Posteado por: BPP | septiembre 28, 2008

Fauna de los ecosistemas costeros e insulares del Golfo de Chiriquí

FAUNA DE LOS ECOSISTEMAS COSTEROS E INSULARES DEL GOLFO DE CHIRIQUÍ

(mamíferos, aves, reptiles y anfibios)

PREFACIO

El área del Golfo de Chiriquí comprende la zona costera, insular y marina del Pacífico occidental de Panamá. Comprende toda la costa del Pacífico de la Provincia de Chiriquí y Veraguas.

Golfo de Chiriqui

Golfo de Chiriquí en el extremo suroccidental del Istmo de Panamá. Comprende toda la costa Pacífico de Veraguas y Chiriquí. Imagen: Juan Maté, STRI.

Se insta a los interesados en los detalles de esta información sobre la fauna de esta región a remitirse a la fuente original citada como referencia que reposa en Nature Conservancy, la Universidad de Panamá y bibliotecas especializadas.

Centro de Estudios de Recursos Bióticos

Universidad de Panamá

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FAUNA

Por: Alicia Ibañez

1. Mamíferos

La fauna de mamíferos de Panamá esta representada por unas 255 especies y ha sido muy poco estudiada en comparación con otros países de la región neotropical. De acuerdo con Samudio (2002), el 24% (62) de estas especies se encuentran en riesgo de extinción. Las principales amenazas a las que se enfrentan los mamíferos en Panamá son, en primer lugar, la destrucción de su hábitat natural, ya que muchas de las especies son totalmente dependientes de áreas boscosas sin perturbar, o bien de ríos y quebradas de aguas limpias. La segunda de las presiones mas importante es la caza a la que están sometidos, ya sea para alimento en economías de subsistencia, la caza deportiva y, en algunos casos, para ser utilizados como mascotas. Otras amenazas incluyen la contaminación e introducción de especies exóticas.

Hoy en día numerosos grupos de mamíferos necesitan estudios que aclaren su situación taxonómica, en especial aquellos que viven en condiciones de aislamiento, como habitantes de islas o animales fosorios (habitan en túneles), en los que es posible se este dando aislamiento genético y, por lo tanto, se encuentren en vías de especiación (Samudio, com. per.).

Hay muy pocos inventarios de mamíferos en el Golfo de Chiriquí. De los diversos estudios llevados a cabo en el área se ha recopilado una lista de 135 especies, de las cuales 65 se encuentran amenazadas, son raras o endémicas, por lo que tienen un alto interés desde el punto de vista de la conservación (cuadro 5).

En el área de Burica, los únicos estudios sobre mamíferos identificados durante la realización de este estudio son los de la región de Chorogo (Santamaría, 1997), a los que tenemos que añadir los últimos datos proporcionados por Angehr (2003) para otros reductos boscosos de la península. Para esta región han sido citadas 25 especies, de las cuales 19 se encuentran amenazadas (cuadro 5). En el área habitan aún 4 especies de primates, de las que hay que resaltar el mono ardilla (Saimiri oerstedii), la segunda especie de mamíferos más amenazada de toda la región centroamericana, después del hormiguero gigante en el Caribe (Samudio, com. per.; Rodríguez Vargas, 1999). Viven también en ella los últimos ejemplares del mono Colorado o arana (Ateles geoffroyi), única localidad donde persisten en tierras bajas chiricanas y muy amenazados por la perdida de su hábitat (Rodriguez Vargas, com. per.). Esta región es igualmente de importancia fundamental para los felinos, con 3 de las 5 especies que existen en territorio panameño. El roedor fosorio arador de Under­wood (Orthogeomys underwoodii) es una especie endémica de Costa Rica y Panamá, y en este último país solamente se encuentra en estos bosques de Burica.

