nublado localizados en cimas de montañas cercanas entre sí (Croat 1997, 1986). También hay especies de distribución relativamente amplia, pero cuyas poblaciones son muy pequeñas y ocupan microhábitats específicos, como uniones de rocas o pequeñas salientes donde se acumula un poco de materia orgánica.


Vegetación escasa y suelos desnudos

En esta clase de vegetación se incluyen las zonas donde hay poca vegetación o se encuentra una superficie considerable de suelos desnudos. En la cima de cerro Tute la vegetación escasa consiste principalmente de pastos, arbustos pequeños, y briófitas y líquenes, dispersos entre las grandes rocas de la cima del cerro. Esta condición también se presenta en otros cerros del área de estudio, como en el caso del cerro San Antonio, donde en la cima de las rocas hay pequeños parches de vegetación arbustiva y herbácea. Los suelos desnudos consisten principalmente de rocas desnudas o regiones donde han ocurrido derrumbes recientes y todavía no han sido colonizados por plantas pioneras.

A pesar de estar considerada como una clase de vegetación por sistemas como el de la UNESCO (Ellemberg & Mueller-Dombois, 1974), generalmente por su extensión y su baja riqueza florística no se considera en la mayor parte de los sistemas de clasificación de la vegetación utilizados en Panamá (IGNTG, 1988; Tosi, 1971), y hay poca literatura disponible, incluso a escala regional (Dinerstein et al., 1995; Gómez, 1986). Sin embargo, esta clase de vegetación cuando está asociada a cimas de montañas, como ocurre en el área de estudio, ocupa áreas muy pequeñas, generalmente dominadas por plantas adaptadas a condiciones climáticas muy rigurosas, como líquenes, musgos, bromelias y pastos.

Por su rareza en el trópico esta clase de vegetación debería ser más estudiada, tal como sucede con comunidades fisionómicamente similares, que son más comunes a mayor altitud (Stein et al., 2000); ya que a diferencia de los suelos desnudos en tierras bajas, excluyendo las albinas, sí representan comunidades vegetales funcionales, aunque su apariencia corresponda a vegetación degradada.

Clases de uso de suelo

En las siguientes clases de uso del suelo se describe la vegetación de zonas que han sido modificadas principalmente por acción humana directa, aunque también se incluyen algunos pequeños sectores de estas clases, especialmente la de arbustales y rastrojos, y la de herbazales y potreros, pueden ser originados por eventos naturales, como inundaciones o derrumbes, pero cuya fisonomía es idéntica a la de los sectores donde ha intervenido el hombre. Estas situaciones se indican donde sea necesario referirse a las diferencias de origen de cada clase.

Arbustales y rastrojos

Esta clase de vegetación se presenta principalmente en dos ambientes: el primero es el área donde se practican actividades productivas, como ganadería y agricultura; y el segundo, en las laderas de los cerros, donde hay derrumbes frecuentes debido a las lluvias y a la fragilidad del terreno.

En los arbustales y rastrojos hay un estrato arbóreo poco definido, con árboles dispersos, cuya altura media alcanza los 20 – 25 m. Generalmente no hay especies claramente dominantes, sino varias especies pioneras con grupos pequeños distribuidos entre los arbustos, con mayor riqueza de especies en los arbustales naturales que en los cultivos abandonados. En el estrato de arbustos se observaron diferencias entre las especies dominantes de los arbustales naturales y los de origen antrópico .

De igual manera, las especies exóticas se encontraron únicamente en los arbustales de origen antrópico, debido a que corresponden a cultivos abandonados o plantaciones de frutales con poco mantenimiento. Al igual que ocurre con los estratos de árboles y arbustos, las especies de hierbas, lianas y epífitas son distintas entre los arbustales naturales y los arbustales antropogénicos.

Los arbustales y rastrojos producidos por acción antrópica son los más extensos y es notable la presencia de palmas, las cuales generalmente no se talan cuando se desmonta un sitio para potreros, cultivos o vivienda. Por las condiciones climáticas del área de estudio, si se interrumpe u obstaculiza la regeneración natural, el suelo se pierde rápidamente por la frecuente precipitación pluvial y la falta de radiación solar. Una prueba de ello es el color del suelo: negro en el bosque y rojo en los rastrojos, potreros y caminos.

En algunos casos, los cultivos que requieren de sombra o los frutales aparecen en la imagen como rastrojos o arbustales, principalmente por la cobertura poco densa y el sotobosque ralo que predomina en esta actividad agrícola. Esta es una de las formas de explotación del suelo menos dañinas, ya que la erosión es muy reducida, además de mantener mayor biodiversidad de flora y fauna que otras formas de agricultura con menor cobertura vegetal.

Herbazales y potreros

Al igual que en otras regiones del país, esta clase de uso del suelo es una de las más perturbadas del área de estudio. Al contrario de otras regiones, se observaron potreros casi hasta la cima de algunos cerros (Tute, El Calvario), donde las pendientes hacen casi imposible el éxito de esta práctica.

FUENTE:

ANCON. 2000. Propuesta de creación del Parque Nacional Santa Fé, Veraguas. Autoridad Nacional del Ambiente, República de Panamá.

Edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá.

Versión original contiene todos los mapas


Responses

  1. ay vejetacoooom

  2. El parque nacional santa fe ,es importante para la biodiversidad que habitan en esa zonas.


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