Para el área de los manglares de David y regiones aledañas se cuenta con el informe de Villalobos (1996) donde se citan solo 9 especies de mamíferos asociados al ecosistema de manglar. Ponce (2001), en el Refugio de Vida Silvestre La Barqueta, lista 41 especies, mientras que los inventarios llevados a cabo en la faja basal del propuesto Corredor Altitudinal de Gualaca, que incluyen los ecosistemas de manglares del área de David y áreas de bosque siempreverdes, así como los semideciduos del cerro Batipa y la galera de Chorcha, citan un total de 47 especies (Valdespino & Santamaría, 1999). Un estudio mucho mas exhaustivo en el cerro Batipa arroja una cifra de 86 mamíferos (Samudio, 2003). En el cuadro 6 se pueden ver las 35 especies de esta región seleccionadas como amenazadas por ser raras o endémicas. Entre estas se destacan el mono tití o ardilla (Saimiri oerstedii), además de otras 3 especies de primates. El mono nocturno Aotus lemurinus es posible que se encuentre en vías de especia­ción y ha sido citado en el área de Barqueta. Tres especies de felinos aún habitan los reductos boscosos de Batipa, Barqueta y la faja basal del Corredor Altitudinal de Gualaca. Nueve especies de murciélagos son raras en Panamá y habitan en esta región. Las especies de roedores Liomys adspersus y el gato de espinas Coendu rothschildi son endémicas nacionales.

Otros estudios en la región de Bahía Honda, sur de Soná (Samudio & Pino, 2005), listan 44 especies de mamíferos, de las cuales 21 se encuentran con algún tipo de amenaza (cuadro 6). A pesar de la extensa deforestación sufrida en esta región todavía se encuentra una especie de felino, Leopardus pardalis, y otro número considerable de especies raras o amenazadas en Panamá. La zorra de agua (Chironectes minimus) y el gato de agua o nutria (Lontra longicaudis) habitan en riachuelos de aguas limpias, por lo que están muy amenazadas por la contaminación de los ríos. Estas especies pueden ser consideradas indicadoras de la salud de las aguas dulces. El roedor arador Orthogeomys cavator es otra de las especies fosorias que probablemente este sufriendo diferenciación genética (Samudio, com. per.).

En el Golfo de Montijo se han llevado a cabo recientemente estudios de biodiversidad donde han sido registradas 27 especies de mamíferos (Ponce & Fuenmayor, 2001). Angehr (2003) cita además para el área especies amenazadas como el gato de agua (Lontra longicaudis) o el roedor endémico Liomys adspersus. En total en esta región se cuenta con 17 especies amenazadas (cuadro 6).

Uno de los lugares donde mas especies de mamíferos han sido registradas hasta la fecha es el Parque Nacional Cerro Hoya, con 65 especies (Garcés, 1999b). De ellas, 35 se enfrentan con algún tipo de amenaza o bien son raras en el país (cuadro 6). Cuatro especies de felinos, entre las que se encuentran los grandes gatos, como la pantera (Panthera onca) y el puma (Puma concolor), dan una idea de la importancia de los bosques de esta región para la conservación de especies de mamíferos que necesitan extensos territorios, y que ya desaparecieron del resto del Pacifico panameño. Esta misma situación ocurre con el puerco de monte (Tayassu pecari), especie que viaja en grandes grupos (50 y 100 individuos) y necesita grandes extensiones de bosque para alimentar a esas poblaciones. Cinco especies de primates habitan en cerro Hoya. La población de mono aullador, subespecie endémica de Azuero, Alouatta coibensis trabeata se encuentra en peligro crítico. También habita en la región el mono nocturno (Aotus lemurinus), el mono arana (Ateles geoffroyi) y el Saguinus geoffroyi, muy amenazado por la caza como mascota. Los roedores Liomys adspersus y Reithrodontomys darienensis son endémicos de Panamá.

En los recientes estudios sobre los mamíferos de la Reserva Forestal El Montuoso (Méndez & Santamaría, 2003) fueron identificadas 38 especies de mamíferos, entre las que han sido seleccionadas 14 por estar amenazadas (cuadro 6). De entre ellas se pueden señalar el mono aullador de Azuero, que cuenta con muy pocas poblaciones en esta reserva y esta muy amena­zado por la reducción de su hábitat y la cacería para consume humano.

Los inventarios de mamíferos llevados a cabo en la isla de Coiba documentan la presencia de 36 especies de mamíferos no marines (Ibañez et. al., 1997), 30 de las cuales son murciélagos. Hemos seleccionado 14 por su importancia desde el punto de vista de la con­servación (cuadro 6). Lo más notable de la fauna de mamíferos de la isla de Coiba es la presencia de una especie endémica de la misma isla, el ñeque de Coiba (Dasyprocta coibae) y 3 subespecies también endémicas: una zarigüeya (Didelphis marsupialis battyi), el mono aulla­dor de Coiba (Alouatta coibensis coibensis) y un venado de cola blanca (Odocoileus virginianus rothschildi). A pesar de ser necesaria la confirmación de la validez de estos endemismos, su presencia indica cierto grado de diferenciación desde la definitiva separación de la isla de tierra firme hace unos 10,000 anos (De la Riva. 2001).

De acuerdo con investigaciones recientes, la segregación de las especies Alouatta coibensis coibensis de la isla de Coiba y Alouatta coibensis trabeata en la península de Azuero no es apoyada con estudios filogenéticos basados en ADN mitocondrial. Sin embargo, existen diferencias fenotípicas notables entre estas especies aisladas y las del resto del territorio de tierra firme, lo que hace necesarios mas estudios que aclaren su situación taxonómica (Cortes Ortiz et. al., 2003).

2. AVES

La principal amenaza que enfrentan las aves en la actualidad es, al igual que para los demás grupos de vertebrados, la deforestación. La mayor parte de los bosques de esta región ya han sido destruidos y la deforestación continua, por lo que la amenaza es grave. Otra presión en el caso de algunas especies como las guaca mayas, loros o tucanes es la explotación para el trafico como mascotas.

De las 5 Áreas de Aves Endémicas (AAE) que contiene Panamá, una de ellas, la de “la Vertiente del Pacifico del Sur de Centroamérica”, que comparte con Costa Rica, engloba casi en su totalidad el área de este estudio (Stattersfield & al., 1998). Esta es, de acuerdo con Angehr (2003), la AAE más amenazada de todo Panamá y la única que no esta adecuadamente protegida. Otra de las representadas en nuestra región, aunque en un territorio muy reducido, en los picos mas altos del macizo de Azuero, es la de “Tierras Altas de Costa Rica y Panamá”.

Las aves son probablemente el grupo de vertebrados mejor conocido a nivel mundial.

Numerosos estudios y sobre todo inventarios de la Sociedad Audubon de Panamá, que trabaja activamente en todo el país, mantienen buenos registros sobre las especies presentes, así como la distribución y tamaño de sus poblaciones. Recientemente, ha sido publicada una relación de las áreas prioritarias para la conservación de las aves en Panamá, denominada Áreas Importantes para las Aves (AIA) (Angehr, 2003), en la cual se listan las áreas con mayor concentración de especies amenazadas, endémicas y de distri­bución restringida, con el fin de que se tomen medidas para su protección. Varias de estas AIA quedan dentro de la región de estudio. Al ser este trabajo una revisión totalmente actualizada de estudios anteriores, lo tomamos como base para tratar las aves en este apartado.

En la lista de aves del Golfo de Chiriquí, levantada como parte de este estudio, hay 255 especies, de las cuales 89 están amenaza­das (cuadro 7). Esta lista fue confeccionada a partir de los registros de especies para la isla de Coiba (Ibanez & Cabot, 1997; Wetmore, 1957) y el área de Bahía Honda recientemente inventariada (Jiménez & Aparicio, 2005), además de las especies citadas por Angehr (2003) en las AIA de la región del Golfo de Chiriquí, y las recientes listas de aves en estudios en el Golfo de Montijo y la Reserva Forestal El Montuoso (Arauz, 2003; Ponce & Fuenmayor, 2003). En ellas se citan las especies endémicas a nivel nacional o endémicas de la isla de Coiba, especies amenazadas a nivel mundial y a nivel de la Republica de Panamá, especies protegidas por la legislación panameña, recogidas en el Convenio de CITES o de interés para la conservación de acuerdo con los criterios para definir AIA, como especies que se congregan, especies migratorias, pertenecientes a algún AAE o a uno de los 2 biomas definidos para Panamá.

Aparte de los estudios citados, otros trabajos sobre aves en la región incluyen los de Santamaría (1997) en Chorogo; Eysseric (2003), Ponce (2001) y Benítez Morales & Rodríguez González (2001) en el área de La Barqueta; Valdespino & Santamaría (1999) en la faja basal del propuesto corredor altitudinal de Gualaca; Garcés (1999a) en el Parque Nacional Cerro Hoya y Garcés & Mena (1997) en el Parque Nacional Coiba.

De acuerdo con Angehr (2003), se citan a continuación las AIA que quedan dentro de la región de estudio (de oeste a este).

En la península de Burica existen 3 AIA (Chorogo, Charco Azul y Quebrada Mellicita) y ninguna de ellas esta bajo categoría alguna de protección. En la primera de ellas, Chorogo, se encuentra el mejor ejemplo de la avifauna original de tierras bajas del Pacifico y es el área con mayor concentración de aves amenazadas y endémicas. Aquí aparecen varias especies en peligro critico a nivel nacional y otras amenazadas a nivel mundial, como el trogón de Baird, la cotinga piquianiarilla y la cotinga turquesa, además del carpintero nuquidorado y el campanero tricarunculado. Es también el mejor lugar para otras especies amenazadas a nivel nacional, como la coqueta crestiblanca, el trepatroncos alicastaño o la eufonia coronimanchada (cuadro 8).

Mas al este, el Refugio de Vida Silvestre Playa de la Barqueta Agrícola ha sido designada un AIA. Es sobre todo un sitio importante para aves que anidan en colonias y el único lugar de anidación de garzas en el occidente de Panamá. Los manglares de David son la siguiente AIA y un sitio importante para aves playeras migratorias aunque no goza de ninguna categoría de protección. Es el único sitio en Panamá donde se piensa que existe una población significativa de la cotinga piqui­aniarilla, especie mundialmente amenazada que habita especialmente en manglares. Se encuentra también en los manglares que rodean el cerro Batipa, designado como otra AIA. La gran galera de Chorcha y el cerro Barro Blanco son otras de las AIA, ya que en ellas aparecen varias especies amenazadas a nivel nacional (cuadro 8).

Más hacia el este se localiza la AIA de los manglares de San Lorenzo y Las Lajas, área no protegida importante para las especies que anidan en colonias. En esta región ha sido citado el saqueo de loros, sobre todo de Amazona ochrocephala, por parte de los pobladores de la región (Rodríguez, 2000).

Otra de las AIA que queda dentro de la región de estudio es la de las Islas Ladrones, área no protegida de gran importancia pues se cree que contiene la única colonia de anidación del piquero pardo en el Golfo de Chiriquí.

Ya en la provincia de Veraguas encontramos las AIA de los humedales del Golfo de Montijo, sitio importante de aves playeras migratorias y varias especies amenazadas a nivel nacional y la isla de Cébaco, uno de los pocos lugares donde se encuentra la paloma de Coiba (mundialmente amenazada), los otros son la isla de Coiba, el Parque Nacional Cerro Hoya y la Reserva Forestal El Montuoso. Los man­glares de río Pavo en el extremo suroeste de la península de Azuero son uno de los 2 lugares de anidación de la cigüeña americana en Panamá y no están protegidos.

El Parque Nacional Cerro Hoya es otra AL y es el único lugar donde se encuentra el perico carato, que es una especie endémica. También están presentes los mundialmente amenazados paloma de Coiba, guacamaya verde y campanero tricarunculado, además de la mundialmente amenazada y endémica estrella garganta ardiente. Es posible que aún persistan unas cuantas parejas de guacamaya roja (cuadro 8).

Por último, el Parque Nacional Coiba es el único lugar donde se encuentra la especie endémica de la isla, colaespina de Coiba y uno de los 4 lugares donde vive la paloma de Coiba. De las 147 especies citadas en este parque nacional hasta la fecha (Ibañez & Cabot, 1997), 19 están representadas por subespecies endémicas (cuadro 8). En Coiba esta la unica población significativa de Panamá de la guaca­maya roja y hay varios lugares de anidación de aves en colonias, como son Barco Quebrado e islotes cerca de Uva, entre otros.

Un área recientemente inventariada es el sur de Soná (Jimenez & Aparicio, 2005) y aunque no ha sido designada ninguna AIA en esta región, en ella habitan 7 especies en peligro de extinción (2 tinamúes, un pato, 3 pavas y una paloma), además de 9 especies de interes para la conservación, varias especies con distribución restringida como el colibri gorgizafiro, la amazilia ventrinivosa, el tucancillo piquinaranja, el batara negruzco y el saltarin cuellinaranja, además de especies de distribución restringida dentro de Panamá (cuadro 8). Varios otros hallazgos importantes resaltan la importancia de conservación de los reductos boscosos de esta región.

3. REPTILES

En Panamá habitan 282 especies de reptiles de las cuales un 31% están amenazadas. La principal amenaza radica en la persecución a la que son sometidas muchas de las especies, en especial serpientes, cocodrilos y tortugas. Otras amenazas incluyen la modificación de su habitat y la contaminación ambiental (Young et al., 1999). Para la región de estudio han sido registradas 87 especies de reptiles de las que 41 se encuentran amenazadas (cuadro 9).

Para la región de Burica hay estudios muy someros llevados a cabo en el área de Chorogo (Fuenmayor, 1997), a los que podemos añadir las especies citadas por Angehr (2003). A partir de estas fuentes se registran 6 especies amena­zadas, de las cuales una se encuentra en peligro crítico, la lagartija Bachia blairi, por ser una especie muy rara y afectada por la destrucción de los bosques (cuadro 10).

En el Refugio de Vida Silvestre La Barqueta han sido citadas 16 especies de reptiles, 12 de ellas amenazadas (Fuenmayor, 2001). Esta área protegida se creo específicamente para la protección de las tortugas marinas, pues hay 5 especies que anidan en sus playas. La fase de desove de las tortugas marinas se considera como un objeto de conservación en este informe.

En el estudio efectuado en el propuesto Corredor Altitudinal de Gualaca aparecen 21 especies de reptiles amenazadas, de las 50 citadas para la faja basal en esta región (Valdespino & Santamaría, 1999).

En el área del sur de Soná han sido citadas recientemente 27 especies de reptiles, de las cuales 13 enfrentan algún tipo de amenaza en el país (Martínez Cortes & Rodríguez, 2005). En el Golfo de Montijo hay registradas solo 3 especies amenazadas, ya que en esta región fueron sobre todo estudiados los manglares, que son ecosistemas pobres en reptiles (Ponce & Fuenmayor, 2001).

En el área de cerro Hoya han sido encontradas 23 especies de reptiles amenazados (Angehr, 2003; Quintero, 2000; Martínez Cortes, 1999) y 11 en la región recientemente estudiada de El Montuoso (Martínez Cortes & Rodríguez, 2003).

Los trabajos de De la Riva (1997a) y Perez Santos & Martinez (1997) citan 32 especies de reptiles para la isla de Coiba, de las que 14 se encuentran con algún grado de amenaza en el resto del país (cuadro 10). De ellas hay que resaltar una subespecie de serpiente de coral endémica de la isla, Micrurus nigrocinctus coibensis. Es además un lugar muy importante para la reproducción de las tortugas marinas, de las que se sabe que 4, posiblemente 5 especies, se reproducen en sus playas (De la Riva, 2001). La isla de Coiba es uno de los pocos lugares en Panamá donde es muy común el cocodrilo aguja (Crocodylus acutus), amenazado por la persecución en gran parte de su área de distribución. Aparece a su vez, aunque no es tan frecuente, el babillo (Caiman crocodilus).

4. ANFIBIOS

En Panamá hay registradas unas 171 especies de anfibios de las cuales un 47% están amenazadas. La principal amenaza que enfrentan es sobre todo la reducción de su hábitat, ya que son muy dependientes de los ecosistemas boscosos y del agua. Otras amenazas incluyen el asedio a que son sometidas muchas veces v la contaminación ambiental (Young & al., 1999).

Para la región de estudio han sido citadas 72 especies de anfibios, de las cuales 35 se encuentran con algún grado de amenaza (cuadro 11).

En los bosques húmedos de Chorogo hay registros de 9 especies de anfibios (Fuenmayor. 1997), pero sin duda este número será mucho mayor cuando se estudie a profundidad esta región, ya que en tierras adyacentes en Costa Rica han sido citadas 62 especies. Seis especies se encuentran amenazadas, de las que 2 tienen rangos de distribución muy restringidos, Eleutherodactylus biporcatus y E. noblei. La especie críticamente amenazada E. stejnegerianus ha sido también citada en esta región (cuadro 12).

En la faja basal del propuesto Corredor Altitudinal de Gualaca han sido citadas 29 especies de anfibios amenazadas (Valdespino & Santamaría, 1999). Estas citas son en su mayor parte bibliográficas, por lo que muchas de ellas necesitan revisión (Martínez, com. per.), sin embargo, es una notable cantidad de anfibios para esta región.

Otros estudios son los de la isla Leones en el Golfo de Chiriquí (Martínez Cortes et. al., 1999) y la región de Bahía Honda (Martínez Cortes & Rodríguez, 2005), donde han sido citadas 19 especies de anfibios, 5 de ellas amenazadas (cuadro 12). En el Parque Nacional Cerro Hoya se han encontrado hasta la fecha 16 especies de anfibios, 10 de las cuales enfrentan algún tipo de amenaza (Angehr, 2003; Quintero, 2000; Martínez Cortes, 1999).

En la región de El Montuoso han sido citadas recientemente 12 especies de anfibios amenaza­das, entre las que se destacan 2 especies de escorpiones de tierra, Bolitoglossa striatula y B. subpalmata, solamente encontradas en esta región de Azuero (Martínez Cortes & Rodríguez, 2003).

Para la isla de Coiba se han registrado sola­mente 7 especies de anfibios, de las cuales 2 se encuentran amenazadas en el resto del país (De la Riva, 2001; De la Riva, 1997b). En este caso es posible que se hayan inventariado la mayor parte de los anfibios de la isla, por lo que se pone de manifiesto la importancia del estado de insularidad de Coiba que no ha podido ser colonizada por anfibios, entre otras razones, debido a su baja capacidad dispersiva.

REFERENCIAS

Las referencias citadas aquí deben obtenerse de la publicación original impresa.

Ibañez, Alicia. 2006. Golfo de Chiriquí, ecosistemas y conservación de la zona insular y costera. The Nature Conservancy. Panamá. 98 pp. ISBN 9962-8912-0-5.

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Responses

  1. EXCELENTE ARTÍCULO!!

  2. esto no me sirvio para nada


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